Más de 60 platos en carta, marisco fresco y arroz para dos: así es el restaurante que arrasa en Liencres
En la pintoresca localidad de Liencres, a escasos minutos de Santander, el restaurante Casa Carlos se alza como uno de los grandes referentes de la cocina tradicional cántabra. Nacido en 2016, este proyecto no es fruto de la improvisación, sino el resultado de una larga trayectoria entre fogones, forjada durante décadas en el legendario Barrio Pesquero de Santander, cuna de generaciones de cocineros y epicentro del mejor marisco del norte.
Al frente de este templo gastronómico se encuentra René Correa, jefe de cocina, que junto a un equipo experimentado de profesionales ha sabido plasmar en cada plato la esencia del Cantábrico. Su propuesta se apoya en tres pilares fundamentales: producto de proximidad, recetas tradicionales actualizadas y trato cercano y profesional.
Una carta que celebra el mar y la tierra cántabra
El menú de Casa Carlos está pensado para seducir a todos los paladares. Aquí el comensal puede elegir entre una variada oferta de pescados y mariscos frescos, contundentes carnes del interior y una amplia selección de entrantes clásicos con el toque de la casa.
Destacan las rabas, consideradas por muchos como unas de las mejores de la región; las zamburiñas a la plancha, delicadas y sabrosas; y el arroz con bogavante para dos personas, un auténtico festín con sabor a mar, que se ha convertido en emblema del restaurante. Las carnes, como la chuleta de novilla, provienen de ganaderías locales y se cocinan al punto exacto, manteniendo toda su jugosidad y aroma.
Menús diseñados para disfrutar
Casa Carlos ofrece diversas opciones para adaptarse a los diferentes momentos del día o tipos de comensales:
Menú Diario
Actualizado a diario, este menú propone una cuidada selección de entrantes —como croquetas, pudding de cabracho, chipirones, gambas a la plancha o colas de langostinos al ajillo— y una oferta de segundos platos que abarca desde pescados frescos del día hasta jugosas carnes como el entrecot o las chuletillas de cordero. Los postres, siempre caseros, completan una propuesta equilibrada y sabrosa a un precio ajustado.
Menú de Fin de Semana
El fin de semana, la carta se eleva para proponer platos más elaborados sin perder la esencia casera. La calidad del producto es protagonista, especialmente en los pescados frescos y mariscos cocinados al momento.
Mariscadas para dos personas
La gran joya del restaurante. Las mariscadas de Casa Carlos se elaboran con productos fresquísimos traídos a diario, como bogavante, centollo, langostinos, cigalas, gambas y zamburiñas. Cada pieza es tratada con mimo para conservar su sabor natural, en preparaciones que respetan la materia prima y realzan sus cualidades. Son la opción ideal para celebraciones o para regalarse un homenaje gastronómico frente al mar.
Más de 60 opciones en carta para los más exigentes
Si se prefiere comer a la carta, el abanico es amplio y tentador. Entrantes como el pulpo a la gallega, las anchoas con pimientos, los pimientos rellenos o los mejillones abren el apetito. En pescados, hay propuestas tan variadas como el rape en salsa de queso, la merluza en salsa verde, el jargo, la lubina al horno o el bacalao con tomate. Para los carnívoros, cortes como el solomillo al queso, el entrecot de ternera, el lechazo por encargo o las chuletillas son sinónimo de calidad y sabor auténtico.
La oferta de vinos también está cuidadosamente seleccionada, incluyendo blancos de Rueda, Albariño o Yenda de Cantabria, rosados frescos y tintos de Rioja y Ribera del Duero. Los precios son comedidos y permiten maridar sin excesos.
Ambiente acogedor y hospitalidad genuina
Casa Carlos destaca no solo por su cocina, sino por el ambiente familiar y cercano que ofrece. El servicio es atento, con camareros que asesoran con conocimiento y amabilidad, recomendando platos fuera de carta o adaptando el menú a las preferencias del comensal. Los fines de semana, el restaurante se llena de familias locales, parejas y grupos de amigos que buscan buena comida y una experiencia agradable.
El local es amplio, bien iluminado y decorado con sobriedad, dejando que el protagonismo lo tenga lo más importante: el plato. En temporada alta, se recomienda reservar con antelación para asegurar mesa, especialmente si se desea probar las mariscadas o los arroces.
Casa Carlos ha logrado conquistar a una clientela fiel que, tras una primera visita, repite. Muchos destacan la excelente relación calidad-precio, la generosidad en las raciones y la cocina sincera, sin artificios, que celebra el producto y la tradición. No es raro encontrar comensales que han llegado por recomendación y se marchan recomendando a su vez.
En tiempos donde la cocina rápida y estandarizada se impone, Casa Carlos reivindica el sabor de lo bien hecho, el placer de una comida pausada y la importancia de sentirse bien atendido.

