¿Sabías que Cantabria tuvo un puerto clave para Roma? La pregunta es… ¿dónde está?

Las investigaciones continúan, y con cada nuevo hallazgo arqueológico nos acercamos un poco más a esclarecer los detalles de este puerto que, desde hace más de dos mil años, forma parte esencial del patrimonio histórico de Cantabria
Representación de la ciudad de Santander en el inicio de su historia. / A.S.
Representación de la ciudad de Santander en el inicio de su historia. / A.S.

El Portus Victoriae Iuliobrigensium, conocido comúnmente como Portus Victoriae, es uno de los enclaves históricos más relevantes de Cantabria. Fundado por los romanos durante las Guerras Cántabras o poco después de su finalización (29-19 a.C.), este puerto fue clave en la consolidación del dominio romano en la región y en la integración de Cantabria en las redes comerciales del Imperio.

La única referencia documental a su existencia proviene de Plinio el Viejo, quien en su obra Naturalis Historia menciona la existencia del Puerto de la Victoria de los Juliobriguenses, relacionándolo directamente con Julióbriga, el principal asentamiento romano del interior cántabro.

La función del Portus Victoriae en Cantabria

El Portus Victoriae fue mucho más que un simple puerto comercial. Representó un punto estratégico desde el que Roma organizó la explotación económica, el control militar y la romanización del territorio cántabro. Su existencia permitió a Julióbriga y a toda la región mantener una conexión fluida con el mar Cantábrico y con las principales rutas comerciales del norte de Hispania.

Desde este enclave partían mercancías, materias primas y recursos mineros, al tiempo que llegaban productos manufacturados y tropas para asegurar la pacificación definitiva de una de las zonas más rebeldes del Imperio.

Debate sobre su localización

La ubicación exacta del Portus Victoriae continúa siendo objeto de debate entre historiadores y arqueólogos. Existen dos teorías principales, aunque la más aceptada sitúa el puerto en Santander.

Santander como principal candidata

La identificación de Santander como el Portus Victoriae se apoya en varios argumentos fundamentales:

  • La relación geográfica lógica entre Julióbriga y Santander como salida natural al mar.
  • La mención del río Sauga, identificado tradicionalmente con el Asón, que se encuentra antes del puerto en la descripción de Plinio.
  • La coherencia de la distancia señalada por Plinio entre el Portus Victoriae y las fuentes del Ebro, que coincide aproximadamente con la distancia entre Santander y el nacimiento del río.
  • La existencia de restos arqueológicos de época romana en el entorno del cerro de Somorrostro, actual ubicación de la Catedral de Santander, donde se han hallado unas termas romanas, monedas, cerámica y estructuras arquitectónicas de relevancia.

Además, en la península de la Magdalena también se han documentado restos romanos de importancia, reforzando la idea de un asentamiento destacado en la zona.

Algunos autores han propuesto la localidad de Santoña como posible ubicación del Portus Victoriae, argumentando su idoneidad como puerto natural y los hallazgos de restos romanos cerca de la iglesia de Santa María del Puerto. Sin embargo, la distancia con Julióbriga y su conexión terrestre más complicada hacen que esta teoría cuente con menos apoyos.

Evidencias arqueológicas

Las investigaciones arqueológicas recientes han aportado datos que refuerzan la teoría de Santander como ubicación del Portus Victoriae. El hallazgo de un campamento militar romano en La Cabaña (Castañeda), a menos de 20 kilómetros de Santander, fechado hacia el año 25 a.C., indica una fuerte presencia militar romana en la zona durante las Guerras Cántabras.

Este campamento, con capacidad para 1.500 soldados, formaba parte de un sistema defensivo conectado visualmente con otros yacimientos clave, lo que sugiere que la bahía de Santander pudo haber sido el lugar elegido para establecer un puerto seguro tras la victoria romana.

Un legado histórico de primer nivel

El Portus Victoriae fue determinante en el proceso de romanización de Cantabria. Su importancia trascendió lo puramente militar o comercial, contribuyendo al desarrollo urbano y económico de la región durante siglos.

Hoy en día, su huella permanece viva en los restos arqueológicos conservados en lugares como la Catedral de Santander, especialmente en la Cripta del Cristo, donde aún pueden contemplarse las estructuras termales romanas. Estos vestigios constituyen uno de los testimonios más claros del impacto romano en la costa cántabra.

Más allá de las dudas sobre su localización precisa, el Portus Victoriae Iuliobrigensium representa uno de los capítulos fundamentales en la historia antigua de Cantabria. Fue el símbolo de la victoria de Roma sobre los cántabros y el motor que permitió la conexión entre el interior y el litoral, dejando una profunda huella en el territorio y en la memoria histórica de la región.

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