Nunca antes abierta al público: descubre el rincón más exclusivo de Comillas
En lo alto de una colina que mira al Cantábrico, entre jardines señoriales y ventanales que parecen abrirse al pasado, se alza una mansión que durante décadas alimentó la imaginación de vecinos y veraneantes. Conocida popularmente como la Casa de la Bruja, la Casa del Duque de Almodóvar del Río ha abierto sus puertas por primera vez al público. Un recorrido por esta joya arquitectónica de Comillas es un viaje a la aristocracia del siglo XIX... y a una historia poco contada de Cantabria.
Una joya aristocrática en el corazón de Comillas
Situada en el Prado de San José, a las afueras de Comillas, la Casa del Duque fue mandada construir por Juan Manuel Sánchez y Gutiérrez de Castro, político liberal y duque jerezano, como residencia veraniega para su familia. Su diseño, encargado al arquitecto Francisco Hernández-Rubio, mezcla el estilo inglés con influencias modernistas, en un equilibrio entre sobriedad noble y capricho estético propio de la época.
Su nombre popular, “la Casa de la Bruja”, nace del aura misteriosa que siempre la envolvió: cerrada al público durante más de cien años, con torres, escalinatas y jardines cubiertos de niebla, fue protagonista de leyendas y relatos infantiles en Comillas. Hoy, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura señorial del norte de España.
Un interior que conserva la esencia intacta
Desde Semana Santa de 2025, la casa ofrece visitas guiadas cada fin de semana. El recorrido incluye el hall principal, el comedor, un amplio salón decorado con gusto decimonónico y las dieciséis habitaciones, muchas de ellas con vistas al mar. Los muebles, escaleras y ornamentación interior están elaborados en madera tropical de Guinea Ecuatorial, traída expresamente desde la colonia de Fernando Poo, reflejando el poder adquisitivo y el gusto por lo exótico de sus propietarios.
Destaca una espectacular escalera modernista que vertebra toda la vivienda, y unos baños de estética victoriana que conservan bañeras con patas de garra y griferías originales. Las estancias están pintadas en colores vivos y todas mantienen un encanto nostálgico que atrapa a quien cruza el umbral.
Un mirador al Cantábrico con historia
Desde sus ventanales y terrazas se divisan la costa de Comillas, las ondulaciones verdes del paisaje cántabro y el mar abierto. En la fachada, un escudo de armas con corona ducal y cimera recuerda el linaje de la familia y refuerza la solemnidad del conjunto. En la actualidad, la casa sigue siendo residencia de los descendientes del duque, que han permitido estas visitas con la intención de divulgar su historia y conservar su legado.
La mansión también ha sido elegida en múltiples ocasiones como escenario de películas, como Altamira o Fuga de cerebros 2, y es uno de los edificios más fotografiados de Comillas por su aura mágica y su estado impecable.
Las visitas tienen lugar los sábados (11:00, 12:00, 16:00 y 17:00) y los domingos (11:00 y 12:00). El precio es de 10 euros para adultos y 6 euros para niños entre 7 y 12 años. Se organizan grupos de máximo veinte personas y se ofrecen pases adicionales en festivos y puentes. También puede alquilarse para eventos privados y bodas.
Para reservar tu plaza, consulta el sitio oficial del Ayuntamiento de Comillas o en las oficinas de turismo locales.
La Casa de la Bruja no es solo una visita. Es una experiencia que combina historia, arquitectura y misterio. En sus habitaciones aún resuenan los ecos de veranos elegantes, paseos al atardecer y susurros del Cantábrico. Una joya escondida que ahora, por fin, puede compartirse.

