temporada 25/26

Mapa racinguista 2025/26: los 20 viajes que ningún aficionado se quiere perder

Mientras otros hacen las maletas para la playa, la afición verdiblanca se prepara para cruzar medio país siguiendo a su equipo, con rutas que van de Ipurua a Las Palmas
Algunos aficionados durante un desplazamiento en la temporada pasada. / RRC
Algunos aficionados durante un desplazamiento en la temporada pasada. / RRC

El Racing de Santander no viaja en verano, sino en temporada de fútbol. Mientras otros planifican sus vacaciones estivales, los racinguistas ya preparan maletas para acompañar a su equipo por todos los rincones del país durante la campaña 2025/26. A la espera del sorteo oficial del calendario, previsto para el martes 1 de julio, repasamos los posibles destinos de una temporada que promete emociones fuertes lejos de El Sardinero.

Los desplazamientos más cercanos volverán a estar marcados por la rivalidad regional y la cercanía emocional que despiertan plazas como Éibar, Burgos o Gijón. La visita a Ipurua, con sus apenas 144 kilómetros de distancia, representa el viaje más corto del año. Aunque el recuerdo de la carga policial de septiembre de 2022 aún flota en el ambiente, la escapada de un día sigue siendo apetecible para muchos.

Un poco más lejos se encuentra Burgos, a 155 kilómetros, siempre con entradas muy demandadas y un trasfondo de competencia regional que convierte el choque en uno de los más esperados del curso. Y en Gijón, a 175 kilómetros, El Molinón promete otro lleno racinguista. Buen ambiente, resultados positivos recientes y la tradición de actualizar la foto junto a la estatua de Manolo Preciado alimentan el deseo de volver.

También en la zona norte encontramos dos escenarios peculiares: Miranda de Ebro y Vitoria. Debido a las obras en Anduva, es probable que el Mirandés juegue en Mendizorroza hasta noviembre, lo que podría facilitar un desplazamiento masivo a Vitoria. Aunque la entrada para los racinguistas seguirá siendo limitada, al menos ya no tendrán que subirse al andamio que solía acoger a la afición visitante.

Otro clásico es Valladolid, a 246 kilómetros, una ciudad ideal para combinar fútbol y gastronomía. El regreso del Real Valladolid a Segunda División hace que la visita al José Zorrilla sea una cita especial. Pero si hay una escapada con encanto propio, esa es León. A 264 kilómetros, la ciudad leonesa acoge con los brazos abiertos al racinguismo, que ha llegado a movilizar más de 5.000 seguidores por sus calles. Su ya famosa ruta de tapeo por el Barrio Húmedo se ha convertido en una tradición más de la temporada.

En una franja media de distancias encontramos escenarios históricos como Zaragoza, Leganés, A Coruña y Huesca. La capital aragonesa no permitirá afición visitante esta temporada por las obras en La Romareda, ahora transformada en un estadio modular de más de 20.000 espectadores pero sin gradas cubiertas. En cambio, Leganés siempre es una opción recurrente para los racinguistas residentes en Madrid, que esperan con ganas una nueva edición del ya habitual Butarque Fest. En el otro extremo del mapa, A Coruña representa una vuelta al pasado con la rivalidad aún reciente de la Primera RFEF. Viajar a Riazor sigue teniendo aroma de Primera División. Huesca, por su parte, pese a los peajes y los 470 kilómetros de distancia, sigue siendo una parada recurrente, aunque con un número limitado de entradas disponibles como ocurrió la temporada pasada.

Ya en el terreno de las grandes distancias, las aventuras comienzan a cobrar forma. La visita a Andorra, con 697 kilómetros por delante, supone un pequeño reto logístico, pero también una experiencia distinta. El conjunto del Principado jugará esta temporada en Encamp y ya no cuenta con los precios bajos de antaño, aunque siempre queda la opción de relajarse en Caldea tras el largo viaje. Castellón y Albacete, ambos en torno a los 700 kilómetros, también aparecen en el horizonte. El primero suele ofrecer entradas económicas, aunque la distancia obliga a considerar el avión. En el caso del Carlos Belmonte, el viaje es una tradición ya asumida, pese a los tópicos injustos sobre la ciudad manchega, que siempre deja buenos recuerdos.

Córdoba (849 km), Granada (878 km) y Cádiz (947 km) son tres paradas más al sur que combinan fútbol y cultura. Córdoba, territorio de Iván Ania, es un destino ideal para una escapada en avión. Granada invita a disfrutar de la Alhambra, mientras que Cádiz recupera el espíritu viajero de los antiguos chicucos a través de la Ruta de la Plata. Málaga (983 km), por su parte, es una joya en cuanto a ambiente futbolero, siendo el estadio con mayor asistencia media la temporada pasada. Un viaje perfecto para combinar deporte y ocio en la Costa del Sol.

Casi tocando el extremo del mapa encontramos Almería (996 km), un recorrido de punta a punta del país que recuerda a un spaghetti western, aunque esta vez sin caballos. Mauri Gómez, abonado número uno del club, lo hizo a sus 87 años en un autobús organizado por las peñas. Con ese ejemplo, nada parece imposible.

Y por supuesto, los viajes de auténtica aventura. Ceuta, con sus 1.120 kilómetros y complicada logística, supone un reto incluso para los propios clubes profesionales. La ruta habitual pasa por Sevilla, desde donde se toma un autobús hasta Algeciras y posteriormente un ferry a la ciudad autónoma. También se estudian opciones desde Marruecos. Por último, el gran desplazamiento de la temporada: Las Palmas, con más de 2.000 kilómetros de distancia. Una travesía reservada para los más afortunados que puedan convertir el partido en unas vacaciones soñadas. Sol, playa y fútbol en una de las Islas Afortunadas.

Porque ser del Racing no es solo pasión: es una forma de entender la vida. Y donde vaya el equipo, allí estará su afición. Con bufanda, ilusión y muchas historias por escribir.

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