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Tiene más de 120 años y sus platos compiten con los mejores del mundo

En una esquina del centro santanderino, existe un lugar donde los sabores de 1902 siguen latiendo con fuerza
Desde carnes, hasta pescados, pasando por las raciones de rabas, o puding, un lugar donde repetir. / B.D.
Desde carnes, hasta pescados, pasando por las raciones de rabas, o puding, un lugar donde repetir. / B.D.

Ubicado en el emblemático número 57 de la calle Hernán Cortés, en pleno centro de Santander, Bodegas Mazón no es solo un restaurante, sino un auténtico legado gastronómico que hunde sus raíces en el año 1902, cuando Don Juan Mazón Concha fundó este establecimiento como almacén de vinos y vermut en Arredondo, “la capital del mundo”. Desde entonces, la historia del local ha estado profundamente ligada al pulso de la ciudad y al arte de alimentar tanto el cuerpo como el alma.

Desde sus comienzos como bodega y pequeño bar de comidas, pasando por su consolidación como referente de la cocina tradicional cántabra, Bodegas Mazón ha sabido mantener el encanto de sus orígenes. Las tinajas centenarias traídas desde Villarrobledo, aún conservadas en perfecto estado y visibles en el interior del local, son testigo silencioso de un siglo de buen hacer.

Una carta que respira Cantabria

Especializado desde 1983 en raciones, cazuelitas y cocina de mercado, este restaurante pionero ofrece una carta basada en producto local de alta calidad, elaborada siempre con aceite de oliva virgen de primera extracción en frío. Aquí no hay atajos ni artificios: cada plato está pensado para celebrar el sabor genuino de la tierra.

Entre las especialidades más demandadas encontramos las berenjenas rellenas de marisco, los pimientos rellenos de carne, bacalao o ventresca, el pulpo a la gallega con pimentón de la Vera y las inigualables anchoas de Santoña La Catalina, reconocidas internacionalmente con estrellas en los certámenes gastronómicos más prestigiosos.

Su sección de carnes rinde homenaje a los pastos cántabros y a las razas autóctonas: chuleta de Cantabria, solomillo de añojo, cordero lechal churro o las tradicionales mollejas de cordero. Para los amantes del mar, el restaurante ofrece opciones como albóndigas de bonito, bacalao a la vizcaína, magano encebollado o ventresca en escabeche, todos ellos productos de proximidad y excelencia.

Y como buen templo gastronómico, no faltan los quesos cántabros: el queso de nata, el picón de Tresviso, el ahumado de Áliva o el fresco dulce, en una tabla variada que ilustra la riqueza láctea de la región.

Un comedor sin pantallas, con sabor a conversación

Bodegas Mazón es uno de los pocos lugares donde todavía se escucha una habanera entonada espontáneamente en una sobremesa. Aquí, sin televisores ni distracciones modernas, se valora la conversación, el encuentro y la música. El ambiente evoca el Santander de principios del siglo XX, con sus suelos de baldosa, madera añeja, luz cálida y paredes llenas de historia.

Cuenta además con un salón privado para 30 personas completamente equipado con proyector y pantalla HD, perfecto para comidas de empresa, reuniones familiares o celebraciones discretas. En verano, su pequeña terraza urbana permite disfrutar de la carta en el exterior.

Este restaurante no solo destaca por su cocina, sino también por su compromiso ético. Utiliza ajo nacional curado de forma artesanal, café de Nicaragua 100% arábica de comercio justo, y se posiciona contra el uso de marisco de cultivo intensivo que daña ecosistemas como los manglares del Pacífico. Todo un ejemplo de cómo la tradición puede ser también responsable y moderna.

Una experiencia que abraza pasado y presente

Bodegas Mazón es un espacio donde la tradición se palpa en cada rincón, pero que no ha dejado de evolucionar con los tiempos. Desde los días en que distribuían vino en carros tirados por caballos, hasta hoy, en que mantiene su reputación entre locales y visitantes por igual, ha conseguido lo que pocos logran: ser a la vez historia viva y presente gastronómico.

Ya sea para tapear al mediodía, disfrutar de una cena en familia o simplemente tomar un caldo de carne mientras cae la lluvia cántabra, Bodegas Mazón ofrece mucho más que comida: ofrece pertenencia, memoria y autenticidad.

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