Sabrina Carpenter conquista el Primavera Sound con una crítica en clave pop
La artista estadounidense deslumbró en Barcelona con una puesta en escena que, sin renunciar a la estética del espectáculo comercial, lanzó un mensaje afilado contra el artificio del propio género
Sabrina Carpenter, la exestrella Disney reconvertida en ídolo pop internacional, sedujo al público del Primavera Sound con una actuación inteligente, visualmente deslumbrante y sutilmente crítica con el universo comercial del que procede. En un escenario dominado por las grandes figuras del pop internacional, Carpenter ofreció un espectáculo que mezcló ironía, escenografía vintage y hits coreables para consolidar su presencia como una de las artistas más comentadas del cartel de este año.
Una puesta en escena milimétrica para un mensaje nítido
Vestida con un body azul repleto de lentejuelas, botas blancas y rodeada de un cuerpo de baile perfectamente coreografiado, Carpenter convirtió el escenario principal en una teletienda musical. Cada uno de sus temas fue introducido por falsos anuncios en pantalla gigante, lo que aportó un tono irónico sobre el mundo de la publicidad y el espectáculo como industria de consumo. Con esta fórmula, la artista ridiculizó elegantemente el artificio del pop, a la vez que lo ejecutaba con profesionalidad.
El clímax emocional llegó con la interpretación en primicia de “Manchild”, su último sencillo, lanzado apenas unas horas antes en Spotify. Se trata de una canción con carga crítica hacia la inmadurez emocional masculina, que muchos interpretaron como un mensaje directo hacia una antigua pareja. La ovación fue inmediata, y el momento quedó como uno de los más destacados del viernes.
Setlist vibrante y guiños al colectivo LGTBIQ+
A lo largo de una hora y diez minutos, Sabrina Carpenter interpretó éxitos como “Espresso”, “Feather”, “Because a Boy”, “Good Graces” y “Juno”, todos ellos acompañados de decorados cambiantes que trasladaban al espectador por diferentes estéticas y épocas. Además, se atrevió con una versión del himno disco “It’s Raining Men”, popularizado por The Weather Girls, en un claro guiño al colectivo queer que la sigue con fervor.
El público, entregado desde el primer minuto, acompañó con entusiasmo cada gesto, cada palabra y cada estribillo. Incluso los cinco minutos de retraso al inicio del show quedaron olvidados ante la precisión del resto del espectáculo, que funcionó como un reloj suizo.
El contexto del festival: luces y sombras
El Primavera Sound 2025 está siendo definido por un cartel marcadamente femenino y anglosajón, con figuras como Charli XCX, Troye Sivan, Haim o Wolf Alice copando los grandes escenarios. Esta edición, sin embargo, ha generado cierto debate: la presencia de artistas como Carpenter, con un enfoque más comercial, ha sido interpretada por parte del público como un alejamiento del espíritu alternativo y experimental que definía el festival en sus inicios.
Al otro extremo del recinto, el escenario Amazon Music ofrecía una propuesta más introspectiva y nostálgica. Allí, figuras como Stephen Malkmus, con su nuevo proyecto The Hard Quartet, o los míticos Stereolab, devolvían al Primavera su espíritu lo-fi y krautrock, recordando a los asistentes de larga trayectoria por qué este festival fue, durante años, un referente del indie más exigente.
Sin ser una vocalista virtuosa ni una bailarina sobresaliente, Sabrina Carpenter demostró una inteligencia escénica admirable: consciente de sus limitaciones, las convirtió en fortalezas. Se burló del marketing siendo marketing, ridiculizó el pop fabricado mientras lo perfeccionaba, y emocionó sin grandilocuencia. A golpe de sintetizador, lentejuelas y sátira, la artista logró meterse al público en el bolsillo sin caer en el exceso ni la superficialidad.
Una lección de cómo, a veces, el mayor talento consiste en saber leer el momento y adaptarse con ingenio. Porque, como ella misma sugiere entre líneas, ser producto no está reñido con tener discurso.