El alojamiento junto a Santillana del Mar que enamora a ciclistas y viajeros de toda Europa
En el apacible barrio de Vispieres, entre suaves colinas y leyendas antiguas, se encuentra el Hotel Zabala, un alojamiento con carácter familiar y ciclista, perfecto para descansar tras explorar la Villa Monumental de Santillana del Mar y sus alrededores. Fundado por los hermanos Pedro y Herminio Díaz Zabala, exciclistas profesionales, este hotel rural de ambiente acogedor es mucho más que un lugar donde dormir: es parte del viaje.
Una historia de pedaladas y hospitalidad
Inaugurado en 1992, el Hotel Zabala ocupa el lugar donde antiguamente se levantaba una posada, punto de parada para los viajeros que se dirigían a negociar con los Señores de Santillana. Fundado por los hermanos Pedro y Herminio Díaz Zabala, conocidos por su trayectoria en equipos como Teka, Reynolds y Once, el hotel conserva el espíritu cálido y cercano de quien ha recorrido mundo... y ha vuelto a casa.
Situado en el barrio de Vispieres, a solo 2 kilómetros del casco histórico de Santillana del Mar, el hotel ofrece una localización privilegiada: cerca del mar, de las cuevas de Altamira, del zoológico y del laberinto de Villapresente. El pico Vispieres, que se alza a 226 metros, es accesible a pie desde el hotel y regala vistas panorámicas únicas de la costa central, los Picos de Europa y los valles del sur.
Un punto de partida ideal para descubrir Cantabria
Desde el hotel podrás visitar fácilmente lugares imprescindibles como:
- Cuevas de Altamira y su museo – 2,1 km
- Santillana del Mar – 2 km
- Ermita de Santa Justa – 5,9 km
- Suances y sus playas – 8 km
- Cueva de El Castillo y Las Monedas – 14 km
- El Capricho de Gaudí y Comillas – 16 km
Si vienes por la A-8/E-70, toma la salida 234 hacia Santillana del Mar. A tan solo 2,2 km de la autovía, en Vispieres nº46, encontrarás el Hotel Zabala, señalizado y de fácil acceso. La estación de Torrelavega está a solo 4,6 km.
Hotel Zabala es mucho más que un alojamiento: es un alto en el camino con alma de posada, con historias de ciclismo y hospitalidad que se respiran en cada rincón. Aquí, la tranquilidad de Vispieres abraza la monumentalidad de Santillana del Mar, ofreciendo al viajero una estancia cálida, sencilla y con sabor a Cantabria auténtica.

