Esta cueva de Cantabria esconde las huellas de antiguas brujas
Su cercanía al pueblo ha hecho que la cueva sea un lugar frecuentado tanto por vecinos como por turistas, lo que ha tenido consecuencias en su preservación. La constante visita ha llevado a la alteración de la estratigrafía del suelo, con nombres grabados en las paredes y remoción de tierra, lo que ha dificultado las investigaciones arqueológicas en este enclave.
Sin embargo, a pesar de las huellas de la intervención humana, la Cueva de las Brujas conserva un gran valor arqueológico al mostrar signos de presencia humana desde la prehistoria hasta la romanización del territorio. Situada cerca de lo que pudo haber sido el asentamiento romano de Portus Blendium, la cueva se encuentra rodeada de fragmentos de cerámica y otros elementos, como tégulas (tejas romanas) y téselas de mosaico, lo que refuerza su importancia en la historia de la región.
Un Poco de Historia: Primeras Investigaciones
La historia de la Cueva de las Brujas se remonta al final del siglo XIX, cuando fue visitada por E. Pérez del Molino, aunque no fue hasta 1909 cuando se realizaron estudios más exhaustivos bajo la dirección del padre Jesús Carballo y H. Breuil. Estos investigadores hallaron pinturas rupestres que más tarde resultaron ser falsas, y en 1961 se encargó su eliminación, junto con la realización de un croquis topográfico y varios sondeos que no dieron resultados significativos. Sin embargo, fue en la década de los 80 cuando la CAEAP (Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica) descubrió grabados rupestres en la cueva, lo que le dio valor arqueológico. En 1997, la cueva fue declarada Bien de Interés Cultural.
Acceso a la Cueva de las Brujas
La cueva se encuentra entre el barrio de La Jerra en Suances y la localidad de Cortiguera, rodeada de prados destinados principalmente a la ganadería. Es importante no confundir la Cueva de las Brujas con el abrigo de las Brujas, una cavidad descubierta en la década de los 80 que también contiene restos prehistóricos.
La entrada a la cueva es bastante amplia, con unas dimensiones de 5,5 metros de ancho y 1,7 metros de alto, orientada hacia el norte/noreste. Tras la entrada, se accede a una gran sala vestibular de la que parten dos galerías estrechas que se extienden en direcciones opuestas, sumando un total de 74 metros de desarrollo. En esta sala inicial se han encontrado grabados de surcos verticales y otros de estilo "macarroni", similares a los encontrados en otros yacimientos paleolíticos como Cudón y Altamira. Estos grabados, basados en los paralelos existentes, datan de la fase antigua del Paleolítico Superior, situándose entre el Auriñaciense y el Solutrense.
Hallazgos Arqueológicos
Los materiales encontrados en la cueva no son muy abundantes, debido a la alteración provocada por las visitas humanas a lo largo de los años. No obstante, se han hallado elementos de industria lítica, como un canto de cuarcita y una lasca de sílex, que indican actividad prehistórica en el lugar. Además, se encontraron fragmentos de sigillata hispánica (cerámica romana), así como fragmentos de ladrillos, tégulas y cerámica en las cercanías de la cueva, lo que sugiere que hubo presencia romana en la zona.
La Leyenda de la Cueva de las Brujas
Además de su valor arqueológico, la Cueva de las Brujas está envuelta en un halo de mitología popular que le otorga un carácter único. Según la tradición, durante siglos, la cueva fue el punto de partida de una caravana de muerte y misterio, un grupo de hechiceras y magas que volaban por los cielos de Cantabria, maldiciendo y utilizando sabiduría ancestral para hacer el mal y rendir culto al maligno. Esta leyenda se relata en una copla popular que narra la historia de las brujas de la cueva que recorrían un camino prohibido y mágico entre Ongayo y Cernégula (Burgos). La copla dice:
"De la cueva de Ongayo salió una bruja con la greña caída y otra brujuca. Al llegar a Cernégula ¡válgame el Cielo! Un diablo cornudo bailó con ellas. Por el Redentor, por Santa María, con el rabo ardiendo ¡cómo bailarían!"
La Cueva de las Brujas: Un Enlace entre lo Real y lo Místico
La Cueva de las Brujas representa una intrigante mezcla de historia, arqueología y leyenda. Su valor como yacimiento arqueológico es innegable, con indicios de presencia humana desde tiempos prehistóricos hasta la romanización. A pesar de los daños causados por la intervención humana, sigue siendo un lugar fascinante para la investigación, pero también para quienes buscan descubrir más sobre la historia, los mitos y las tradiciones que han perdurado en Cantabria a lo largo de los siglos.

