Revilla lamenta el silencio de su "amigo" Pedro Sánchez: “Una llamadita de Pedro se agradecería”
El expresidente de Cantabria reprocha al presidente del Gobierno su indiferencia y denuncia el “roto” económico que supondrían los 50.000 euros que le exige el monarca emérito
Miguel Ángel Revilla se enfrenta a uno de los momentos más tensos de su trayectoria política. Demandado por el Rey Juan Carlos I por unas declaraciones “injuriosas”, el expresidente cántabro ha mostrado este jueves su decepción por la falta de apoyo de Pedro Sánchez, con quien asegura haber compartido “tantas comidas y conversaciones” en el pasado. “Una llamadita de Pedro, que tantas me ha hecho en la vida, se agradecería”, declaró en una entrevista en La Hora de La 1.
Mientras tanto, continúa firme en su negativa a rectificar sus palabras contra el emérito, a quien ha calificado de “corrupto”, “evasor fiscal” y “delincuente económico”.
“50.000 euros me hacen un roto”
Revilla no ha ocultado su preocupación económica ante la posibilidad de que la demanda prospere. El Rey exige una indemnización de 50.000 euros por daños morales, que serían donados íntegramente a Cáritas. Pero para Revilla, esa cifra “no es simbólica”.
“Para él no será nada, pero para mí 50.000 euros me hacen un roto, un auténtico palo”, expresó. “Solo por decir lo que pienso, lo que creo que es verdad”, añadió visiblemente indignado.
El exlíder del PRC asegura sentirse “solo” en este litigio, salvo por el apoyo de ciudadanos anónimos. “Del Gobierno no me ha llamado nadie. De la Casa Real tampoco. Pero me llama mucha gente. Muchísima. Ciudadanos de verdad, preocupados”, afirmó.
“Yo apoyé a Pedro como nadie. Esto duele”
En sus declaraciones, Revilla recordó su pasado alineamiento con Pedro Sánchez, incluso cuando el presidente del Gobierno no contaba con respaldo dentro de su propio partido. “Yo le apoyé en las primarias cuando nadie se atrevía, sin ser del PSOE, sin que me lo pidiera nadie. Eso fue lealtad”, subrayó.
Pero esa cercanía ha desaparecido. Revilla ha mostrado públicamente su desacuerdo con algunas políticas recientes del Ejecutivo central, y ahora lamenta lo que considera una desilusión personal y política. “De aquel 'no es no', hemos pasado a hacer lo contrario. No le pido que se solidarice, solo una llamada. Algo”, concluyó.
Cierra filas: “Ahora esto lo lleva mi abogado”
Tras comparecer en múltiples medios en los últimos días, Revilla ha anunciado que dejará de hacer declaraciones sobre el caso. “Ya he atendido a todos los medios. Es una noticia, lo entiendo. Pero ahora estoy en una etapa complicada. Lo lleva mi defensa”, declaró. El abogado designado para representarle es José María Fuster-Fabra, histórico militante del PRC.
Cierra así un primer capítulo de exposición pública, marcado por el enfrentamiento entre su personaje político —crítico, combativo, popular— y el peso de los hechos que ahora orbitan alrededor de su gestión.
“Yo he luchado contra las preferentes, contra Aznar por Irak, contra Rajoy por la Gürtel… ¿cómo no voy a decir lo que pienso del Rey?”, concluyó. “Soy así. Y no voy a cambiar”.
Una paradoja incómoda
El conflicto entre Miguel Ángel Revilla y el Rey Juan Carlos I no solo es un caso judicial por el derecho al honor. Es también un choque entre dos legitimidades simbólicas: la del poder institucional heredado y la del político que se reivindica como voz de la calle. Pero el telón de fondo lo complica todo: Revilla exige ejemplaridad al jefe del Estado, mientras su propio Gobierno es investigado por una de las tramas de corrupción más graves de los últimos años, según los informes de la UDEF recogidos por El Debate. En este contexto, el silencio de Pedro Sánchez, lejos de ser un gesto anecdótico, se convierte en una señal política.

