Cantabria tiene su propio Amazonas… y puedes caminarlo en solo 30 minutos
Hay un rincón en Cantabria donde la vegetación lo envuelve todo y el agua marca el camino. Un espacio que pocos conocen, pero que deslumbra a quien lo descubre. Te contamos dónde se encuentra este paraíso escondido que parece sacado de otro continente... y cómo llegar a él
Enclavada entre los municipios de San Vicente de la Barquera, Valdáliga y Comillas, la ría de Oyambre, también conocida como ría de la Rabia, es uno de los enclaves naturales más singulares y valiosos del litoral cántabro. Con una superficie de 100,2 hectáreas y un perímetro de 13,6 kilómetros, esta ría destaca por su importante superficie intermareal, que alcanza el 86%, y por formar parte del reconocido Parque Natural de Oyambre.
Un estuario sin gran río, pero lleno de vida
A diferencia de otros estuarios, la ría de Oyambre no recibe las aguas de un gran río, sino de pequeños arroyos y cauces como el río Turbio, el más destacado entre ellos. A pesar de su modesto caudal, este entorno natural acoge una rica biodiversidad y un paisaje cambiante dominado por arenales, marismas y dunas.
Dos brazos de agua con personalidad propia
El estuario se divide en dos brazos bien diferenciados:
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La Rabia o Zapedo (al este): es la parte más ancha y profunda de la ría. Esta zona, de acceso más angosto al mar, está dominada por la presencia de Baccharis halimifolia, una especie vegetal invasora que ha desplazado al carrizal autóctono, modificando el paisaje natural de la marisma.
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La ría del Capitán (al oeste): de menor tamaño, esta sección se encuentra delimitada por los restos del dique de un antiguo molino mareal, y presenta una mayor influencia del agua dulce. Este brazo más recogido mantiene una vegetación más diversa y mejor conservada, ofreciendo contrastes ecológicos y paisajísticos con respecto a la zona oriental.
Humedales, aves y un paseo accesible
Uno de los mayores atractivos de la ría de Oyambre es el sendero accesible que bordea su orilla entre las localidades de Comillas y La Rabia. Con una longitud de algo más de 1,5 kilómetros, este paseo permite recorrer a pie o en silla de ruedas una de las zonas más representativas del ecosistema litoral cántabro. Durante el trayecto, el visitante puede disfrutar de:
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Humedales repletos de vida, ideales para la observación de aves.
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Paisajes naturales únicos, como el eucaliptal muerto y anegado del sector intermedio, cuya silueta es ya un icono visual del parque.
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Un mirador final, tras continuar otros 600 metros desde el Arroyo del Capitán, que ofrece una vista directa al mar Cantábrico y a las dunas de la playa de Oyambre.
Un espacio protegido que merece ser conocido
Este entorno forma parte del Parque Natural de Oyambre, una zona de especial protección por su valor ecológico y paisajístico. La ría de la Rabia constituye un punto estratégico para la biodiversidad, especialmente para las aves migratorias, y un ejemplo de convivencia entre el agua salada del mar y la dulce de los arroyos.
En definitiva, la ría de Oyambre es mucho más que un accidente geográfico. Es un microcosmos natural que conserva lo mejor del litoral cántabro y un destino perfecto para el ecoturismo, la fotografía de naturaleza y el disfrute pausado del paisaje. Una joya por descubrir, perfectamente accesible y al alcance de cualquiera que quiera acercarse a conocer la esencia salvaje del norte de España.

