UN PARTIDO EN DESCOMPOSICIÓN

Revilla, el último borrego del sanchismo, y el PRC camino al desguace

Miguel Ángel Revilla ha sido muchas cosas: vendedor de anchoas, invitado fijo en La Sexta y fan número uno de Pedro Sánchez. Lo que no ha sido jamás es un político con visión de futuro. Y ahora, con su retirada en el horizonte y su partido en caída libre, el PRC se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿qué queda cuando el populismo televisivo ya no da votos?

Revilla y la diputada y portavoz del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) en materia de Salud, Paula Fernández. / AE.
Revilla y la diputada y portavoz del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) en materia de Salud, Paula Fernández. / AE.

Si Miguel Ángel Revilla fuera un barco, estaríamos asistiendo a su último viaje antes de acabar en el desguace. Si fuera un chorizo de Cantabria, estaría ya rancio. Pero como lo que es, en realidad, es un político profesional del populismo barato, su partido, el PRC, ha decidido darle un retiro dorado con una sucesión calculada… aunque a estas alturas, lo único que está claro es que el regionalismo de pega que él representa tiene los días contados.

Mientras La Sexta le sigue dando minutos en televisión para que nos hable de genética gaditana, anchoas y la historia interminable de cómo Pedro Sánchez es el mejor presidente desde los Reyes Católicos, su partido se cae a pedazos. La Comisión de Relevo del PRC ha decidido que el 4 de mayo se celebren primarias para elegir a su sucesor, lo cual es un poco como decidir quién se queda con el violín en el Titanic cuando ya ha chocado con el iceberg.

Porque, seamos sinceros: sin Revilla, el PRC no es más que un cascarón vacío. El partido que durante décadas funcionó como su vehículo personal para tener cuota de poder en Cantabria, atornillarse en la televisión y vendernos la imagen de "político campechano", ahora se enfrenta a una realidad incómoda: sin él, no hay PRC. ¿Y con él? Tampoco parece haber mucho futuro.

Y si alguien lo duda, basta con ver la última entrevista en La Sexta Xplica, donde, con la grandilocuencia del que se sabe rey de un reino en ruinas, soltó frases que resumen perfectamente su falta de autocrítica y su servilismo al sanchismo. "Yo cuando tengo que criticar a Pedro Sánchez, lo critico, pero en esto tiene razón", dijo en referencia a las políticas económicas del presidente. Porque para Revilla, Sánchez nunca se equivoca. Da igual que Cantabria pierda peso en Madrid, que la corrupción del PSOE salpique por todas partes o que Ábalos esté hasta el cuello: él sigue defendiéndolo con uñas y dientes.

La gran estrategia de esta sucesión es separar el cargo de secretario general del de candidato a la presidencia, lo que suena muy democrático hasta que uno se da cuenta de que Revilla seguirá con el control del partido hasta el final de su mandato dentro de dos años. Es decir, hasta que él decida. Un retiro "ordenado", como lo llamaría la vieja guardia del PSOE, aunque en realidad lo que están intentando es que no se les desmorone todo antes de tiempo.

Mientras tanto, el Comité Ejecutivo sigue debatiendo, reuniéndose y creando comisiones, como si el problema del PRC fuera su estructura y no el hecho de que su único atractivo electoral en los últimos años era el propio Revilla, convertido en una caricatura de sí mismo en platós de televisión y tertulias varias. Con el partido en la oposición, sin ideas y sin padrinos políticos en Madrid, el futuro del PRC es tan prometedor como un chiringuito en Santander en pleno temporal.

Y ahí está Revilla, en La Sexta, con su tono de cuñado ilustrado, repartiendo lecciones sobre geopolítica y economía:

  • "Yo sé que Pedro Sánchez cada noche tiene que acostarse sufriendo con lo que tiene alrededor".
  • "Los problemas que tiene España ahora mismo son culpa del PP, que no deja gobernar".
  • "Trump y Putin son iguales, son los que quieren arrasar con todo", porque claro, lo importante es hablar de Trump cuando en su propio partido no saben ni quién va a coger las riendas.

Así que la pregunta no es quién tomará el relevo de Revilla, sino si realmente habrá algo que relevar. Porque después de décadas de postureo, fotos con famosos y servilismo a Pedro Sánchez, el PRC está más cerca de la extinción que de la renovación. Y Revilla, que tanto ha hablado de los "intereses de Cantabria", pasará a la historia como lo que realmente fue: un hábil vendedor de humo que dejó a su partido sin sucesión y a su tierra sin proyecto político.

