análisis post-partido

El Racing también gana sin brillo: oficio, solidez y un liderato que asusta

Un solitario tanto de Peio Canales y una sólida actuación defensiva bastaron para doblegar a una Real Sociedad B que vendió cara su derrota en El Sardinero

Canales y Jeremy celebran el gol del primero. / RRC
Canales y Jeremy celebran el gol del primero. / RRC

El Racing de Santander sigue sumando y convenciendo, aunque esta vez desde un registro diferente. Frente a la Real Sociedad B, en una noche de Halloween que amenazaba con sustos, el conjunto de José Alberto firmó una victoria de oficio (1-0), de esas que consolidan candidaturas al ascenso. Sin florituras, sin alardes ofensivos, pero con una madurez competitiva que cada jornada se hace más visible. Tercera victoria consecutiva en liga, cuarta si se suma la Copa del Rey, y el equipo cántabro se mantiene como líder en solitario de LaLiga Hypermotion con 25 puntos.

El Racing se impone con seriedad y control

No fue un partido para enmarcar. Lejos quedó el Racing eléctrico, vertical y demoledor de jornadas anteriores, pero lo que ofreció el equipo este viernes fue igual o más valioso: solidez, control y lectura del partido. El gol de Peio Canales, mediada la primera mitad, bastó para sellar el triunfo ante un filial donostiarra que, pese a su posición en la tabla, dejó destellos de peligro.

Los primeros compases del encuentro fueron espinosos. La Real Sociedad B, sin nada que perder, salió sin complejos y a punto estuvo de adelantarse en el minuto dos, cuando Marchal se plantó ante Ezkieta. El guardameta navarro reaccionó con agilidad y salvó los muebles. Esa parada fue el preludio de un partido que exigía concentración, rigor y saber sufrir. Y el Racing lo hizo.

Pablo Ramón y Facu: una muralla atrás

Si el partido acabó con la portería a cero por segunda vez consecutiva, no fue casualidad. Pablo Ramón firmó su mejor actuación con la camiseta del Racing, imponiéndose por arriba, saliendo con limpieza y mostrando una seguridad que contagió a todo el sistema defensivo. A su lado, Facu González completó un partido igual de sólido, con anticipación y contundencia. Ambos centrales se complementaron a la perfección y ofrecieron un recital de solvencia.

Ezkieta, por su parte, volvió a ser decisivo, incluso sin necesidad de acumular paradas. La intervención del minuto 1 marcó el tono del partido y, más allá de esa acción, su presencia impuso respeto en cada balón dividido. En noches como esta, mantener la portería a cero es tanto mérito del portero como del bloque, y el Racing lo logró.

Canales, el faro del centro del campo

En el centro del campo, Peio Canales volvió a ser determinante. No solo por su gol —un zurdazo tras un gran control al borde del área—, sino por lo que genera con y sin balón. Su presencia da equilibrio, su toque da pausa y su lectura del juego otorga jerarquía. Fue el más lúcido en una primera parte en la que el equipo estuvo espeso y, aunque llegó al tramo final algo justo físicamente, volvió a confirmar que es un futbolista diferencial.

A su lado, Gustavo Puerta cuajó una actuación silenciosa pero imprescindible. No brilló en lo ofensivo, pero su trabajo sin balón, su presión constante y su despliegue físico son la base sobre la que se asienta este Racing más equilibrado. Donde antes había desorden y precipitación, ahora hay control e intensidad. Y Puerta es uno de los responsables.

Hoy se confirma algo que tanto tiempo se ha reclamado: la importancia de mantener la portería a cero. Porque este Racing, si no encaja, tiene muchas opciones de ganar. Ya sea con brillantez o con un punto de fortuna, el gol suele llegar. En cuanto al centro del campo, Íñigo Sainz-Maza volvió a dejar buenas sensaciones en los minutos que disputó. Maguette, por su parte, sigue creciendo, aunque en este partido le costó encontrar su mejor versión.

Junto a Canales y Puerta, forma un tridente muy completo, donde cada uno aporta una pieza distinta: creatividad, presión y poderío. Este Racing, que en las primeras jornadas jugaba con dos en el medio, ahora ha encontrado un equilibrio perfecto en el trivote que le permite dominar partidos incluso cuando no brilla.

Un ataque menos inspirado, pero eficaz

En el plano ofensivo, el Racing no mostró su mejor versión. Andrés Martín lo intentó todo, como siempre, aunque con menos acierto en el último pase. Jeremy Arévalo tuvo menos protagonismo que en otras noches, aunque dejó destellos de calidad y esfuerzo. Villalibre apenas participó al entrar en el tramo final, y fue Andrés quien, como casi siempre, lideró las transiciones con criterio. Faltó el segundo gol, ese que permite cerrar partidos con tranquilidad. Y aunque no llegó, el equipo supo manejar la ventaja y minimizar riesgos.

El valor de saber ganar sin dominar

Este tipo de partidos no llenan portadas, pero son los que definen a los equipos que pelean por el ascenso. Cuando no se puede ganar por tres goles, cuando el talento ofensivo no aparece, cuando el rival complica las cosas más de lo previsto... ahí es donde hay que tirar de carácter, de solidez y de oficio. Y eso es lo que ofreció el Racing ante la Real B.

No fue una noche mágica, pero sí una noche valiosa. Porque este Racing sigue ganando, sigue mejorando en defensa y empieza a mostrar nuevos registros tácticos y emocionales. Ya no depende únicamente del espectáculo y la pegada. Ahora también sabe sufrir, gestionar y competir con madurez.

Camino de líder

Con este nuevo triunfo, el equipo se afianza en lo más alto y empieza a abrir brecha respecto a sus perseguidores. La próxima parada será Las Palmas, rival directo y uno de los equipos más sólidos de la categoría. Un reto de altura que pondrá a prueba la evolución real del conjunto de José Alberto.

Pero mientras tanto, los datos hablan por sí solos: 25 puntos, 8 victorias en 12 jornadas, 27 goles a favor y dos partidos consecutivos sin encajar. Este Racing crece. Sin hacer ruido, pero con paso firme.

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