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El Diario de Cantabria

La misa de Santiago recuerda a las víctimas de la pandemia

Un momento de la misa celebrada ayer en la Catedral de Santander. / José Ramón
Un momento de la misa celebrada ayer en la Catedral de Santander. / José Ramón
La misa de Santiago recuerda a las víctimas de la pandemia

Este año se celebró la Misa de Santiago sin el boato acostumbrado en esta fiesta patronal de la ciudad. Sin embargo, aunque el resto de los festejos se terminasen suspendiendo, la celebración de la Eucaristía reunió a las autoridades civiles y militares que quisieron acompañar al obispo Sánchez Monge en una misa con un cariz especial: pedir por las víctimas del coronavirus y de otras enfermedades que fallecieron durante la pandemia y el estricto confinamiento impidió la celebración normal de las exequias con las que los fieles cristianos suelen despedir a sus familiares difuntos.

Durante la celebración, Manuel Sánchez Monge, obispo de la Diócesis de Santander, alabó la humanidad, profesionalidad y lo arriesgado de su servicio de quienes trabajaron «hasta dar la vida por cuidar la ajena» como indicó en su homilía. También tuvo palabras de agradecimiento para los capellanes de hospitales, militares y fuerzas de orden público, así como para los voluntarios que han hecho posible la atención de los enfermos y sus familias.

Durante su homilía hizo un alegato en el que indicó la impertinencia para ciertas actitudes que no corresponden con el desafío a enfrentar. Así repitió por cuatro veces la admonición «este no es tiempo para acompañarlo de estos peligros: la indiferencia, el egoísmo, la división y el olvido».

En la celebración pudo oírse nítido el testimonio de tres personas que, a modo de ejemplo, resumieron el sentir de lo vivido durante la pandemia. Fue duro escuchar el testimonio de Rocío, una mujer que ha superado la enfermedad del covid-19, sobre el descubrimiento de la importancia de la fe y la ayuda de Dios ante la adversidad. También, Fernando, médico internista en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, y que narró cómo en tantos compañeros suyos ha visto el mismo amor de Dios en la atención de los enfermos y sus familias.

Testimonios. Además, un sacerdote que fue capellán durante el confinamiento, Pedro Miguel, refirió la necesidad de la atención espiritual en los momentos últimos de la vida y cómo fue esta durante la pandemia y a los pacientes aislados por la covid-19. Como la presencia del capellán ayudaba a preparar y acoger con paz el momento de la dolorosa despedida en esos momentos.

Sánchez Monge señaló que «la muerte nos ha golpeado duramente. La pandemia ha causado el sufrimiento más desgarrador en el corazón de muchas familias, que han visto enfermar y fallecer a sus seres queridos, en muchas ocasiones sin poder ofrecerles la compañía y consuelo que hubieran deseado».

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