El cementerio más insólito de Cantabria está escondido en un barrio de Santander
A simple vista parece un solar vallado más… pero tras esa verja se esconde un cementerio del siglo XIX donde descansan británicos, alemanes y suecos. Y sí: está en pleno Santander
En pleno corazón del barrio de Cazoña, en Santander, se encuentra uno de los espacios más singulares y desconocidos de la ciudad: el cementerio protestante, también llamado cementerio británico o cementerio de los Ingleses. Ubicado en la calle Cardenal Herrera Oria, este camposanto representa una rareza histórica y cultural en el contexto español, donde el patrimonio protestante es casi inexistente.
Un símbolo de convivencia religiosa en tierra cántabra
El origen del cementerio se remonta a comienzos del siglo XIX, cuando la llegada de técnicos, comerciantes y militares británicos al puerto de Santander evidenció la necesidad de un espacio funerario para no católicos. En aquella época, los cementerios católicos no permitían el entierro de protestantes, ateos o seguidores de otras religiones, al considerarse “tierra sagrada”.
La construcción de este lugar fue impulsada por la creciente presencia inglesa en la región, motivada por proyectos industriales como los astilleros de Guarnizo, fábricas de loza o azúcar y, especialmente, la llegada de ingenieros para el tendido del ferrocarril Alar del Rey-Santander. En 1864 se registró el primer entierro documentado: un inspector ferroviario británico.
Homenaje a la Legión Auxiliar Británica
Uno de los elementos más destacados del cementerio es el monumento funerario en homenaje a la Legión de Marinos Británicos, que luchó en suelo español en 1835 durante la Primera Guerra Carlista, en el marco de la Cuádruple Alianza. Esta legión tuvo una notable presencia en Cantabria, y su recuerdo queda plasmado en esta modesta pero significativa necrópolis, tras el traslado del monumento desde el desaparecido cementerio de San Fernando.
Un enclave internacional en Santander
Durante el siglo XX, el cementerio fue gestionado por un patronato formado por los cónsules de Inglaterra, Alemania, Suecia y Noruega, pasando en 1961 a estar bajo la responsabilidad del cónsul alemán. Desde entonces, el lugar se mantuvo con cierta discreción, y no se han producido nuevos enterramientos desde 1990. En total, 128 personas de distintas nacionalidades y credos descansan hoy entre sus muros.
Un rincón de silencio entre edificios
Aunque durante años sufrió cierto abandono, hoy el cementerio protestante se encuentra cuidado y respetado, encajado entre los bloques de viviendas del populoso barrio de Cazoña. Este espacio funerario, discreto pero lleno de memoria, constituye un valioso testimonio de la historia multicultural y cosmopolita de Santander.
Visitar este lugar es, en definitiva, una manera de reconectar con un pasado donde la convivencia entre culturas, religiones e intereses comerciales internacionales modelaron el paisaje urbano y humano de Cantabria.

