Una ciudad ante el desafío generacional

La decadencia golpea la capital del Besaya y pone en jaque su futuro

Comercios vacíos y alquileres inasumibles marcan el nuevo paisaje urbano de Torrelavega | La pérdida de dinamismo ha encendido el debate sobre su papel dentro de Cantabria

Varias personas caminan por el centro de Torrelavega, en una ciudad que afronta un momento decisivo. / a.e
Varias personas caminan por el centro de Torrelavega, en una ciudad que afronta un momento decisivo. / a.e

Torrelavega atraviesa un momento decisivo en su evolución como ciudad. Tradicionalmente considerada motor comercial e industrial, el municipio se enfrenta ahora a un escenario que ha abierto un creciente debate entre sus vecinos: ¿está avanzando o corre el riesgo de quedarse atrás?

Diario Alerta ha recogido la opinión de una vecina que ofrece una visión especialmente crítica sobre la situación actual. “La ciudad está en decadencia”, afirma con rotundidad. A su juicio, el problema afecta de forma directa a los jóvenes en Torrelavega, tanto en el ámbito del ocio como en el laboral.

Falta de empleo y fuga de jóvenes

Según explica, la escasez de ofertas de empleo en Torrelavega está empujando a muchos jóvenes a buscar oportunidades fuera del municipio. “No hay trabajo suficiente y eso obliga a marcharse”, sostiene, señalando especialmente el traslado hacia la capital cántabra.

En su opinión, la falta de oportunidades profesionales está provocando una pérdida progresiva de población joven, lo que repercute también en el dinamismo social y económico de la ciudad.

Vivienda y alquileres en Torrelavega

A la situación laboral se suma el problema de la vivienda en Torrelavega. La vecina denuncia que los precios del alquiler “están por las nubes” y que independizarse resulta prácticamente imposible sin un empleo estable y bien remunerado.

“Sin trabajo y con estos precios, los jóvenes no pueden dar el paso”, lamenta, apuntando a la necesidad de políticas que faciliten el acceso a la vivienda.

Comercios cerrados y Zona de Bajas Emisiones

Otro de los aspectos que señala es el cierre progresivo de comercios en el centro de Torrelavega. “Cada vez hay más locales vacíos y menos vida”, afirma. A su juicio, la pérdida de actividad comercial y hostelera resta atractivo a la ciudad.

También menciona la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), una medida defendida desde el ámbito institucional como apuesta por la sostenibilidad y la mejora de la calidad del aire, pero que algunos vecinos consideran que puede dificultar el acceso al centro.

El papel de los vecinos

Pese a su diagnóstico crítico, la vecina destaca el esfuerzo de la ciudadanía por mantener viva la ciudad en fechas señaladas como la Semana Grande, el verano o la Navidad. “Son los vecinos los que intentan salvar la ciudad participando y dando ambiente”, asegura.

El debate sobre el futuro de Torrelavega está abierto. El reto, coinciden distintas voces, pasa por reforzar su atractivo económico, facilitar el acceso a la vivienda y generar oportunidades que permitan fijar población joven y revitalizar el tejido comercial.

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