Revilla, el último borrego del sanchismo, y el PRC camino al desguace

Si Miguel Ángel Revilla fuera un barco, estaríamos asistiendo a su último viaje antes de acabar en el desguace. Si fuera un chorizo de Cantabria, estaría ya rancio. Pero como lo que es, en realidad, es un político profesional del populismo barato, su partido, el PRC, ha decidido darle un retiro dorado con una sucesión calculada… aunque a estas alturas, lo único que está claro es que el regionalismo de pega que él representa tiene los días contados.

Mientras La Sexta le sigue dando minutos en televisión para que nos hable de genética gaditana, anchoas y la historia interminable de cómo Pedro Sánchez es el mejor presidente desde los Reyes Católicos, su partido se cae a pedazos. La Comisión de Relevo del PRC ha decidido que el 4 de mayo se celebren primarias para elegir a su sucesor, lo cual es un poco como decidir quién se queda con el violín en el Titanic cuando ya ha chocado con el iceberg.

Porque, seamos sinceros: sin Revilla, el PRC no es más que un cascarón vacío. El partido que durante décadas funcionó como su vehículo personal para tener cuota de poder en Cantabria, atornillarse en la televisión y vendernos la imagen de "político campechano", ahora se enfrenta a una realidad incómoda: sin él, no hay PRC. ¿Y con él? Tampoco parece haber mucho futuro.

Y si alguien lo duda, basta con ver la última entrevista en La Sexta Xplica, donde, con la grandilocuencia del que se sabe rey de un reino en ruinas, soltó frases que resumen perfectamente su falta de autocrítica y su servilismo al sanchismo:

  • "Trump y Putin son iguales", porque claro, lo importante es hablar de Trump mientras su partido se desmorona.
  • "España está creciendo económicamente", aunque los datos de inflación y paro digan lo contrario.
  • "Yo siempre he defendido a Pedro Sánchez cuando ha hecho las cosas bien", lo que en su caso significa siempre.
  • "Yo tengo una manera de explicar las cosas con un preámbulo, porque hay que empezar por el principio y luego llegar a las conclusiones", que es la forma más educada de decir que se enrolla más que una persiana sin decir nada útil.
  • "¿Quién tiene que decir si hay elecciones? Eso lo tiene que decidir Pedro Sánchez", porque claro, que decida el pueblo en las urnas es secundario.

La gran estrategia de esta sucesión es separar el cargo de secretario general del de candidato a la presidencia, lo que suena muy democrático hasta que uno se da cuenta de que Revilla seguirá con el control del partido hasta el final de su mandato dentro de dos años. Es decir, hasta que él decida. Un retiro "ordenado", como lo llamaría la vieja guardia del PSOE, aunque en realidad lo que están intentando es que no se les desmorone todo antes de tiempo.

Mientras tanto, el Comité Ejecutivo sigue debatiendo, reuniéndose y creando comisiones, como si el problema del PRC fuera su estructura y no el hecho de que su único atractivo electoral en los últimos años era el propio Revilla, convertido en una caricatura de sí mismo en platós de televisión y tertulias varias. Con el partido en la oposición, sin ideas y sin padrinos políticos en Madrid, el futuro del PRC es tan prometedor como un chiringuito en Santander en pleno temporal.

Y ahí está Revilla, en La Sexta, con su tono de cuñado ilustrado, repartiendo lecciones sobre geopolítica y economía:

  • "Si mañana Trump dice que se acabó el apoyo a Zelenski, se acabó la guerra en Ucrania", como si todo dependiera de un chasquido de dedos.
  • "Los problemas de España vienen del PP, que no deja gobernar", porque la culpa siempre es de los demás.
  • "El PSOE ha sido un partido clave para la democracia", aunque esté salpicado por escándalos de corrupción como el de Ábalos.
  • "No hay ningún peligro en la política económica de Sánchez", aunque la deuda pública siga disparada.

Así que la pregunta no es quién tomará el relevo de Revilla, sino si realmente habrá algo que relevar. Porque después de décadas de postureo, fotos con famosos y servilismo a Pedro Sánchez, el PRC está más cerca de la extinción que de la renovación. Y Revilla, que tanto ha hablado de los "intereses de Cantabria", pasará a la historia como lo que realmente fue: un hábil vendedor de humo que dejó a su partido sin sucesión y a su tierra sin proyecto político.

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