Mar y tradición en la costa oriental

El pueblo costero de Cantabria que ha conquistado a los mayores críticos

Este pequeño pueblo cántabro ofrece surf, gastronomía marinera y fiestas populares, además del refugio veraniego de una de las influencers más seguidas del país

Una playa cerca de Galizano. / A.S.
Una playa cerca de Galizano. / A.S.

Cuando el sol empieza a caer sobre los acantilados de Galizano, las luces doradas se reflejan en las aguas mansas que aún guardan el ímpetu de las olas de la mañana. En la brisa se percibe el aroma del salitre mezclado con el de la tierra húmeda, que huele a hierba recién cortada y a ganado pasiego.

Un niño lanza piedras al arroyo que desemboca en la playa. Una pareja recoge conchas al borde de la marea. Y, en una casa de piedra blanca con contraventanas verdes, María Pombo disfruta del silencio que solo la costa cántabra sabe ofrecer. Esta es su casa de verano, su rincón para desaparecer del ruido y reencontrarse con la verdad del paisaje.

 

Galizano: una joya atlántica en Ribamontán al Mar

En el corazón del municipio de Ribamontán al Mar, a escasos 1,5 kilómetros de Carriazo y a media hora de Santander, se encuentra Galizano. Un pueblo pequeño —924 habitantes según el INE de 2024—, pero grande en personalidad. Su paisaje conjuga praos verdes con playas bravas, donde las vacas pastan junto al mar y los surfistas cabalgan olas en playas aún no explotadas por el turismo masivo. La playa de Galizano, enclavada entre la Canaluca y Riaño, se ha convertido en un lugar de peregrinación estival para quienes buscan lo genuino. Es allí donde María Pombo ha levantado “Casavaca”, su casa de verano de estilo rústico, con techos altos y decoración neutra que se mimetiza con el entorno rural.

 

Playas vírgenes y surf: donde la mar conserva su fuerza primigenia

La costa de Galizano permanece, en gran medida, intacta. A diferencia de otras localidades costeras, aquí no hay espigones ni urbanizaciones imponentes. Solo acantilados, dunas, marismas, y playas como Arnillas y Los Cañones, menos conocidas pero no menos bellas. La playa principal, ideal para familias, ofrece también excelentes condiciones para el surf. Por sus características, forma parte de uno de los pocos tramos de costa virgen de Cantabria, y guarda secretos en forma de spots de roca y arena que los surfistas más avezados ya han bautizado. Desde los acantilados de San Pantaleón y Quintres, la vista es sobrecogedora: el mar Cantábrico se extiende hasta el horizonte, y todo el litoral parece un lienzo pintado de espuma y roca.

Gastronomía con alma marina y fiestas con raíz

El paso por Galizano no estaría completo sin sentarse a la mesa. El Asador El Tronky es parada obligada para los Pombo y para cualquier viajero que valore el producto autóctono. Aquí se sirven almejas a la sartén, nécoras, percebes recién extraídos de las rocas, y rabas que crujen con sabor a mar. En agosto, la vida del pueblo se transforma durante las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción, los días 14 y 15, y a San Roque el 16, patrón de los enfermos y protector contra la peste. Las calles se llenan de romerías, verbenas, bingo popular, macrodiscoteca y danzas tradicionales. La fiesta de San Roque, declarada de Interés Tradicional, destaca por el concurso de disfraces que inunda Galizano de color y folklore.

Consejos para el viajero: vivir Galizano con los cinco sentidos

Galizano se alcanza fácilmente desde Santander por la CA-141. Cuenta con aparcamiento gratuito cercano a la playa y es recomendable llegar temprano en verano para evitar aglomeraciones. Si se busca tranquilidad, lo mejor es visitarlo entre semana o fuera de temporada alta. Lleve calzado cómodo para explorar los acantilados de San Pantaleón y no olvide una cámara: los atardeceres son de los que se graban en la retina. Para los amantes del surf, se recomienda consultar la marea y el viento en la escuela local de Loredo o Somo antes de lanzarse al agua. Y, por supuesto, reserve mesa en el asador si desea probar lo mejor del mar sin prisas.

 

Quien conoce Galizano, comprende por qué Cantabria no se olvida. cada verano. Porque a veces, el lujo verdadero no está en lo lejano, sino en lo que permanece intacto. volver al origen, mirar el mar y dejarse arrullar por el canto del viento entre las hierbas. Es donde la tradición ganadera convive con el surf, donde las fiestas populares se celebran con devoción, y donde una influencer de millones de seguidores elige detenerseGalizano no es un pueblo para pasar de largo. Es un lugar para

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