Si buscas la mejor cocina de Cantabria, este restaurante es tu destino final
El Restaurante Solana, en Cantabria, no es simplemente un lugar para comer, sino una experiencia que despierta los cinco sentidos. Desde su privilegiada ubicación en el Alto de La Bien Aparecida, en Ampuero, hasta su propuesta culinaria de excelencia dirigida por Nacho Solana, el restaurante es un referente indispensable de la alta cocina cántabra y nacional. Su estrella Michelin no es casualidad: es el resultado de años de esfuerzo, de una fidelidad absoluta al producto local, y de una capacidad poco común para actualizar la tradición sin caer en lo previsible.
Un entorno mágico y una historia de familia
El entorno que rodea a Solana es ya de por sí un regalo. El restaurante se ubica junto al santuario de la patrona de Cantabria, La Bien Aparecida, lo que proporciona unas vistas espectaculares y un halo de paz que acompaña la experiencia gastronómica desde el primer instante. Pero más allá del paisaje, lo que realmente marca la diferencia es la familia Solana, anfitriones sencillos, cercanos, amables, que transmiten calidez desde el primer momento. Han convertido este lugar en un segundo hogar para sus comensales.
Dos espacios, una sola alma: Restaurante y La Tasca
Solana se divide en dos espacios complementarios. Por un lado, el restaurante gastronómico, que es el epicentro de la experiencia más refinada; por otro, La Tasca, una propuesta más desenfadada que conserva intacto el sello de calidad de la casa. Aunque se presentan como dos conceptos, comparten cocina, valores y filosofía. Recientemente, La Tasca ha sido renovada, adquiriendo un aspecto más acogedor y actual, sin perder su esencia de taberna contemporánea.
La cocina de Nacho Solana: sabor, técnica y emoción
Nacho Solana se mueve entre la tradición y la creatividad con una naturalidad asombrosa. Su cocina es profundamente emocional y apegada al territorio, pero nunca estática. Cada plato parte del producto, casi siempre local, y se elabora con una técnica impecable, sin estridencias, buscando siempre el sabor por encima de todo.
Durante nuestra visita, comenzamos con una copa de Gramona Rosé Pinot Noir 2020, un Corpinnat fresco y delicado que marcó el ritmo del almuerzo. Como entrante, un bocadillo pejino servido en focaccia con anchoa y boquerón, acompañado de tomate. Una combinación que, aunque sencilla en apariencia, logró brillar por su precisión y sabor.
Le siguieron unas alcachofas confitadas y planchadas, apenas saladas con escamas, tan delicadas que se deshacían en la boca. Un año excepcional para esta verdura, y sin duda aquí se sirvieron en su mejor versión.
Continuamos con unos pimientos asados de Navarra, tiernos, sabrosos, con textura al dente. A continuación, llegó el plato estrella de la jornada: un bacalao al ajoarriero que rozó la perfección. La receta, elaborada con mimo, remite a los sabores clásicos de los arrieros y a esa salsa típica, también conocida como ajada en Galicia. El resultado fue una preparación potente, aromática y profundamente reconfortante.
Como guiso principal, una generosa ración de verdinas con langostinos, perfectamente equilibradas, con un fondo de puchero delicioso y unas alubias que resaltaban por su melosidad y sabor marino.
El dulce final
Para terminar, una tarta de queso y pistacho suave, aromática, delicada en textura y elegante en sabor. Un cierre redondo para una comida que estuvo a la altura de las expectativas más altas.
Comer en Solana es un viaje al corazón de Cantabria, a través de una cocina sincera, bien ejecutada y llena de emoción. No es casualidad que el restaurante esté en lo más alto del panorama gastronómico regional. Es fruto del talento, la constancia, y el amor por el producto y por el cliente.
@mulecarajonero Hemos Comido en Solana. Aunque existen dos establecimientos, La Tasca y el restaurante, la realidad es que ambos son uno solo. Siendo yo de espíritu más tabernario, este año decidí reservar en La Tasca para celebrar mi cumpleaños. Poco tiene de tasca y, tras la reciente remodelación, luce un aire más acogedor y actual. La cocina de Nacho es un mundo de sabores tradicionales transformados en nuevas experiencias culinarias. Después de ocho meses de obras, podemos disfrutar de unas flamantes instalaciones que permiten vivir una experiencia gastronómica única. Todo ha cambiado, pero todo sigue siendo igual o incluso mejor. Comenzamos eligiendo el vino, nos deleitamos con Gramona Rosé Pinot Noir 2020, un Corpinat bien conocido y de nuestro agrado. Bocadillo pejino, solo para mí, ya que mi acompañante no puede tomar gluten. Al final es bocadillo es un matrimonio de anchoa y boquerón sobre una focaccia, y algo de tomate un comienzo de diez para una comida de Matrícula de Honor Primera toma de contacto, unas alcachofas confitadas y posteriormente planchadas, con el único añadido de sal en escamas. Puro vicio, se deshacen en la boca. Este año ha sido especialmente bueno en cuanto a la oferta de alcachofas; he tomado tres que eran un auténtico escándalo, pero estas se llevan la palma. Continuamos con unos pimientos asados de Navara. En su punto, de carne más fina que el típico pimiento de Cantabria, pero igualmente sabrosos. Una delicia con un marcado sabor y una textura al dente. El bacalao al ajoarriero fue un placer auténtico. Hacía años que buscaba este sabor en un ajoarriero y, para mí, este es el original, se terminó la búsqueda. Esta elaboración es un auténtico placer. El origen de este plato no está muy claro; su nombre sugiere que se inició posiblemente en la actividad de los arrieros, que componían los ingredientes del plato durante el camino. Otra teoría es que se denomina así por el empleo de la salsa ajoarriero (llamada también ajada en Galicia), cuyos ingredientes son muy similares. Principalmente se cocina en León, Aragón, Navarra, Cuenca y algunas zonas del País Vasco. Finalizamos con unas verdinas con langostinos, otro acierto. Un delicioso fondo de puchero, unas alubias exultantes de sabor a mar y una ración muy generosa. No dejamos ni gota. De postre, disfrutamos de una tarta de queso y pistacho.
♬ Tricked like a Total Fool - Yu Seungchan

