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El Diario de Cantabria

Un año después, Campoo cree que «no se ha hecho lo suficiente»

Cerca de 200 personas se concentraron ayer junto al río Híjar con linternas para rememorar un siniestro que obligó a decenas de campurrianos a dejar sus casas. / Queimadelos
Cerca de 200 personas se concentraron ayer junto al río Híjar con linternas para rememorar un siniestro que obligó a decenas de campurrianos a dejar sus casas. / Queimadelos
Un año después, Campoo cree que «no se ha hecho lo suficiente»

Los afectados por las inundaciones que asolaron, ayer hizo un año, Reinosa y Campoo, se movilizaron ayer sábado por el siniestro que conmocionó a toda la comarca y para poner de manifiesto que las instituciones públicas «no han hecho lo suficiente» para tratar de evitar que vuelvan a producirse inundaciones de ese calibre.

Así, según explicó uno de los portavoces de la plataforma creada por algunos de los afectados por las inundaciones, cerca de 200 personas se concentraron ayer para recordar unas inundaciones que dejaron importantes daños en viviendas y garajes de las localidades de Reinosa y Matamorosa.

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«Hemos querido reivindicar precisamente lo que no están haciendo las instituciones», señaló Chewar Roman, aludiendo a la iniciativa que protagonizaron una treintena de vecinos que bajaron al río Hijar, calzados con botas de agua y portando azadas, picos y palas para escenificar la importancia de limpiar el cauce de los ríos con el fin de evitar desbordamientos como los de diciembre de 2019.

«Queremos que los políticos entiendan que no han hecho lo suficiente», explicó una de las afectadas por las inundaciones, lamentando que sean lo vecinos los que deban «bajar al río», porque «ellos no lo están haciendo».

Y expresó su «preocupación» porque considera que «si no se pone remedio», y se acometene las obras necesarias en el cauce del río, «las inundaciones se repetirán».

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En la movilización de ayer, cuando se cumple justo un año que el Hijar comenzó a desbordarse por el barrio de Sorribero, de Reinosa, los vecinos se situaron junto a ese afluente del Ebro con linternas para rememorar un siniestro que obligó a decenas de campurrianos a dejar sus casas.

El caudal del río Hijar comenzó a crecer a partir de la tarde de ese día 19 y ya en la noche del 20 de diciembre, el cauce llegó hasta un nivel histórico: 3,59 metros.

Eso sumado a la crecida del agua en uno de sus afluentes, el río Izarilla, y del Ebro, provocó inundaciones que llegaron hasta los primeros pisos de los edificios de los barrio de Sorribero, de la Avenida de la Naval y de parte del casco urbano de Reinosa y Matamorosa (Campoo de Enmedio).

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