26.01.2022 |
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Sergio 'El Niño' García: «Vengo a vencer y a convencer»

«Vine a ganar la pelea», advierte Sergio García tras un entrenamiento público en Los Ángeles  | Advierte de que su táctica no va a ser «correr dentro del ring», sino «ser agresivo» para demostrar que tiene nivel mundialista

‘El Niño’, guanteando. / s.m.a.
‘El Niño’, guanteando. / s.m.a.
Sergio 'El Niño' García: «Vengo a vencer y a convencer»

A estas alturas de su carrera, Sergio García no está para bromas. No se ha presentado en Los Ángeles con la intención de hacerse fotos, buscar a John Wayne en el paseo de las estrellas o recorrer Sunset Boulevard y Mulholland Drive en un descapotable. No ha sacrificado buena parte de su juventud para, sencillamente, disfrutar de sus quince minutos de fama. Quiere más. Lo quiere todo porque, hasta la fecha, nadie le ha dado razones para renunciar a nada. No se ha encontrado en Europa nadie que sea capaz ni tan siquiera de hacerle dudar sobre el ring y por eso ha saltado el charco. Su intención es buscar a quien sea capaz de hacerlo, comprobar si puede haber alguien capacitado para interponerse entre él y el campeonato del mundo. Por eso aprovechó su primer acto público ante los medios de comunicación norteamericanos para dejar claro que el domingo no se presentará en el Staples Center como mero comparsa para las aspiraciones de Sebastián Fundora. «Vine a ganar la pelea y a ganarme a la gente», aseguró. ‘El Niño’ va en serio.

Fue el pasado miércoles por la tarde (madrugada en Cantabria) cuando el cuatro veces campeón de Europa completó un entrenamiento público abierto a los medios de comunicación para que éstos tomaran imágenes, le conocieran y charlaran con él. En el acto coincidió el campeón cántabro con la gran estrella de la velada, que es Gervonta Davis, quien pondrá en juego su título mundial del peso ligero inmediatamente después del estreno americano de Sergio García. El lugar elegido fue el ‘Wild Card Boxin Club’, el gimnasio de una reputada escuela pugilística de Los Ángeles en donde se presentaron Víctor Iglesias y su pupilo, que estuvieron guanteando sobre el ring con una seriedad fuera de dudas.

El púgil cántabro se le ve tranquilo y sereno. Como siempre. No parece que esté a escasas horas de la pelea de su vida, la que le puede dar acceso a una serie de bolsas con las que dejar apañada su vida y seguir escalando en busca del cinturón más preciado. «Simplemente, estoy contento por contar con la oportunidad de pelear en una velada de esa magnitud», afirmó. No es algo que le hayan regalado, sino algo que se ha trabajado desde la adolescencia, desde que entró al Kronk siendo más futbolista que cualquier otra cosa con el único objetivo de mantenerse en forma. Y ahora que ha saltado el charco, tiene claro que el Staples Center no es una meta ni un objetivo en sí mismo, sino una estación de paso hacia un lugar más alto.

«Me he esmerado muchísimo para llegar hasta aquí y por eso sé que ahora debo esforzarme al máximo para aprovechar esta oportunidad», recalcó el cuatro veces campeón de Europa. El nuevo combate de su vida, como antes lo fue el de Chaca y más tarde el de Cheeseman, le llega en su mejor momento, tras 33 combates y a los 29 años. Y como es norma de la casa, su entrenador Víctor Iglesias ha dirigido una preparación al detalle que hará que su pupilo se presente en el Staples Center con garantías. Porque no quiere dejar pasar el tren ni pasarse el resto de su vida arrepentido por no haber sido más valiente en la pelea más importante. «Vengo a vencer y a convencer. Vengo a jugármela. Lo voy a dar todo y a intentar dar un gran espectáculo contra un gran luchador», advirtió.

«No voy a correr dentro del ring», insistió el boxeador torrelaveguense. Es lo que el cuerpo puede pedir cuando uno se presenta ante un púgil de dos metros que, además, boxea en todo momento hacia delante, pero entiende que así no se puede ganar una pelea a domicilio. «Me voy a plantar y voy a ser agresivo para demostrar que tengo méritos suficientes para estar aquí. Me van a estar viendo ahí arriba por un buen rato», añadió ‘El Niño’.

Sebastián Fundora es «un bicho raro», como le definió Víctor Iglesias. Lo tienen asumido desde hace mucho tiempo y eso añade un cierto grado de incertidumbre a la pelea, ya que el campeón cántabro nunca se ha medido a nadie que ni se le parezca. Son dos metros de boxeador y eso lo condiciona todo. «Definitivamente, es un rival peculiar», definió Sergio García, al que le ha sido imposible encontrar un púgil de semejante altura con el que preparar el combate. Y es que, el boxeador torrelaveguense es consciente de que «no es común ver a alguien de su altura» dentro del campo superwelter. Los dos metros siempre es algo que se deja para los pesos pesados, para moles como Tyson Fury, Wilder o Joshua. Fundora mide casi tanto como ellos pero pesa casi cincuenta kilos menos.

«Hice sesiones de sparring con varios boxeadores casi tan altos que él pero también más pesados», precisó el cántabro. Y es que, para acercarse a semejante envergadura, Víctor Iglesias tuvo que llamar a la puerta de púgiles del súper medio, fundamentalmente. En ese sentido, intuyó el excampeón de Europa que es algo que le puede «ayudar la noche de la pelea». La estrategia y la táctica está bien definida, se la saben de memoria y la fortuna que tiene el entrenador de Sergio García es que tiene la total certeza de que su boxeador la va a llevar a cabo tal y como ha quedado escrita en la pizarra. Nunca se sale de ella aunque también es verdad que nunca ha recibido una serie que le haga tambalearse. Espera que el domingo no sea el primer día aunque cuando uno vuela ya tan alto, intuye que ese momento estará cada vez más cerca. Y será importante comprobar cómo responde el torrelaveguense. Ahí puede estar la diferencia.

No le da miedo a ‘El Niño’ pelear en territorio enemigo porque ya lo ha hecho anteriormente con éxito. Fue a casa de ‘Chaca’, se metió en su cocina y le pasó por encima imponiendo el silencio en el pabellón Vall D’Hebron. Poco después, hizo lo propio en el imponente O2 de Londres. Le da igual el ruido porque sabe que, por mucho que chillen, en el ring sólo estarán él, su bola de demolición y la torre que derribar. En lo que sí puede afectar ser el forastero es en las cartulinas. Y los del Kronk lo saben. A los puntos, hay que ganar muy claro para que te den vencedor.

Asume ‘El Niño’ que los aficionados «de Estados Unidos y de Europa son muy distintos». Nunca van a ser más ruidosos, por ejemplo, que los londinenses. Aún así, con lo que se queda es con que «los cuadriláteros miden prácticamente lo mismo» y, en ese sentido, vaticina que no se verá «intimidado por pelear por vez primera» en territorio americano. Mucho se está hablando allí estos días de que el cántabro apenas ha peleado fuera de España y, de hecho, sólo lo hizo en aquella recordada cita londinense, pero ya ha dejado claro que por ahí no hay problema. «Lo que quiero es que la gente se dé cuenta y sepa que vine hasta aquí a darlo todo para que, además de intentar ganar, los aficionados puedan ver también un gran espectáculo», concluyó.

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