17.08.2022 |
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RACING SANTANDER

El verano de sus vidas

Hay jugadores del Racing que nunca han jugado en Segunda que han de prepararse para lo que ésta demanda y otros que confían en afrontar mejor preparados su segunda oportunidad

Cedric querrá demostrar que tiene nivel para jugar en Segunda. / RRC
Cedric querrá demostrar que tiene nivel para jugar en Segunda. / RRC
El verano de sus vidas

Las vacaciones de verano han funcionado habitualmente como bisagra entre dos mundos, como frontera entre la infancia y la adolescencia o como puerta de entrada a la madurez, a la trampa de la edad adulta. Son momentos de descubrimiento, de reforzamiento de amistades o incluso del surgimiento de otras nuevas que aparecen por exigencias del guión. Puede ser un tiempo de aburrimiento que exprima la imaginación o una fuente de experiencias nuevas tras la suspensión del mundo rutinario que, en el fondo, lo cambian todo. Cuando en septiembre vuelva la normalidad, ya nada será como antes. El protagonista no será el mismo. Ha crecido, quizá sea más alto y seguramente un poco más sabio, pero quizá también más descreído al haber comprobado a partir de algún acontecimiento traumático que el mundo no era como se veía a través de sus ojos infantiles.

Javi, el protagonista de ‘Secretos del corazón’, la película de Montxo Armendariz, descubre el mundo de los adultos y, sobre todo, las mentiras sobre las que se apoya en lo que duran sus vacaciones de verano en el pueblo, por lo que su perspectiva de la vida y de aquellos que le rodean cambiará para siempre. Por su parte, los protagonistas de ‘Barrio’, de Fernando León de Aranoa, se dan de bruces con la realidad que les espera en cuanto abandonen la adolescencia durante esos calurosos meses en los que todos los que pueden están en la playa. Ellos se han tenido que quedar en la gran ciudad sin mucho que hacer porque, sencillamente, sus familias ni se pueden plantear irse fuera. Cuando vuelvan a la rutina, ninguno de ellos será el mismo. Les habrá cambiado la mirada. Les espera una vida que quizá les ha hecho crecer demasiado deprisa.

Los jugadores del Racing están a una semana de terminar sus vacaciones. Y necesitan haber vivido ese proceso de maduración que regalan los mejores o más importantes y significativos veranos porque cuando vuelvan, la normalidad ya no será la misma. Se encontrarán más dificultades. Eran los hombres fuertes de la categoría de bronce pero cuando el balón eche a rodar de nuevo serán los novatos de la de plata. No pueden ser los mismos, por lo que precisan uno de esos periodos estivales que dejan claro que las cosas no van a seguir igual y que el mundo adulto, el del fútbol profesional, está repleto de complicaciones. Las cosas ya no serán tan fáciles.

Hay en el conjunto cántabro jugadores que ya han pasado antes por Segunda División pero no se asentaron en ella. De lo contrario, no habrían fichado por el Racing el curso pasado. Quizá fue demasiado pronto y no les sentó bien el despertar a la vida adulta, el descubrimiento de que las cosas no son tan fáciles como lo eran para Baby, la protagonista de ‘Dirty Dancing’. Era una niña pija que vivía en una burbuja donde todo era sencillo pero en ese verano de los ochenta descubre la dura vida del trabajador, la lucha de clases o el aborto clandestino. No volvió a ser la misma. O sí, porque el verano acabaría y ella volvería a su refugio familiar donde todo es de color de rosa. El contexto lo absorbe todo. Es lo que le sucede a Danny Zuko, el protagonista de ‘Grease’ al que da vida John Travolta. En verano fue un novio encantador para Sandy, el personaje al que interpreta Olivia Newton-John, pero volvió a ser un macarra insoportable cuando volvió a su realidad.

