El declive industrial de Torrelavega sigue su curso: otra empresa que no quiere estar en la ciudad
La refinería de litio verde pende de un hilo mientras la ciudad se queda sin atractivo para la inversión y el gobierno local del PRC-PSOE sigue sin ofrecer soluciones
Torrelavega se enfrenta a un nuevo revés que podría agravar aún más su deterioro industrial. La multinacional Bondalti, que había proyectado la construcción de una refinería de litio verde en la ciudad con una inversión de 500 millones de euros, aún no ha tomado una decisión definitiva, pero las últimas informaciones indican que la opción de trasladar el proyecto a Portugal cobra cada vez más fuerza. Si finalmente se confirma la marcha, la ciudad perdería no solo un proyecto estratégico vinculado a la transición energética, sino también la oportunidad de crear 200 empleos directos y situarse en una posición clave dentro del sector de las baterías y la movilidad sostenible.
La incertidumbre en torno a Bondalti se suma a la salida inminente de otra empresa de referencia, cuyo nombre aún no ha trascendido, pero que ya ha comenzado a desmantelar parte de sus instalaciones. Estos movimientos confirman una tendencia preocupante: Torrelavega ha dejado de ser un destino atractivo para la industria. Mientras el tejido productivo se debilita, el gobierno municipal del PRC-PSOE, encabezado por Javier López Estrada, sigue sin reaccionar y sin plantear un modelo de desarrollo que frene la fuga empresarial.
Un proyecto clave en peligro: Bondalti sopesa marcharse a Portugal
Desde su anuncio, la instalación de Bondalti en Torrelavega se presentó como una inversión estratégica para la ciudad, no solo por su impacto económico, sino por su alineación con los objetivos europeos de descarbonización y autonomía industrial en el sector del vehículo eléctrico. Sin embargo, la falta de certezas y agilidad administrativa en Cantabria ha abierto la puerta a la posibilidad de que la empresa opte por trasladar el proyecto a la localidad portuguesa de Estarreja (Aveiro).
El Gobierno de Cantabria, consciente del riesgo, ha intentado mantener el proyecto asegurando una partida de 15 millones de euros a través del programa STEP (Strategic Technologies for Europe Platform). Sin embargo, estas ayudas parecen insuficientes frente a los incentivos fiscales y las facilidades burocráticas que ofrece Portugal.
Razones que podrían inclinar la balanza hacia Portugal
Los factores que han generado dudas en la compañía y que favorecen la opción portuguesa son diversos:
- Inseguridad administrativa y falta de incentivos: Bondalti sigue sin recibir garantías firmes de que la inversión en Torrelavega se desarrollará sin trabas burocráticas ni obstáculos normativos.
- Competencia fiscal: Portugal ha diseñado un marco impositivo más favorable para atraer grandes inversiones industriales.
- Infraestructura industrial consolidada: Estarreja ya cuenta con un ecosistema químico-industrial bien desarrollado, mientras que en Torrelavega la falta de planificación ha dejado zonas industriales en un estado de deterioro evidente.
- Poca implicación del Ayuntamiento: Mientras el Gobierno de Cantabria ha intentado mediar para retener el proyecto, la administración local no ha planteado ninguna estrategia activa para hacer de Torrelavega un destino atractivo.
Torrelavega: un declive industrial sin freno
La incertidumbre sobre Bondalti es solo el último episodio de una crisis estructural que arrastra Torrelavega desde hace años. La ciudad, que antaño fue el motor industrial de Cantabria, ha sufrido un proceso de desindustrialización progresiva sin que las administraciones hayan sido capaces de revertirlo.
La desaparición de Sniace, el declive de Nissan, la crisis en Solvay y la incertidumbre en torno a otras empresas han mermado gravemente el tejido productivo de la comarca. La posible pérdida de Bondalti, sumada a la salida de otra empresa que ya ha iniciado su proceso de deslocalización, confirmaría la incapacidad de Torrelavega para retener proyectos estratégicos.
Mientras tanto, el comercio local sigue en caída libre, con un número creciente de establecimientos cerrados y una falta de dinamismo económico que afecta al conjunto de la ciudad. Los jóvenes continúan emigrando en busca de oportunidades laborales, mientras la inversión privada evita instalarse en un entorno cada vez menos competitivo.
Un gobierno municipal sin iniciativa ni soluciones
La pasividad del Ayuntamiento de Torrelavega en este proceso es un reflejo de su falta de estrategia económica. Javier López Estrada (PRC) y su socio de gobierno PSOE han demostrado una ausencia total de liderazgo en la gestión de la crisis industrial de la ciudad.
Lejos de buscar alternativas, el equipo de gobierno ha optado por una política de inacción. No se han impulsado nuevos planes de atracción empresarial, no se ha trabajado en la modernización de los polígonos industriales y no se ha articulado un modelo de ciudad que retenga y fomente la actividad económica.
Mientras tanto, otros municipios de Cantabria y de España han logrado reconvertir su modelo productivo y atraer inversiones mediante planes estratégicos de reindustrialización y desarrollo tecnológico. Torrelavega, en cambio, sigue anclada en un modelo agotado, sin capacidad de adaptación ni visión de futuro.
¿Hay margen para revertir la situación?
Aunque la decisión de Bondalti aún no es definitiva, el margen de maniobra es cada vez más reducido. Si el Ayuntamiento y el Gobierno regional no logran ofrecer garantías y condiciones que igualen o superen la propuesta de Portugal, la empresa terminará por instalarse en Estarreja.
La posible fuga de otra empresa refuerza la necesidad de un cambio urgente en la estrategia municipal. La falta de planificación, el escaso dinamismo en la captación de inversiones y la ausencia de medidas concretas han dejado a Torrelavega en una situación crítica.
Si no se toman decisiones firmes en los próximos meses, la ciudad corre el riesgo de convertirse en un polo industrial fallido, con un comercio debilitado y un éxodo constante de población activa.
La situación actual de Torrelavega es el resultado de años de mala gestión y falta de visión estratégica. La incertidumbre sobre Bondalti y la salida de otra empresa consolidan un escenario en el que el declive industrial parece imparable.
El Ayuntamiento y el PRC-PSOE deben asumir su responsabilidad y tomar medidas urgentes si quieren evitar que la ciudad pierda definitivamente su atractivo económico. Torrelavega aún tiene una oportunidad, pero el tiempo se agota.