ADIF gasta más en salarios que en el mantenimiento de vías
ADIF, la empresa encargada del mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias en España, ha generado controversia tras los últimos datos sobre sus gastos, que indican una clara disparidad entre los salarios de su personal y las inversiones dedicadas a la conservación de las vías. Según las cuentas de 2023, ADIF gastó 716 millones de euros en salarios y 582 millones en la reparación y conservación de infraestructuras, lo que subraya una tendencia que se aleja del objetivo primordial de su actividad: el correcto mantenimiento de las redes ferroviarias. Estos datos reflejan que más recursos se destinan al crecimiento de la estructura interna de la empresa que a mejorar el estado de las infraestructuras, lo que ha generado críticas sobre su eficiencia.
Este malestar se intensifica debido a las continuas incidencias en el servicio ferroviario. El pasado domingo, un robo de cobre en varias ubicaciones afectó el servicio entre Madrid y Andalucía, dejando a 12.000 viajeros atrapados o con retrasos de horas. A pesar de las explicaciones iniciales del Ministerio de Transportes, que atribuyó el incidente a un sabotaje, posteriormente se asumió que las primeras conclusiones fueron precipitadas y no se mencionó nuevamente la palabra “sabotaje”. Sin embargo, las incidencias en las vías no son un hecho aislado y se repiten con frecuencia, lo que agrava la percepción pública de que ADIF no está gestionando adecuadamente su misión principal: mantener las infraestructuras en buen estado.
Según las últimas cifras proporcionadas por la propia empresa, en 2023 ADIF invirtió 551 millones de euros en reparaciones y conservación de infraestructuras, una cifra que representa una fracción de sus gastos operativos totales, que ascendieron a 2.099 millones de euros. De estos gastos, solo una cuarta parte se destinó al mantenimiento de las infraestructuras, mientras que el resto se distribuyó entre otros conceptos, como el servicio de atención a los viajeros (89 millones de euros) y otros suministros (30 millones de euros). Este desajuste entre las prioridades de gasto genera preguntas sobre si los recursos se están utilizando de manera eficiente.
Dentro de la estructura de ADIF, también destaca el gasto en personal. En 2023, la compañía destinó 716 millones de euros a salarios, lo que supone un aumento respecto a los 659 millones del año anterior. De ese total, una parte considerable, 174 millones de euros, fueron pagos a la Seguridad Social a cargo de la empresa para un total de 12.619 empleados. Esta cifra es aún más preocupante si se compara con el gasto en mantenimiento de infraestructuras, que no logra cubrir adecuadamente las necesidades de la red ferroviaria, a pesar de que ADIF es la única responsable de la conservación de las vías.
Lo que resulta más desconcertante es que, dentro de sus gastos operativos, ADIF cobra a su filial ADIF AV (Alta Velocidad) más de 520 millones de euros por servicios de mantenimiento, incluyendo reparación de infraestructuras (291 millones), gestión de estaciones (74 millones) y actuaciones de inversión (53 millones). Es decir, parte del presupuesto destinado a mejorar las infraestructuras se traslada internamente a otras cuentas de la misma empresa, lo que genera más dudas sobre la efectividad y transparencia de su gestión.
Este desajuste entre los salarios y la inversión en infraestructuras no es nuevo, pero se ha intensificado a medida que las incidencias en la red ferroviaria aumentan. En 2024, las incidencias debido a robos de materiales y problemas con las instalaciones de seguridad y comunicaciones se elevaron a 296, lo que refleja una continua falta de control y de mantenimiento adecuado. Estas fallas recurrentes en el sistema, tanto en Alta Velocidad como en Cercanías y Media Distancia, provocan frustración entre los usuarios, quienes perciben que la prioridad de ADIF no está en garantizar un servicio eficiente, sino en seguir aumentando su estructura interna.
Los expertos del sector consultados por THE OBJECTIVE señalan que este es un patrón común en las empresas públicas, que suelen contar con grandes plantillas pero carecen de la eficiencia necesaria para cumplir con sus objetivos. En este caso, los gastos de personal siguen creciendo, mientras que el presupuesto destinado al mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias se queda corto, dejando en evidencia una posible falta de enfoque en el mantenimiento de la red y una gestión ineficiente de los recursos.