El PSOE quiere prohibir que jóvenes y familias construyan vivienda en suelo rústico en Cantabria
El secretario general del PSOE de Cantabria, Pedro Casares, anunció este sábado durante el Comité Autonómico socialista una ofensiva contra la política de vivienda del Gobierno regional, incluyendo una reforma de la Ley del Suelo para impedir construir viviendas en suelo rústico.
Durante su intervención ante el Comité Autonómico del PSOE, Pedro Casares cargó duramente contra el Gobierno de María José Sáenz de Buruaga y acusó al Ejecutivo cántabro de deteriorar los servicios públicos, empeorar la sanidad y convertir la educación pública “en una batalla”.
El líder socialista aseguró que “miles de cántabros sienten que la sanidad pública está mal”, denunció el aumento de las listas de espera y criticó la situación de la atención primaria y de los hospitales comarcales. También acusó al Gobierno regional de impulsar políticas urbanísticas especulativas y favorecer intereses privados frente al derecho a la vivienda.
Sin embargo, la parte más llamativa de su discurso llegó cuando anunció una nueva iniciativa para modificar la Ley del Suelo de Cantabria y prohibir construir viviendas en suelo rústico.
“Cantabria no está en venta”, afirmó Casares, defendiendo además una enmienda a la totalidad contra la futura Ley de Vivienda impulsada por el Ejecutivo autonómico.
La propuesta socialista llega en plena crisis de acceso a la vivienda, con miles de jóvenes y familias cántabras sin posibilidad de emanciparse, alquileres disparados y numerosos municipios rurales afectados por la despoblación y el envejecimiento demográfico.
Para muchos propietarios y vecinos del medio rural, la medida anunciada por el PSOE supone un nuevo golpe a las posibilidades de construir vivienda en los pueblos de Cantabria, precisamente en una comunidad donde numerosos municipios pierden población año tras año.
El PSOE de Cantabria quiere prohibir que las familias puedan construir vivienda en suelo rústico, denuncian ya voces críticas con la propuesta anunciada por Casares, que consideran contradictorio defender el acceso a la vivienda mientras se impulsan nuevas restricciones urbanísticas.
El discurso del líder socialista también vuelve a chocar con la propia trayectoria política del PSOE en Cantabria. Los socialistas gobernaron durante 16 años junto al PRC, ocupando consejerías clave y participando directamente en decisiones sobre vivienda, urbanismo, sanidad, educación, dependencia e industria durante los gobiernos de Miguel Ángel Revilla.
🗣️@pedro_casares anuncia una enmienda a la totalidad a la ley de vivienda que ha presentado el PP.
— PSOE Cantabria (@PSOECantabria) May 16, 2026
Cantabria no está en venta por mucho que quieran hacer negocio con nuestra tierra. pic.twitter.com/vbTq09nqcH
Muchos de los problemas que ahora denuncia Casares —listas de espera, dificultades de acceso a la vivienda, pérdida de jóvenes, falta de oportunidades laborales o crisis industrial— ya estaban presentes durante los años de gobiernos compartidos entre regionalistas y socialistas.
En materia de vivienda, el propio PSOE reconoce ahora la insuficiencia del parque público residencial, un déficit acumulado durante décadas y que tampoco quedó solucionado durante las etapas de gobierno PRC-PSOE.
Además, el socialismo cántabro continúa marcado por el desgaste político de la etapa de Pablo Zuloaga, especialmente tras las polémicas vinculadas a la antigua Consejería de Cultura y las revisiones e investigaciones relacionadas con contratos públicos analizados por el Tribunal de Cuentas.
A ello se suma que el anterior Ejecutivo PRC-PSOE terminó golpeado por el conocido como ‘caso Obras Públicas’, considerado la mayor trama de corrupción de la historia de Cantabria, con condenas por fraude en adjudicaciones, amaño de contratos, comisiones ilegales y blanqueo de capitales.
Mientras tanto, el PSOE nacional continúa inmerso en múltiples escándalos judiciales y políticos como el caso Koldo, el caso Ábalos o las investigaciones relacionadas con contratos de mascarillas durante la pandemia, asuntos que siguen erosionando la imagen del partido a nivel nacional.
El contraste político resulta evidente: mientras Casares intenta presentarse como garante de la vivienda y los servicios públicos, el PSOE carga con casi dos décadas de poder en Cantabria, el desgaste del anterior Gobierno regional y una marca nacional salpicada por casos de corrupción y polémicas judiciales.
En definitiva, Pedro Casares intenta vender al PSOE como solución a problemas que su propio partido ayudó a crear durante años de gobierno en Cantabria, mientras ahora plantea prohibir construir viviendas en suelo rústico en una comunidad donde miles de familias siguen sin acceso a una vivienda digna.
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