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La huella imborrable de Rafaela González en la historia de Torrelavega

Bajo su liderazgo, AMAT organizó programas y marchas contra la droga que marcaron a toda una generación en Cantabria

Rafaela González, impulsora de la AMAT. / AMAT
Rafaela González, impulsora de la AMAT. / AMAT

Ha fallecido a los 87 años Rafaela González Martínez, fundadora de la Asociación Montañesa de Ayuda al Toxicómano (AMAT) y referente ineludible en la lucha contra las drogodependencias en Cantabria desde mediados de los años 80. Su legado como madre, activista y mujer comprometida con el bienestar social deja una huella profunda en la historia reciente de Torrelavega.

Nacida en Puente Avíos y formada como docente, González ejerció como maestra en sus primeros años profesionales, antes de trasladarse a Suances, donde formó una familia numerosa. Su vida, discreta y dedicada a los cuidados, dio un giro radical cuando uno de sus hijos cayó en la adicción a la heroína, en un momento en el que esta droga causaba estragos entre la juventud.

Lejos de resignarse, decidió organizarse. En 1985, junto a otros padres y madres afectados, impulsó la creación de AMAT, en un contexto social en el que las familias se enfrentaban solas a una realidad devastadora. Lo que comenzó como una red de apoyo familiar se consolidó en pocos años como una entidad pionera en prevención, asistencia y acompañamiento a personas con problemas de drogodependencias.

La asociación promovió programas de intervención psicosocial, atención familiar, y creó espacios de escucha activa en una época en la que apenas existían recursos públicos en esta materia. Bajo su liderazgo, AMAT organizó actividades tan significativas como la Marcha Popular contra la Droga, con el objetivo de visibilizar el problema y combatir el estigma.

Rafaela González no se consideraba una activista, sino una madre que no pudo quedarse de brazos cruzados. Su compromiso fue constante durante décadas, manteniéndose activa en la entidad incluso en sus últimos años. Su figura representa una generación de mujeres que, desde el entorno doméstico, asumieron el desafío de transformar el dolor personal en acción colectiva.

Distinguida a lo largo de su vida por distintas instituciones, su reconocimiento más valioso fue siempre el de las familias que encontraron en AMAT un espacio de comprensión y apoyo. Su legado sigue vivo en los cientos de historias personales que encontraron salida gracias a su impulso.

El Ayuntamiento de Torrelavega, entidades sociales y colectivos de apoyo a la salud mental y adicciones han lamentado su fallecimiento, destacando el papel fundamental que tuvo en la creación de una red comunitaria de prevención y apoyo.

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