¿Qué hacen tres galeones varados en Santander? La historia está en un hombre que desafió al océano
El santanderino Vital Alsar Ramírez (1933–2020) fue uno de los grandes exploradores del siglo XX. Inspirado por la mítica Kon-Tiki, su vida fue una serie de travesías imposibles que lo llevaron a cruzar el Pacífico y el Atlántico, no una, sino varias veces, a bordo de balsas y galeones construidos con técnicas tradicionales. Su legado vive hoy en el Museo al aire libre “El Hombre y la Mar”, en la Península de la Magdalena de Santander.
De Santander al mundo: un navegante con vocación
Vital Alsar nació en Santander el 7 de agosto de 1933. Aunque se formó como profesor mercantil, pronto sintió que su camino estaba en el mar. Su pasión por las grandes gestas náuticas se encendió tras leer sobre la Kon-Tiki, la expedición del noruego Thor Heyerdahl que cruzó el Pacífico en una balsa. Desde entonces, Alsar se propuso demostrar que antiguos navegantes pudieron hacer lo mismo.
Primeras expediciones: del naufragio al triunfo
-
1966 – La Pacífica: En su primera tentativa, Alsar zarpó desde Ecuador hacia Australia. La expedición fracasó por el ataque de un gusano marino a la balsa, y naufragó tras 143 días. Fue rescatado por un carguero alemán.
-
1970 – La Balsa: En su segundo intento, logró la proeza: cruzó el Pacífico en 161 días, recorriendo más de 8.500 millas náuticas. Alsar demostró así que no fue la suerte, sino la determinación y el conocimiento los que guiaban su viaje.
-
1973 – Las Balsas: Para acallar a los escépticos, regresó con tres balsas simultáneamente. Esta expedición de 179 días estableció un récord mundial de navegación a vela en balsa, con más de 14.000 km recorridos hasta Ballina, Australia.
La ruta de Orellana y los galeones cántabros
En 1977, Vital recreó la travesía del explorador español Francisco de Orellana, remontando ríos andinos hasta llegar al Amazonas. En esa expedición construyó tres galeones históricos, con los que planeaba llegar hasta España. Brasil les impidió el paso y la aventura continuó en 1978, partiendo desde México hasta Santander bajo el nombre El Hombre y la Mar.
Los tres galeones —Cantabria, Ana de Ayala y Quitus Amazonas— fueron recibidos como símbolos de hermandad entre pueblos. Hoy pueden contemplarse en el Museo al aire libre “El Hombre y la Mar”, en la Península de la Magdalena, junto a una réplica de su balsa y otros elementos históricos de sus expediciones.
Mar, hombre y paz: la Marigalante
Su proyecto más ambicioso nació en 1980: “Mar, Hombre y Paz”, una réplica de la nao Santa María —la Marigalante— construida en Veracruz (México). Su objetivo era rendir homenaje a Juan de la Cosa, piloto cántabro de Colón, y al mismo tiempo llevar un mensaje pacífico a los puertos de América, Europa y Asia. En 1987 partió hacia Cantabria y en 1992 celebró el V Centenario del Descubrimiento de América.
Último viaje: el niño, la mar y la paz
En 2009, con más de 75 años, Vital impulsó su última aventura. A bordo del trimarán Zamná, navegó desde México a Grecia con un niño maya como símbolo de unión entre culturas antiguas. El proyecto “El Niño, la Mar y la Paz” fue un canto final a la esperanza y al entendimiento global.
El legado de Vital Alsar en Santander
El museo al aire libre “El Hombre y la Mar”, en la Península de la Magdalena, es el homenaje vivo a su memoria. En él pueden verse:
-
Los tres galeones reales con los que cruzó el Atlántico.
-
La balsa con la que surcó el Pacífico.
-
Una burbuja de salvamento usada en una de sus expediciones.
-
Un mapa de rutas grabado en bronce.
-
Y una sirena de bronce inspirada en el mascarón de proa de la Marigalante.
La entrada es gratuita, y el lugar constituye una de las visitas más emotivas e inspiradoras de Santander.
Vital Alsar fue mucho más que un navegante: fue un constructor de puentes entre continentes, un defensor de la naturaleza, y un soñador incansable que dejó en Santander una huella imborrable. En una época de GPS y tecnología, su mensaje sigue siendo claro: el mar une, y el hombre puede lograr lo imposible con valor, convicción y paz.

