Los vecinos de Cueto aprueban su proyecto alternativo para Mataleñas

La Asociación de Vecinos de Cueto renueva su directiva y aprueba un proyecto alternativo para Mataleñas, con el que busca preservar el entorno natural y abrir diálogo con el Ayuntamiento

Infografía de la pérgola propuesta por los vecinos para el aparcamiento de Mataleñas. / Alerta
Infografía de la pérgola propuesta por los vecinos para el aparcamiento de Mataleñas. / Alerta

La Asociación de Vecinos de Cueto celebró el pasado sábado una asamblea extraordinaria en la que se procedió a la renovación completa de su junta directiva. La nueva dirección, integrada por una veintena de miembros, está compuesta en su totalidad por personas que también forman parte de la Comisión para la Defensa de Mataleñas, un grupo ciudadano que ha trabajado activamente en la protección de este entorno natural. La presidencia recaerá en Arsenio Callejo, quien ya formó parte de la anterior directiva y ha sido uno de los portavoces más visibles de la Comisión en los últimos meses.

Durante la reunión, que contó con una amplia participación vecinal, se presentó oficialmente el proyecto alternativo elaborado para la zona de Mataleñas. Este documento, que fue remitido hace dos semanas a la alcaldesa de Santander, Gema Igual, fue aprobado por unanimidad de los asistentes, según informó la propia asociación en un comunicado posterior.

Con ello, se cumple el compromiso asumido con el Ayuntamiento de mantener el proyecto en reserva hasta que el vecindario pudiera conocerlo, analizarlo y debatirlo antes de su difusión pública.

El proyecto alternativo

La iniciativa presentada por la Comisión tiene como finalidad ofrecer una opción distinta al plan municipal previsto para el entorno de Mataleñas. Según explican sus promotores, el proyecto busca una ordenación «viable, amable, sensata y natural» del área, apostando por intervenciones que respeten la configuración actual del terreno y su valor ambiental.

Entre las medidas planteadas se incluye una reorganización del aparcamiento situado junto al campo de golf, con una mejora de los accesos peatonales y de los espacios de estancia. También se prevé la incorporación de zonas verdes, la plantación de árboles y la instalación de bancos, así como la construcción de una pérgola cubierta de plantas y flores, inspirada en la existente dentro del parque de Mataleñas.

Además, el plan contempla un pequeño aparcamiento complementario de entre diez y quince plazas en el inicio del camino de Inés Diego del Noval, con el objetivo de ordenar el estacionamiento sin alterar la fisonomía natural del entorno.

En contraposición al plan del Ayuntamiento, los vecinos expresaron su rechazo a la construcción de dos nuevos viales de doble sentido hacia el barrio Bellavista. Consideran que estas infraestructuras son «innecesarias», ya que existe una carretera paralela que cumple la misma función, y además serían «altamente perjudiciales» para el medio ambiente y el paisaje de la zona.

En su opinión, la topografía del terreno no requiere la edificación de muros, ni ven imprescindible la creación de nuevos baños públicos, recordando que ya existen dos en la zona y que sería suficiente con su reparación y adaptación.

La nueva junta directiva y la Comisión para la Defensa de Mataleñas manifestaron su voluntad de mantener un diálogo abierto con la alcaldesa de Santander. El objetivo, señalaron, es alcanzar una solución «razonable que preserve el valor paisajístico y ambiental del área».

En ese sentido, subrayaron la incoherencia que, a su juicio, supone que «a escasamente 200 metros del actual paraje natural de Mataleñas se esté levantando toda la avenida Diego Madrazo, con el coste correspondiente, para construir un supuesto ‘bosque urbano’, mientras se pretende destruir otro bosque ya existente y singular».

El colectivo recuerda que el proyecto alternativo fue entregado oficialmente al Ayuntamiento el pasado 25 de septiembre, inicialmente como anteproyecto y ahora como propuesta definitiva.

Los vecinos esperan que este paso contribuya a «abrir una vía de negociación y consenso», y confían en que el Consistorio suspenda el desarrollo del plan municipal, que, según afirman, supondría «un atentado contra el patrimonio natural de Santander».

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