Obras, olores y olvido: la calle Julián Ceballos tras la gran reforma fallida
Prometida como una obra ejemplar, la remodelación de la calle Julián Ceballos ha generado una oleada de críticas: farolas derribadas, suciedad y acabados deficientes protagonizan el día a día de los vecinos
Los vecinos de la calle Julián Ceballos, en pleno corazón de Torrelavega, han vuelto a manifestar su malestar por el estado actual de la vía, a pesar de haber sido objeto de una de las obras más ambiciosas del Ayuntamiento en los últimos años. La remodelación, presentada en su día como «la gran obra del siglo XXI» en la ciudad, ha dejado, según denuncian los residentes, más frustraciones que mejoras.
A lo largo de las últimas semanas, los vecinos han detectado una serie de deficiencias que, lejos de resolverse, parecen haberse convertido en parte del paisaje cotidiano. Entre las más destacadas, se encuentra el hecho de que los vehículos siguen derribando farolas, una situación que consideran peligrosa y que refleja, a su juicio, un diseño inadecuado o mal ejecutado de la calle. «Es habitual ver una farola caída o inclinada. No puede ser normal que cada pocos días ocurra lo mismo», afirman.
También se denuncian malos olores, arreglos improvisados, parches mal colocados, e incluso plásticos visibles en zonas donde se hicieron trabajos de reparación.
«Hay tramos que parecen sin terminar, con remates descuidados y materiales expuestos. Es indignante pensar que esta es la obra estrella del Ayuntamiento», comenta una vecina.
A esto se suma la ausencia de bancos que fueron retirados durante las obras y aún no se han repuesto, así como un estado general de suciedad. Los vecinos aseguran que las barredoras no pasan con regularidad, provocando acumulaciones de hojas, polvo y residuos. «No solo no se ha mejorado la calidad de vida, sino que la sensación de abandono es mayor que antes», indican desde la comunidad vecinal.
Lo que más molesta a los residentes es el contraste entre la realidad diaria y la versión oficial. Desde el Ayuntamiento, con el alcalde Javier López Estrada al frente, se ha presentado esta intervención como un modelo de transformación urbana, algo que los vecinos consideran «incomprensible».
«Si esto es lo mejor que puede ofrecer Torrelavega, estamos muy lejos de una ciudad moderna y cuidada», señalan.
También advierten de que el mantenimiento futuro será costoso, debido a la aparente baja calidad de los materiales y acabados. «Esto va a ser un goteo constante de dinero público para arreglar lo que ya debería estar bien hecho», lamentan.
Desde la plataforma vecinal «Julián Ceballos se mueve» insisten en que las quejas no paran de crecer y que continuarán denunciando públicamente todos los problemas que vayan surgiendo. Piden al Ayuntamiento una revisión urgente de la obra, la subsanación de los fallos detectados y un compromiso real con los vecinos.
«La calle Julián Ceballos debería ser un orgullo para la ciudad. Hoy es solo una promesa incumplida y una fuente constante de quejas», concluyen.