El restaurante escondido dentro de un museo en Santander que todo el mundo quiere probar
Ubicado en el Mercado del Este, declarado Bien de Interés Cultural, La Casa del Indiano es uno de esos restaurantes que dialogan con la historia de la ciudad mientras miran al presente. Su nombre hace referencia a su emplazamiento original, al este del primer gran mercado santanderino, el Mercado de la Esperanza, y hoy se integra en un edificio que es mucho más que un espacio gastronómico: aquí conviven la Oficina de Información Turística y el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, convirtiendo la visita en una experiencia cultural completa.
Cocina de producto, raíces cántabras y mirada actual
La propuesta culinaria de La Casa del Indiano se apoya en una idea clara: producto de temporada, recetas tradicionales de Cantabria y un toque de innovación medido y respetuoso. La carta combina platos reconocibles con elaboraciones que actualizan el recetario popular, manteniendo siempre el sabor como eje central.
Desde el primer bocado se percibe una cocina honesta, reconocible y bien ejecutada, pensada tanto para quienes buscan un picoteo informal como para quienes prefieren una comida más pausada.
El picoteo como seña de identidad
Uno de los grandes atractivos del restaurante es su amplia carta de raciones, ideal para compartir. Aquí destacan clásicos imprescindibles como las rabas de peludín o de magano, las anchoas del Cantábrico de reserva especial, las croquetas de jamón o de buey, las almejas a la sartén o en salsa verde, los mejillones en diferentes elaboraciones o las zamburiñas, siempre muy presentes en la mesa cántabra.
También sobresalen propuestas tradicionales como los callos a la montañesa, las alubias rojas (caricos) o el puding de cabra de roca, que refuerzan ese vínculo con la cocina de siempre.
Platos principales entre mar y tierra
En el apartado de carnes y pescados, la carta se mueve con soltura entre ambos mundos. Conviven elaboraciones como la merluza en distintas versiones, el bacalao, los chipirones encebollados o el pescado de temporada, junto a platos de cuchara y carne como las carrilleras estofadas, el codillo asado, el lomo ibérico a la plancha o el escalope de ternera.
Entre las especialidades destacan propuestas más ambiciosas como el entrecot de novilla, el tataki de atún rojo, el rodaballo o el chuletón, pensadas para quienes buscan una experiencia más completa alrededor del producto.
Postres clásicos para cerrar sin estridencias
El final de la comida mantiene la coherencia con el conjunto de la propuesta: postres tradicionales, bien ejecutados y reconocibles. El arroz con leche, la tarta de queso horneada, la tarta de Santiago, el tiramisú o la bomba de chocolate ponen el broche dulce sin artificios innecesarios.
Una bodega amplia y accesible
La oferta de vinos acompaña con acierto la propuesta gastronómica, con una selección cuidada de Riojas, Riberas del Duero, blancos nacionales, rosados y espumosos, pensada para adaptarse tanto a un consumo informal como a una comida más especial.
Un restaurante con vocación urbana y espíritu clásico
La Casa del Indiano se consolida como un restaurante versátil, ideal tanto para el visitante que recorre el centro de Santander como para el público local que busca cocina cántabra reconocible, buen producto y un entorno con historia. Un lugar donde la tradición no se exhibe, sino que se practica, y donde el mercado, la cultura y la gastronomía conviven con naturalidad.

