Playas desiertas, aves raras y caminos de otro siglo: así es el rincón más tranquilo de Cantabria
En el corazón del oriente cántabro, Escalante se revela como uno de esos rincones que escapan al turismo masificado pero enamoran a quienes buscan experiencias auténticas. Rodeado de marismas, monte bajo y caminos centenarios, este pequeño municipio es mucho más que un pueblo con historia: es el punto de partida perfecto para descubrir algunas de las mejores rutas de senderismo y cicloturismo de Cantabria, muchas de ellas conectadas con playas vírgenes y espacios protegidos.
Caminos que llevan al mar: entre marismas, dunas y acantilados
Desde Escalante parten varios senderos naturales que atraviesan el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, uno de los humedales más importantes del norte de España. El terreno llano y las pasarelas de madera lo convierten en un recorrido ideal para familias, ciclistas y caminantes ocasionales. A lo largo del trayecto, es frecuente avistar aves migratorias, entre ellas garzas, espátulas, zarapitos o el majestuoso águila pescadora.
Uno de los trayectos más valorados por los amantes del senderismo es el que une Escalante con la Playa de Berria, en Santoña. A lo largo de este camino se cruzan praderas costeras, antiguos molinos de marea y una panorámica constante sobre el estuario. La llegada a Berria, una de las playas más salvajes del litoral cántabro, supone una recompensa natural sin igual: arena fina, aguas abiertas al Cantábrico y cero urbanismo en el horizonte.
Rutas hacia Noja y el Monte Cincho: tesoros del litoral oriental
Otra opción muy recomendable es la ruta hacia las marismas de Joyel y Noja, donde la biodiversidad se convierte en protagonista. Aquí, los caminos de tierra serpentean entre cañaverales y robledales, mientras el aire salino anuncia la cercanía del mar. Noja ofrece varias playas vírgenes, como Trengandín o Ris, accesibles desde Escalante sin necesidad de tocar el asfalto.
Para quienes buscan una experiencia con algo más de desnivel, el ascenso al Monte Cincho es una de las joyas menos conocidas del ecoturismo cántabro. Desde su cima, se obtienen vistas privilegiadas de todo el litoral oriental: el perfil montañoso de Santoña, las rías que se abren al mar y, en días despejados, incluso los Picos de Europa a lo lejos. Es también un punto excelente para la observación de aves y paisajes costeros.
Un destino ideal para ecoturismo y desconexión
Gracias a su ubicación estratégica, Escalante se ha convertido en un enclave privilegiado para el ecoturismo. Sin multitudes, con una atmósfera rural preservada y una red de caminos perfectamente integrada en el paisaje, la villa ofrece al visitante una forma sostenible de descubrir Cantabria. Además, su cercanía a otros focos turísticos como Santoña, Laredo o Isla lo convierten en el campamento base perfecto para explorar la comarca sin renunciar a la tranquilidad.
En definitiva, si lo tuyo son los paseos entre marismas, el avistamiento de aves, las playas vírgenes y el silencio roto solo por el viento y los cencerros, Escalante te está esperando.

