Un pueblo entre el agua y el bosque que está conquistando Cantabria sin perder su alma rural
Conocida también como Ría de Boo o modernamente como Abra del Pas, la Ría de Mogro se configura como uno de los estuarios más representativos de la costa central de Cantabria, enmarcado entre los municipios de Miengo y Piélagos. Es aquí donde el río Pas desemboca en el mar Cantábrico, creando un paisaje natural de enorme valor ecológico y escénico.
Este humedal cuenta con una extensión de 228,4 hectáreas y un perímetro de 24,8 kilómetros, con un importante porcentaje intermareal (alrededor del 62%), lo que lo convierte en un espacio de gran riqueza biológica y hábitat ideal para numerosas especies vegetales y animales. El área está protegida bajo las figuras del LIC Dunas de Liencres y estuario del Pas, y forma parte del Parque Natural de las Dunas de Liencres.
El estuario se divide en varios tramos: el inicial, de carácter más fluvial, se extiende hasta las localidades de Puente Arce y Oruña. A medida que se abre hacia el mar, predominan los arenales, los islotes fangosos, y una vegetación típica de marisma con abundantes juncales. En la desembocadura se encuentran las Dunas de Liencres, un sistema dunar de gran belleza, coronado por un bosque de pino marítimo, y muy frecuentado por caminantes, naturalistas y amantes de la fotografía.
En esta zona también se localiza el campo de golf Abra del Pas, un espacio que permite practicar deporte en plena armonía con el entorno costero.
Mogro: tradición, paisaje y dinamismo residencial
Situada a orillas de esta ría, Mogro es una de las localidades más importantes del municipio de Miengo, con una población que ronda los 1.600 habitantes. Su ubicación privilegiada, a tan solo 15 kilómetros de Santander, ha convertido a Mogro en un núcleo residencial en expansión, sin perder su esencia rural y su atractivo turístico.
La localidad se asienta entre barrios tradicionales como Cavadilla, El Monte y Cabezón, y se encuentra delimitada geográficamente por dos elementos fundamentales: la propia ría y el Cueto de Mogro, una colina de perfil cónico que destaca como símbolo paisajístico y natural de la zona.
Un pasado con raíces profundas
Los orígenes de Mogro se remontan a épocas prehistóricas, como evidencian los hallazgos arqueológicos en el yacimiento de Barriomonte. A lo largo de los siglos, sus habitantes aprovecharon los recursos naturales del entorno, destacando por ejemplo su participación histórica en las salinas de Miengo durante la Edad Media, o la producción de remos para pesca y navegación, una tradición artesanal con registros desde el siglo XVI.
Entre los elementos más destacados del patrimonio de Mogro está la Iglesia de San Martín, cuya construcción se sitúa entre finales del siglo XV y principios del XVI. Esta iglesia, de gran valor arquitectónico, incluye una casa-torre adosada que pudo haber servido como residencia de un personaje notable. Es, sin duda, uno de los edificios religiosos más antiguos del municipio.
En el ámbito devocional, sobresale el Santuario de la Virgen del Monte, originado según la leyenda por una imagen encontrada en lo alto del monte que regresaba milagrosamente a su emplazamiento original. Esta ermita del siglo XVI se convirtió en lugar de peregrinación para marineros y vecinos de toda la costa cántabra, especialmente en la festividad del 24 de agosto, día de la patrona.
Del campo al turismo
Durante siglos, la economía de Mogro fue predominantemente agrícola y ganadera. A mediados del siglo XVIII, los vecinos cultivaban trigo, lino, maíz y frutales, y en invierno el ganado se trasladaba a los puertos de Reinosa. En paralelo, existían oficios como canteros, herreros y maestros, lo que da idea de la autosuficiencia de la comunidad.
El siglo XX trajo consigo grandes cambios. En 1957, la finca Abra del Pas fue adquirida por la Diputación de Santander y transformada en un centro de mejora ganadera, dedicado a la cría de vaca frisona, lo que posicionó a Mogro como referente en el ámbito agropecuario de la región.
Mogro en la actualidad: naturaleza y calidad de vida
El verdadero impulso demográfico llegó a finales del siglo XX con la construcción de la autovía Santander-Torrelavega, que convirtió a Mogro en una excelente opción residencial. Urbanizaciones como Pueblo del Sol supusieron el nacimiento de lo que hoy se conoce como Mogro-playa, un barrio turístico y residencial de creciente protagonismo.
En el plano turístico, la playa de Usil es uno de sus mayores reclamos. Protegida por las dunas y alejada del oleaje abierto, esta playa interior de aguas tranquilas es perfecta para el baño y los deportes acuáticos. A escasa distancia se halla también la Playa de Robayera, más expuesta al Cantábrico y enclavada entre formaciones rocosas.
A todo ello se suma un entorno de gran belleza paisajística, con rutas de senderismo, miradores naturales como el de La Picota, paseos marítimos y una biodiversidad excepcional. Mogro es, así, una síntesis perfecta de tradición, naturaleza, historia y desarrollo urbano sostenible.

