01.10.2022 |
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SAN ROQUE

Más de sesenta localidades en fiestas: Y de nuevo la polémica suelta de la «La Gata Negra»

El santo ‘protector de las pestes’ se le venera en Bustablado (Cabezón de la Sal) con misa, procesión y la ‘Comida de la Rueda’ en la que se obsequia a los romeros con un cocido de garbanzos

Vecinos de Bustablado junto a las ollas que preparan cada año por San Roque. / SAJA
Vecinos de Bustablado junto a las ollas que preparan cada año por San Roque. / SAJA
Más de sesenta localidades en fiestas: Y de nuevo la polémica suelta de la «La Gata Negra»

Más 60 localidades de Cantabria  honran, hoy, a San Roque, con variadas programaciones en las que no faltan las misas y procesiones. «El protector de las pestes» es uno de los más venerados y su imagen con la rodilla ensangrentada y su fiel perro al lado preside retablos de numerosas iglesias, capillas y ermitas. Una parte importante de estas tallas se encuentran en el Museo Regina Coeli, de Santillana del Mar, a donde llegaron para su restauración procedentes de diversos lugares religiosos.

En Bustablado, del término municipal de Cabezón de la Sal, la festividad, que se conoce con el popular nombre de La Rueda, tiene como acto más destacado el reparto de un monumental cocido de garbanzos a todos los romeros que acuden a la pradería de la ermita. Se esperan poder repartir unas 2.000 raciones, que han vuelto a preparar las cocineras miembros de la Cofradía de los Cocidos de Cantabria, Reyes Gómez y Mónica Calderon.

La cofradía formada por vecinos de Duña, Bustablado y Toporias, han mantenido la promesa hecha al santo por haberles librado de una peste que asoló la zona hace 250 años. Para la ocasión, la cofradía ha adquirido una vaca de casi 500 kilos. Una parte de la carne se destina al cocido y la otra se reparte a partes iguales entre el centenar de cofrades. El compromiso vecinal de dar de comer el día del patrón a todos los pobres que acudieran al lugar se sigue manteniendo, ahora, con los devotos y excursionistas. No falta la misa, la procesión con la imagen del santo por la pradera y el baile de los picayos por los mozos y mozas del lugar. Los picayos bailarán al santo en Santillana del Mar, y en el barrio de La Pesa, de Cabezón de la Sal, donde se han vuelto a instalar los arcos vegetales y se ha inaugurado una exposición fotográfica de antiguos vecinos en las viviendas que habitaron. En Ajo, tras la misa en la ermita, hay fiesta en la campa. Los de Carmona honran al santo, como preparación de la Virgen de Las Lindes.

GATA NEGRA. En Carasa la festividad se conoce por La Gata Negra, estando declarada de Interés Turístico Regional.

El acto central era la suelta de una gata que, según la tradición, presagia los tiempos futuros según el camino que escoja en su asustada huída.

Si se dirige hacia el monte, vendrán tiempos malos, y si por el contrario su ruta es hacia las mieses serán bonancibles las próximas cosechas. Se recitan trovas satíricas que narran el acontecer ciudadano. Este año no se podrá mantener esta costumbre que se venía repitiendo desde el año 1477.

Parbayón tuvo ayer una concentración motera y para hoy se anuncia un competición de bolos. Los vecinos de Pesquera, después de su Feria Internacional del Queso Artesano, los vecinos caminan a Somaconcha para acudir a la ermita de las Nieves. Habrá chocolatada popular.

Quijano de Piélagos verá bailar al grupo de danzas de Tanos tras la misa mayor y los peques se divertirán con la con hinchables y la fiesta de la espuma. En Selaya también hay fiesta infantil.

Tras la misa mayor, en Rasines, hay un concurso de paellas elaboradas por las cuadrillas, salto del pasiego y parrillada. Castro Urdiles organiza un concurso infantil de pesca en la dársena del puerto y saca los gigantes y cabezudos a la calle.

Procesión hay, también, en Carriazo para trasladar la imagen del santo desde su ermita a la iglesia parroquial, donde tiene lugar la misa solemne, cantada por el coro de la localidad. Además, bailarán las danzas de Ribamontán al Mar y se organiza un concurso de tortillas. En Colindres típica romería con sardinada, misa y procesión.

En Quijano de Piélagos se celebra un festival folclórico con la actuación del grupo de danzas Virgen de las Nieves de Tanos. Hermosa, Pido, Baró, Los Llanos, Sámano, Tama, Somahoz y Ruiloba son algunos de los pueblos donde se honra con rezos y bailes a San Roque.

Los pocos vecinos de Pido, localidad lebaniega famosa por sus quesos artesanos, tienen por costumbre asar el cordero más viejo para dar de comer a todos los asistentes al festejo y en el próximo pueblo de Turieno se lleva a cabo un concurso de tortilla, una disculpa para luego disfrutar todos los romeros con el ágape.

Igualmente se anuncian festejos en Rubayo, Valdecilla, Santa Cruz de Iguña, Cabárceno, Linares, Boo, Quijano, Polanco, Reocín, El Tejo y San Miguel de Aras, así como en otros muchos pueblos de Cantabria.

EL SANTO. Se dice de San Roque que nació en Montpellier en el seno de una familia bien situada, pero a los veinte años se quedó huérfano. Decidió entonces repartir todos sus bienes entre los pobres, haciéndose peregrino. En la Toscana asolada por la peste, actuó como enfermero, médico y traumatólogo, consolando ya atendiendo a los enfermos, a los que sanaba milagrosamente, según cuentan las crónicas.

Su fama se extendió por toda la región. En Roma siguió curando y sanando enfermos apestados en nombre de Dios, mientras exponía su vida en medio del horror de los lazaretos.

Finalmente quedó contagiado por el mal y los desagradecidos habitantes de la ciudad de italiana Plasencia le expulsaron de la urbe, teniendo que refugiarse en una cueva en el bosque, donde dicen que un perro le llevaba todos los días un pan para su sustento y le lamía las úlceras de la pierna. Por ello el perro le acompaña encaramado en todos los altares donde se le venera.

La tradición asegura que, posteriormente, volvió a Montpellier físicamente tan cambiado que nadie le reconoció, llegando sus vecinos a tomarle por espía por lo que le encerraron en una mazmorra, donde permaneció encarcelado durante cinco años, llevando el sufrimiento con alegría y heroica paciencia. A su muerte, una luz prodigiosa iluminó la cárcel y entonces fue reconocido como el santo que curó milagrosamente la peste.

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