Gastronomía

El espacio más acogedor de Santander para desayunar, merendar o picotear

Tartas caseras, empanadas rellenas y cócteles de autor hacen de este local una parada obligada para cualquier hora del día

Una de las tartas caseras que ofrece el local. / A.E
Una de las tartas caseras que ofrece el local. / A.E

Nano, situado en la céntrica calle Castelar de Santander, se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan desayunos originales, repostería casera y una cuidada selección de bebidas y picoteo. Con un ambiente acogedor y una atención cercana, su propuesta combina opciones dulces, saladas y coctelería, manteniendo un equilibrio entre calidad, creatividad y presentación.

Desayunos para todos los gustos

La carta ofrece desayunos variados que van desde el Desayuno Castelar (tostada o pincho de tortilla con café o infusión y zumo natural) hasta opciones más completas como el Desayuno Nano con crepe o minipancakes, y el Desayuno Sorpresa que incluye un topping especial.

Repostería y tartas por encargo

Las tartas son protagonistas, con sabores como zanahoria, brownie, coco, “Pantera Rosa” o versiones sin gluten ni lactosa. Se pueden disfrutar por porción o encargar enteras, con la posibilidad de añadir topping personalizado.

Empanadas, tablas y crepes

El lado salado incluye una tabla de empanadas surtidas, pastel de cabracho, fondue y crepes salados. Las empanadas, con rellenos como carne, atún, 4 quesos o vegana, se sirven también de forma individual.

Bebidas para cada momento

Nano cuenta con cafés de Etiopía en distintas preparaciones, tés aromáticos, chocolates, batidos y limonadas naturales. En su oferta de copas destacan ginebras premium como Martin Miller, Nordés o Tanqueray, rones como Santa Teresa o Brugal, y whiskies como Jack Daniels o Ballantines.

Ambiente y experiencia

Más allá de su carta, el local se distingue por un ambiente moderno con toques personales, ideal tanto para desayunar como para una merienda relajada o un picoteo con amigos. Su ubicación, a pocos pasos de la bahía, lo convierte en una parada perfecta en cualquier paseo por Santander.

 

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