Cuando vuelvan los jugadores del Racing, se encontrarán en las mismas instalaciones Nando Yosu y con el mismo entrenador al frente. La gran diferencia será la presencia de un director deportivo que lo mirará todo desde arriba y, sobre todo, unos rivales que no serán los mismos, sino más exigentes. Sumar será más complicado y enlazar rachas como la conseguida en la segunda vuelta de la temporada pasada una quimera. Lo habitual es pasar de ser cabeza de león a cola de ratón, algo así como el protagonista de ‘Adventureland’, la película que dirigió Greg Mottola después de ‘Supersalidos’. Las expectativas de su protagonista están por los aires tras haber culminado con éxito el instituto. Tiene pensado hacer un viaje por toda Europa y, después, acudir a una buena universidad a avanzar en su bien diseñado proyecto de vida, pero éste se choca con la realidad. No tiene dinero para pagar ni una cosa ni la otra y tiene que aceptar un trabajo en un parque de atracciones en el que irá descubriendo cosas nuevas con las que compensar sus frustraciones.

La película es el relato de lo que sucede cuando colisionan las expectativas y la realidad. Suele suceder. Y en función de donde se pongan las primeras se pueden generar las desilusiones. En el Racing tienen claro que cuando comience a rodar el balón, la meta a la que llegar será la permanencia. Y mejor así. Durante la exaltación lógica tras la consumación del ascenso, hubo alguna voz que se atrevió a hablar de pelear por el salto de categoría el próximo curso hasta llegar a Primera por la vía rápida, pero eso es peligroso. No habría que confundir la ilusión con la generación gratuita de unas esperanzas que luego pueden acabar frustrando.

Para llegar bien preparado a esa edad adulta llamada Segunda División, bueno es aprovechar estos meses estivales para experimentar, como viene a hacer Gaspard, el estudiante de matemáticas que protagoniza ‘Cuento de verano’, del director francés Eric Rohmer. Acude a la región francesa de Dinard a encontrarse con su novia pero allí también conoce a una estudiante y a una camarera. Entre los cuatro adolescentes juegan a experimentales juegos de mayores repletos de pequeñas mentiras, ambigüedades e inexperiencia para no mostrar más de lo que quieren u ocultar sus inseguridades o verdaderas intenciones. Fue un verano del que seguramente todos salieron con lecciones aprendidas que poner en práctica en la vida futura, a partir del primer pitido inicial y el partido contra el Villarreal B en El Sardinero el segundo fin de semana de agosto.

Hay jugadores como Pol Moreno, Íñigo, Camus, Cedric o Fausto Tienza por los que suspiraría cualquier equipo de Segunda B pero que son una incógnita en Segunda. Futbolistas que necesitan un despertar a esa vida adulta en la que han de confirmar que están preparados. Parera, Arturo, Satrústegui o Unai Medina son jugadores que ya pasaron por la categoría de plata pero que no se asentaron en ella. Quizá no estaban preparados. Quizá les faltó un verano de despertar adulto, un verano como el que se describe en ‘Mi chica’, esa sencilla película que recoge, con final fatal y lacrimógeno incluido, el sabor de la infancia perdida y de la presencia de la muerte como parte de la vida.

El verano que narra la película es un verano repleto de mosquitos, calor y largas conversaciones con un helado como micrófono en el que, además del despertar de la inocencia que necesitan los futbolistas verdiblancos que aún están por bautizarse en el fútbol profesional, habla también de la segunda oportunidad en la vida adulta a partir de la relación que surge entre los personajes de Dan Aykroyd y Jamie Lee Curtis. Y una segunda oportunidad es la que necesita ese segundo grupo formada por aquellos que ya pasaron por Segunda División. Y el Racing se la va a dar. Y para aprovecharla será importante haber pasado el verano de sus vidas, ese verano en el que algo hace clik, ya nada vuelve a ser igual y el futbolista deja atrás la infancia de la Segunda B, la Primera RFEF o como demonios quieran llamarla.

El verano de sus vidas
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