LAS NAVIDADES DE 2022

Cuando Revilla insultó a Juan Carlos I delante de niños en unas navidades pasadas

Lo que debía ser un acto navideño entrañable en Molledo se convirtió en uno de los momentos más bochornosos del ex presidente cántabro Miguel Ángel Revilla. Durante un evento infantil en diciembre de 2022, Revilla aprovechó el micrófono para arremeter contra el Rey Juan Carlos I con una serie de insultos impropios del contexto y de su cargo. Años después, esa escena vuelve a cobrar fuerza: el emérito ha presentado una querella por difamación.

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El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, caricaturizado.
El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, caricaturizado.

Cantabria, diciembre de 2022. La plaza de Molledo lucía como tantas otras en esas fechas: decoraciones navideñas, familias reunidas y niños esperando el tradicional mensaje del entonces presidente regional, Miguel Ángel Revilla. Pero lo que ocurrió ese día sigue generando estupor incluso tres años después.

Mientras Miguel Ángel Revilla se enfrenta hoy a una querella interpuesta por el Rey Juan Carlos I por difamación, muchos en Cantabria recuerdan uno de los episodios más bochornosos de su carrera reciente: su intervención durante el acto navideño de 2022 en Molledo, donde, ante un público infantil, arremetió contra el emérito con una “broma” que desató una ola de indignación en redes sociales y medios.

Subido a una tarima frente a decenas de niños y familias, Revilla pronunció estas palabras:

“Niños, no os equivoquéis de reyes, llevad las cartas a Melchor, Gaspar y Baltasar, que hay otro rey fugado por ahí que, si se las lleváis, seguro que se queda con los regalos”,
en una alusión directa al rey Juan Carlos I, entonces ya residiendo fuera de España.

La escena, grabada en vídeo y ampliamente difundida, provocó una avalancha de críticas. En plataformas como Twitter, el calificativo más repetido fue “vergüenza”. Usuarios decían cosas como “Como cántabro siento vergüenza” o “Estaba borracho... como siempre”, insinuando que su comportamiento podría haber estado influido por el alcohol, una sospecha que, aunque no fue oficialmente confirmada, fue ampliamente comentada por la ciudadanía.

 

¿Una tradición de polémicas navideñas?

No era la primera vez que Revilla protagonizaba un escándalo en plenas fiestas. Muchos recordaron entonces el famoso vídeo del puro durante la Nochevieja de 2021, también viral en redes, donde aparecía en actitud desenfadada y fuera de tono.

En aquella ocasión, como en la de Molledo, lo que más indignó a la población fue el uso de su cargo institucional para lanzar ataques personales, especialmente en espacios dirigidos a niños, donde se espera sobriedad, ejemplo y respeto institucional.

La respuesta política y la querella del emérito

El portavoz del Partido Popular en Cantabria fue tajante tras el discurso:

“Ya está bien. Que se ponga a gobernar, que atienda sus obligaciones y responsabilidades. Cantabria no necesita un comentarista, sino un presidente que trabaje en mejorar el futuro de sus ciudadanos, y ahí nunca está Revilla”.

Ahora, casi dos años después, Juan Carlos I ha iniciado una acción judicial contra Revilla por vulneración del derecho al honor, en referencia a distintas declaraciones realizadas entre mayo de 2022 y enero de 2025 en medios como El Hormiguero y entrevistas públicas. El rey emérito reclama una rectificación pública y una indemnización de 50.000 euros, que ha prometido donar íntegramente a Cáritas.

¿Libertad de expresión o falta de respeto institucional?

El caso abre un debate que va más allá del personaje de Revilla: ¿hasta dónde puede llegar la crítica política en boca de un cargo público? Para algunos, es libertad de expresión. Para otros, especialmente tratándose de menores y figuras institucionales, es cruzar una línea peligrosa que erosiona el respeto y la convivencia democrática.

Lo cierto es que el acto en Molledo ha quedado grabado en la memoria colectiva cántabra como uno de los momentos más desafortunados del expresidente. Hoy, ese pasado le pasa factura en forma de querella judicial y, quizá, en la reputación de un político que, para muchos, ha perdido el rumbo.

Una estrategia populista que ya no cuela

Revilla ha convertido el ataque a figuras públicas en una constante. El Rey emérito no fue el único: también ha descalificado a expresidentes, periodistas, empresarios y hasta a Felipe VI, a quien ha calificado de “cómplice del silencio”. Pero el episodio de Molledo, por su escenario y protagonistas, fue el más grotesco.

Muchos analistas coinciden en que este tipo de intervenciones, antes aplaudidas por su “espontaneidad”, hoy generan hastío y rechazo. Más aún en un momento en el que el PRC inicia su transición interna para sustituir al veterano líder, cuya popularidad ha caído en picado.

El insulto tiene consecuencias

Lo que Revilla consideró una “verdad incómoda” podría costarle una condena por difamación. El uso del insulto, sobre todo delante de menores, demuestra no solo una falta de responsabilidad política, sino una clara incapacidad para distinguir el momento y el lugar.

La pregunta ahora es si los tribunales pondrán fin a la impunidad con la que durante años ha hablado un hombre que fue presidente autonómico, pero que en Molledo, ante los niños, olvidó serlo.

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