El trío marinero que guarda los mayores secretos del Cantábrico (y no es lo que imaginas)
No hace falta cruzar medio mundo para viajar a través de la historia marinera | En estos tres puertos de Cantabria se mezclan tradición, sabor y naturaleza como en ningún otro lugar del norte
Cantabria conserva algunos de los puertos más representativos del Cantábrico, lugares donde la tradición marinera sigue viva entre antiguas cofradías, arquitectura medieval y paisajes naturales de excepcional belleza. Castro Urdiales, Santoña y San Vicente de la Barquera son tres de las villas marineras más emblemáticas de la región, con una historia ligada al mar y un entorno que combina rías, marismas, playas salvajes y acantilados.
Castro Urdiales: tradición marinera y patrimonio monumental
El puerto de Castro Urdiales ofrece una de las estampas más reconocibles del litoral cántabro. En primer plano, las embarcaciones de recreo y pesca; al fondo, la imponente iglesia de Santa María, construida en el siglo XIII, considerada el principal ejemplo del gótico en Cantabria. A su lado, el castillo-faro del siglo XII y el puente Viejo, que, aunque denominado por algunos como "Romano", presenta características medievales.
Castro Urdiales no solo destaca por su arquitectura, sino también por su arraigada tradición pesquera. Aunque hoy la pesca ha sido sustituida en gran parte por el turismo, antaño la villa prosperaba gracias a la costera del besugo, que comenzaba cada año por San Andrés, el 30 de noviembre. Esta devoción se refleja en la propia cofradía de pescadores, dedicada a este santo, y en una de las celebraciones más populares de la localidad, en la que se degustan platos tradicionales como el besugo a la espalda y los caracoles.
Santoña: cuna de la anchoa y paraíso natural
Avanzando hacia el oeste, Santoña sigue siendo sinónimo de anchoas, no solo por su tradición conservera, sino también por mantener vivo el proceso artesanal de elaboración, conocido como la soba. Las visitas a las fábricas permiten entender la precisión y el cuidado que exige este producto, en el que cada filete se trabaja manualmente.
Santoña también cuenta con un importante puerto pesquero y un entorno natural privilegiado. El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel es un refugio para más de 20.000 aves de unas 120 especies, que encuentran en este humedal un espacio clave para su migración y reproducción. A esto se suma el monte Buciero, un espacio protegido de 600 hectáreas, rodeado de acantilados, donde senderos señalizados permiten recorrer fortificaciones, antiguos faros como el del Caballo y una de las mejores manchas de encinar cantábrico del país.
San Vicente de la Barquera: historia medieval y paisajes de postal
Al oeste de Cantabria, San Vicente de la Barquera conserva la esencia de un pueblo pesquero rodeado por algunos de los paisajes más impresionantes de la región. El Parque Natural de Oyambre protege un entorno en el que se alternan playas, rías, marismas, dunas y bosques, configurando un espacio de gran valor ecológico.
La puebla vieja de San Vicente se asienta sobre una colina desde la que se domina la ría y el mar, con los Picos de Europa como telón de fondo. Entre sus monumentos destacan el castillo del Rey, del siglo XIII, y la iglesia de Santa María de los Ángeles, otra joya del gótico montañés. Su historia marinera quedó inmortalizada en los relatos de los viajes a Terranova, donde los barquereños faenaban tras el bacalao y la ballena. Hoy, es un destino donde disfrutar de la gastronomía marinera y de la tranquilidad de sus playas como Merón, además de eventos como la popular romería marítima.
Tres puertos, una misma identidad
Castro Urdiales, Santoña y San Vicente de la Barquera son mucho más que destinos turísticos. Son testimonio vivo de la relación ancestral de Cantabria con el mar, de oficios y costumbres que perduran y de un paisaje que sigue siendo uno de los mayores atractivos del norte de España. Visitar estas villas es recorrer siglos de historia marinera, descubrir un patrimonio único y disfrutar de algunos de los mejores productos del mar, elaborados con la misma dedicación que antaño.

