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El PSOE regional dice que han atacado su sede de nuevo

El partido acusa a Feijóo de alentar un clima de hostilidad que habría derivado en pintadas con la palabra “mafia” frente a su sede cántabra. Sin embargo, la Policía no ha ofrecido avances, y el gesto parece más bien una reacción desesperada de un partido acorralado por la corrupción y necesitado de desviar el foco.
El PSOE denuncia un nuevo ataque a su sede de Cantabria con la palabra "mafia". / PSOE
El PSOE denuncia un nuevo ataque a su sede de Cantabria con la palabra "mafia". / PSOE

En plena tormenta política por los casos de corrupción que afectan a figuras clave del PSOE, la dirección regional del partido en Cantabria ha denunciado este domingo un nuevo acto vandálico frente a su sede: una pintada con la palabra “mafia” en el suelo.

Lejos de tratarse de una simple queja, el PSOE ha convertido la aparición del grafiti en una acusación directa al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, señalando que el término ha sido “repetido” por dirigentes populares en los últimos días. El objetivo, según el comunicado difundido, sería “agitar la calle” y fomentar una escalada de ataques políticos contra los socialistas.

“Estas expresiones se han instrumentalizado como lema político y han contribuido a una escalada de ataques físicos y simbólicos contra nuestras sedes”, afirma el texto difundido por el partido.

La estrategia del relato se repite

La denuncia llega en un contexto donde el PSOE ha sido cuestionado por utilizar políticamente anteriores incidentes aún sin esclarecer, como el ataque con artefactos explosivos caseros del pasado 24 de abril en la misma sede, del cual todavía no se ha identificado al autor.

Pese a la falta de avances en la investigación, los socialistas insisten en enmarcar ambos sucesos dentro de una “campaña sistemática de acoso”, y reprochan al PP no haber condenado “aquel atentado gravísimo” en el que, aseguran, había 79 personas dentro del local.

Desde noviembre de 2023, el PSOE afirma haber registrado más de 170 ataques a sedes del partido en todo el país, aunque no se han hecho públicos detalles, ubicaciones ni resoluciones judiciales de la mayoría de esos casos.

Sin datos policiales que confirmen la conexión

A día de hoy, no hay ninguna información oficial de la Policía Nacional que vincule la pintada con organizaciones políticas ni que sustente las afirmaciones de los socialistas. Tampoco se ha confirmado si hay denuncias formales ni si se ha solicitado el visionado de cámaras.

Sin embargo, el PSOE ha optado por hacer pública su interpretación, repitiendo el esquema narrativo de víctimas del odio, con un mensaje final en tono institucional:

“Podrán vandalizar nuestras sedes, pero no manchar nuestros principios”.

Declaraciones institucionales

El secretario general del PSOE cántabro, Pedro Casares, también intervino en redes sociales:

“El odio nunca es el camino”, escribió en X, añadiendo que “la democracia exige respeto al disenso y convivencia”.

Desde la cuenta oficial del partido en Cantabria reiteraron su “compromiso con la democracia” y acusaron a los autores de la pintada de “intolerancia y hostilidad ideológica”.

¿Una denuncia legítima o un nuevo giro de guion?

El incidente de este domingo se suma a una secuencia en la que los hechos concretos suelen ir por detrás del relato político. Mientras la oposición guarda silencio sobre la pintada, el PSOE ha preferido consolidar su mensaje en torno a la supuesta persecución.

En ausencia de pruebas o avances policiales, la pregunta sigue abierta:
¿Se trata de actos reales de hostigamiento político o de una estrategia de victimización reiterada para sostener el discurso de confrontación?

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