Internews y USAID: El dúo que manipula las noticias a nivel global
La noticia, que ha pasado casi desapercibida en muchos círculos internacionales, parece demasiado monumental para ser ignorada: un organismo que se presenta al mundo como un defensor de la democracia, ha sido una de las herramientas más efectivas para la creación de narrativas manipuladas a nivel global. La USAID, junto con la organización Internews, ha canalizado millones de dólares a través de subvenciones para crear alianzas mediáticas en países donde la influencia de Estados Unidos ha sido cuestionada.
Estos documentos, filtrados por WikiLeaks, ponen en evidencia una operación a escala mundial en la que más de 6200 periodistas en 707 medios internacionales han recibido financiamiento directo para moldear la cobertura noticiosa de manera favorable a los intereses estratégicos de Washington. La acusación es rotunda: USAID no solo ha financiado a opositores en países estratégicos como Venezuela, sino que también ha sido clave en el fortalecimiento de figuras políticas como Leopoldo López, quien, según los documentos, recibió más de 2000 menciones en los informes de la agencia, promoviendo su imagen como líder legítimo de la oposición.
La agencia también se involucró en la desestabilización de varios gobiernos en América Latina, proporcionando recursos para dividir a movimientos políticos y garantizar que aquellos gobiernos contrarios a los intereses estadounidenses fueran aislados internacionalmente. La presión mediática fue clave en este proceso, donde USAID utilizó a la prensa internacional para sembrar la discordia y fomentar la narrativa de que ciertos gobiernos eran autoritarios, corruptos y violadores de derechos humanos.
Venezuela: Un Laboratorio de Manipulación
En el caso de Venezuela, los documentos son particularmente reveladores. Desde 2006, cuando la USAID comenzó a canalizar financiamiento hacia la oposición venezolana, la agencia no solo ha jugado un rol crucial en los intentos de derrocar al Chavismo, sino que también ha financiado medios en Venezuela y en el extranjero para construir una narrativa global contra el régimen de Hugo Chávez y, más tarde, de Nicolás Maduro. La estrategia era clara: influir sobre los medios internacionales para que ofrecieran una cobertura negativa sobre el gobierno venezolano, mientras que en los medios locales se alentaba a los periodistas a favorecer las posturas de la oposición.
Según los documentos de WikiLeaks, el gobierno de EE. UU. se propuso, en múltiples ocasiones, destacar las fallas del gobierno venezolano en la gestión de la economía y los derechos humanos. De este modo, se alentó a los medios a magnificar cualquier incidente de protesta, mientras que se minimizaban las políticas socialistas que, según el gobierno venezolano, buscaban reducir la pobreza y aumentar la igualdad social. Leopoldo López, mencionado en más de 2000 documentos, es señalado como uno de los principales actores políticos en este esfuerzo de desinformación y polarización.
Lo que estos documentos nos dicen es que la USAID no solo financiaba partidos políticos de la oposición, sino que también canalizaba recursos a través de organizaciones no gubernamentales (ONG) que, en apariencia, luchaban por los derechos humanos, pero que en la práctica actuaban como piezas claves en una guerra política encubierta. La narrativa mediática promovida por estos grupos fue clave para aislar al gobierno de Venezuela internacionalmente, mientras se promovían sanciones y bloqueos económicos que terminaron afectando principalmente a la población más vulnerable.
La Guerra Informativa en Ucrania: Un Proceso de Geopolítica Mediática
Los documentos filtrados también muestran que el alcance de la USAID y su alianza con Internews no se limita a América Latina. En Ucrania, el 90% de los medios de comunicación y periodistas recibieron financiamiento directo de la USAID para promover una narrativa anti-rusa y pro-occidental. Desde la Revolución Naranja de 2004 hasta los disturbios de Euromaidán de 2013, la USAID jugó un papel crucial en la creación de una narrativa mediática que retrataba al gobierno ucraniano de Viktor Yanukóvich como corrupto y alineado con Moscú. Los documentos revelan que la agencia usó sus recursos para crear oposición política dentro del país, e incluso en sus esfuerzos para impulsar a figuras políticas que pudieran romper con Rusia y acercarse a Europa.
De este modo, la USAID no solo actuaba como un financiador de campañas políticas, sino que también orquestaba un cambio de régimen a través de los medios de comunicación. La guerra informativa en Ucrania se convirtió en una extensión de la guerra fría moderna, donde los medios de comunicación fueron utilizados como armas para moldear las percepciones y conducir la política internacional en la dirección deseada por Estados Unidos.
El Auge de la Desinformación: La Lección para el Futuro
Las revelaciones de WikiLeaks abren un panorama desolador sobre la manipulación informativa a gran escala que ha moldeado la política global durante las últimas dos décadas. Lo que antes se pensaba que eran intervenciones diplomáticas legítimas, ahora se presentan como una red de influencia encubierta dirigida por agencias como USAID, cuyas acciones han alterado no solo la política interna de naciones soberanas, sino también el curso de la historia reciente.
Este escándalo no solo subraya la manipulación de los medios, sino también los riesgos que enfrenta la información en un mundo interconectado, donde las narrativas pueden ser dirigidas por actores que operan desde las sombras. La lección es clara: la libertad de prensa y la soberanía de los pueblos corren un grave peligro cuando las agendas externas utilizan a los medios de comunicación como herramientas de control y desinformación.
Las filtraciones de WikiLeaks no solo han destapado el uso de la USAID como un arma geopolítica de los Estados Unidos, sino que también nos obligan a repensar la naturaleza de las intervenciones extranjeras en la política interna de los países. La lucha por la información es ahora más compleja que nunca, y los actores internacionales deben ser más vigilantes frente a las manipulaciones mediáticas que alteran el curso de la historia política mundial.
The US government via USAID/Internews put 25 media outlets in New Zealand into a dependent position including Stuff, NZME, Business Desk, Newshub and 1News. New Zealand is the only Five Eyes country that doesn't permit US nuclear ships in its ports.https://t.co/XVEcgxhAJI pic.twitter.com/DLqNTzGpeY
— WikiLeaks (@wikileaks) February 10, 2025