Luz verde de la CNMV a la comercialización de criptoactivos

La cuenta atrás ya está en marcha. A finales de abril, la Circular 2/2025 de la CNMV entró en vigor, completando la trasposición operativa del Reglamento europeo MiCA y fijando los requisitos de autorización, custodia y divulgación que deberán cumplir los bancos que deseen ofrecer criptoactivos a sus clientes.

Eso coloca a España entre los primeros países de la UE con un marco plenamente definido para la comercialización minorista de Bitcoin, Ether y stablecoins, al ritmo marcado por el Plan de Actividades 2025 del supervisor, que prevé una oleada de expedientes de registro de proveedores de servicios de criptoactivos antes de que termine el año.

El nuevo escenario normativo ha sido recibido con entusiasmo por la gran banca. BBVA ya ha desplegado su servicio de compraventa y custodia de Bitcoin y Ether para todos sus usuarios en el país, tras obtener la primera licencia MiCA otorgada por la CNMV. Santander estudia lanzar stablecoins a través de Openbank.

Mientras CaixaBank ultima su propia oferta enfocada a los jóvenes inversores digitales. Y Cecabank aspira a convertirse en custodio de referencia para las entidades medianas que no quieren levantar su propia infraestructura tecnológica.

Una puerta de entrada segura

El supervisor exige a las entidades controles de ciberseguridad equivalentes a los de los mercados de valores, pruebas de idoneidad para los clientes minoristas y la segregación física de los criptoactivos respecto al balance bancario.

Además, las órdenes de compraventa deberán conservar identificadores on‑chain para facilitar la trazabilidad y la detección de abusos de mercado, tal como detalla la guía operativa publicada por PwC España en mayo, que resume las nuevas obligaciones de reporte mensual a la CNMV.

Para los bancos, la gran ventaja competitiva reside en la confianza. Esto explica que la adopción se haya disparado. En 2022 apenas un 4% de la población invertía en cripto. En 2024 la cifra ya alcanzaba el 9% y los analistas prevén que supere el 12% este mismo ejercicio.

El salto coincide con la inminente llegada de la oferta bancaria y con un mayor número de comercios que aceptan pagos en activos digitales. El 19% de los usuarios afirma haber pagado al menos una compra con criptomonedas en los últimos doce meses. La liquidez global seguirá llegando desde Estados Unidos.

Cada vez que Coinbase añade un token a su roadmap, el mercado lo descuenta como señal de que el activo acabará negociándose en la plataforma. Para los bancos españoles, abrir una pasarela directa hacia esos futuros listados de Coinbase significa poder ofrecer a sus clientes exposición temprana, y regulada, a proyectos que, de otro modo, solo estarían disponibles en exchanges extranjeros.

Un mercado que madura a velocidad de vértigo

La normalización de la oferta bancaria coincide con un ecosistema inversor cada vez más sofisticado. Un 74% de los clientes españoles del exchange Binance declara mantener sus criptoactivos con un horizonte temporal de largo plazo, y el país presenta el mayor porcentaje de mujeres inversoras en Europa.

Estas cifras refuerzan la tesis de que la integración de los criptoactivos en el sistema financiero tradicional puede ampliar la base de usuarios sin disparar la especulación a corto plazo. Al mismo tiempo, el Reglamento MiCA actúa como ancla de estabilidad y transparencia.

El texto europeo impone reservas de capital, auditorías externas y un régimen de protección del inversor que, según la propia CNMV, no tiene precedentes en mercados emergentes comparables. En la práctica, esto se traduce en procedimientos de onboarding tan rigurosos como los de los fondos de inversión.

Los próximos meses serán decisivos. Si el calendario regulatorio se mantiene, las primeras órdenes de compra ejecutadas desde aplicaciones bancarias podrían ocurrir aún este año. Para entonces, buena parte de las entidades habrá completado sus pruebas piloto y la CNMV contará con los primeros reportes mensuales bajo MiCA.

El objetivo último es claro, transformar la criptoeconomía en un mercado transparente y accesible, con las mismas garantías que el resto de productos financieros. Cuando el BBVA comenzó, en julio, a ofrecer compraventa y custodia de Bitcoin y Ether a todos sus clientes tras recibir la primera licencia MiCA de la CNMV.

El mercado español de criptoactivos ya había duplicado su base de usuarios. Del 4% de la población en 2022 al 9% en 2024, según un estudio de Binance. El retrato robot de ese inversor, hombre de entre 26 y 45 años, autónomo y con horizonte a largo plazo, convive con un dato singular.

España lidera Europa en porcentaje de mujeres inversoras en cripto, con un 18%. A la vez, las criptomonedas abandonan el puro terreno especulativo. El salto de uso real explica por qué la banca tradicional ve, por fin, un negocio masivo.

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