Los 4 templos del helado en Cantabria que tienes que visitar este verano
Cuando suben las temperaturas, Cantabria se convierte en el escenario ideal para disfrutar de un buen helado. Entre montañas, costa y pueblos con encanto, existen auténticos templos del sabor que ofrecen helados artesanos, de proximidad y con recetas que combinan la tradición con la innovación. Hoy iniciamos una ruta heladera por la región con cuatro paradas imprescindibles. Si este verano estás por Cantabria, toma nota: estos helados no solo refrescan, también conquistan.
1. Helados López – Ontaneda
Un clásico entre los clásicos, Helados López, en pleno corazón del Valle del Pas, lleva generaciones atrayendo a visitantes con una de sus especialidades más populares: el helado de queso. De sabor profundo, textura cremosa y un ligero toque salado, se ha convertido en todo un fenómeno cada verano, con colas que serpentean la calle. El precio por unidad es de 3,60 €, y la experiencia bien merece la espera. Su éxito no es casualidad: aquí se elabora con producto local y de manera totalmente artesanal.
2. Helados de Luna – Somo y Castro Urdiales
En la zona oriental, Helados de Luna es sinónimo de calidad y creatividad. Con locales en Somo y Castro Urdiales, esta heladería sorprende cada temporada con nuevas propuestas, sin dejar de lado sus sabores más icónicos. Entre las novedades de este año destacan combinaciones frescas con fruta local y opciones sin lactosa o veganas. Su helado tiene un precio de 3,50 € y destaca por una textura sedosa y equilibrada, ideal para disfrutar frente al mar o en un paseo por el centro.
3. Helados Riancho – Renedo, Cabezón y Suances
Si hablamos de helado de excelencia, es imposible no mencionar a Helados Riancho, reconocidos con el premio al Mejor Helado de Cantabria. Puedes encontrarlos en Renedo de Piélagos, Cabezón de la Sal o Suances, y su propuesta combina sabores de siempre con una ejecución impecable. Por solo 3 €, te llevas una bola que condensa técnica, producto y mucho oficio. Perfecto para quienes buscan una experiencia más purista, sin renunciar a la intensidad del sabor.
4. Los helados locos de Fernando – La Venta de Castañeda
El toque más divertido y original de esta lista lo pone Fernando, en su famoso local de La Venta de Castañeda. Sus helados "locos", como él los llama, se han hecho virales por sus sabores inesperados y su aire irreverente. Desde clásicos reinventados hasta propuestas sorprendentes, aquí encontrarás helado de aceituna negra, tarta de la abuela o pimiento asado. El helado sencillo cuesta 2 €, lo que lo convierte en una opción económica y sorprendente para los más aventureros.
Artesanos, locales y con sabores que no se olvidan
Estas cuatro heladerías representan lo mejor de la tradición heladera cántabra, con una apuesta firme por lo artesanal, el producto local y la creatividad. Cada una tiene su sello, pero todas coinciden en algo: ofrecen helados con identidad, pensados para disfrutar con calma, al borde del mar, en un banco de pueblo o bajo la sombra de un roble pasiego.