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Solo dos de los cuatro aspirantes superan los avales en el PRC

El PRC afronta su primera gran decisión sin Miguel Ángel Revilla como candidato. Solo Paula Fernández y Pablo Diestro han conseguido los avales para competir en unas primarias que marcarán el rumbo del partido en la era post-Revilla

Revilla y la diputada y portavoz del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) en materia de Salud, Paula Fernández. / AE.
Revilla y la diputada y portavoz del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) en materia de Salud, Paula Fernández. / AE.

El Partido Regionalista de Cantabria (PRC) ha reducido oficialmente a dos su lista de aspirantes para encabezar su candidatura a las elecciones autonómicas de 2027. En la votación celebrada este viernes por el Comité Ejecutivo del partido, solo Paula Fernández, diputada y vicesecretaria de Organización, y Pablo Diestro, alcalde de Reocín, han conseguido los avales necesarios para concurrir a las primarias. Los otros dos candidatos, Javier López Estrada y Guillermo Blanco, se han quedado fuera, marcando un punto de inflexión en la sucesión del histórico Miguel Ángel Revilla.

La votación, celebrada a puerta cerrada, ha reflejado una realidad interna más ajustada de lo que se preveía: Fernández ha conseguido 34 apoyos y Diestro justo el mínimo requerido (16). López Estrada ha quedado fuera por un solo voto, con 15 avales, mientras que Blanco ha recibido solo 12, a pesar de su larga trayectoria como mano derecha de Revilla en el Gobierno y en el partido.

Un PRC sin liderazgo definido

El resultado de la votación evidencia lo que ya se intuía desde hace semanas: el PRC entra en una etapa incierta, sin una figura con autoridad clara ni consenso interno. La ausencia de un acuerdo previo entre los candidatos para evitar las primarias –como había pedido repetidamente Revilla– y el hecho de que los dos aspirantes finalistas representen sensibilidades distintas dentro del partido, confirman una fragmentación interna que no será fácil de suturar.

La salida de escena de López Estrada y Blanco refuerza esa lectura. Ambos acumulaban experiencia institucional, peso territorial y vínculos con el aparato histórico del partido. Su exclusión no solo deja heridas políticas internas, sino que también reduce el capital institucional que podía haberse volcado en una transición ordenada, como aspiraba el propio Revilla.

Un proceso que no logra evitar el enfrentamiento

En su comparecencia ante los medios, Revilla insistió en el carácter “democrático” y neutral del proceso, asegurando que no había intervenido “a favor de ningún candidato”, pese a los rumores. Su postura se alinea con su intento de preservar la unidad del partido, aunque el hecho de que la reunión de la semana anterior entre los cuatro aspirantes concluyese sin acuerdo ya anticipaba el choque interno que se avecina.

Con Fernández y Diestro ahora como únicos contendientes, el PRC se dirige a unas primarias internas en las que más de 8.000 militantes deberán elegir al cabeza de lista para 2027. Ambos han expresado su intención de seguir dialogando y “no abrir heridas”, pero esa narrativa choca con la evidencia de que el pacto previo no ha sido posible. A partir de ahora, cualquier negociación será posterior al choque en las urnas.

El reto de una militancia movilizada y dividida

Uno de los elementos clave será la capacidad de movilización territorial. Diestro parte con fuerte implantación en la comarca del Besaya, mientras que Fernández cuenta con una estructura orgánica consolidada. En un partido que nunca antes había afrontado unas primarias para su candidatura autonómica, la incertidumbre sobre la participación y el comportamiento de la militancia añade aún más tensión a este proceso.

Ambos finalistas han reivindicado la necesidad de una “unidad real” y de mantener la cohesión del partido. Pero la fractura ya es evidente. Con dos proyectos enfrentados, con apoyos muy distribuidos y con diferencias estratégicas no resueltas, el PRC se enfrenta a una campaña interna que podría acentuar la división.

La era post-Revilla, más incierta que nunca

Con Revilla aún como secretario general hasta 2026, el PRC vive una etapa de transición marcada por el desconcierto. El liderazgo indiscutido del fundador ha dado paso a una pugna inédita en la historia del partido, que pone a prueba su solidez interna y su capacidad para adaptarse a un nuevo ciclo político sin una figura aglutinadora.

La batalla por el liderazgo no ha hecho más que comenzar. Fernández y Diestro tendrán que medirse ante una militancia que, como ellos mismos han reconocido, “espera mucho” del proceso. El resultado del 4 de mayo no solo definirá el nombre del candidato regionalista en 2027, sino que dibujará el rumbo ideológico y estratégico del PRC en la era post-Revilla.

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