turismo
El secreto de las alturas de Santander: el funicular que casi nadie conoce
Una cabina gratuita que conecta dos mundos en la ciudad y ofrece vistas de postal que sorprenden hasta a los propios santanderinos
Santander no siempre se sube por las escaleras. A veces, basta con esperar a que una cabina silenciosa te transporte en vertical al corazón más alto de la ciudad. Alguien cruza un callejón modesto en la calle Río de la Pila, pulsa un botón, y de pronto comienza el ascenso. Lo que parece una salida de emergencia en plena cuesta empinada es en realidad uno de los secretos mejor guardados de la capital cántabra: un funicular público, gratuito y con vistas que quitan el aliento. Mientras algunos turistas fotografían la bahía desde el Paseo de Pereda, otros descubren, por azar o consejo local, esta cápsula futurista que en menos de un minuto te eleva hasta General Dávila. Y con ello, no solo se gana altura: se accede a uno de los miradores urbanos más hermosos y menos conocidos de la ciudad.