nuevo papa

Pasó por Madrid en 2010, firmó en Ávila en 2024... y hoy es Papa: la huella española de León XIV

León XIV, antes conocido como Robert Prevost, rompió las quinielas y encendió la esperanza: un Papa americano, con alma peruana y raíces en Castilla
El cardenal Robert Prevost, Papa León XIV, el Papa número 267 de la historia, comparece ante sus fieles, en el balcón de la Basílica de San Pedro. / Stefano Spaziani
El cardenal Robert Prevost, Papa León XIV, el Papa número 267 de la historia, comparece ante sus fieles, en el balcón de la Basílica de San Pedro. / Stefano Spaziani

Cuando el humo blanco emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina el 8 de mayo de 2025 a las 18:07, pocos fuera del Vaticano esperaban que el nombre anunciado desde el balcón sería Robert Francis Prevost. Aquel niño callado de Chicago, hijo de un profesor y una bibliotecaria de origen español, es desde ese instante León XIV, el primer Papa estadounidense de la historia. Y sin embargo, su historia es profundamente latinoamericana, española, y universal.

Raíces en Castilla, alas en América

Aunque nació en los suburbios del sur de Chicago en 1955, la sangre de Robert Prevost fluye también desde Castilla, a través de su madre, Mildred Martínez, a quien los feligreses de su parroquia aún recuerdan como “la dulce Millie”, una mujer sencilla, de misa diaria, dedicada a limpiar altares y transmitir fe con gestos. Su herencia espiritual fue tan intensa que dos hermanas de Mildred se consagraron como religiosas, en un entorno donde la Iglesia era hogar antes que institución.

El vínculo de Prevost con España no fue solo afectivo. En 2008, cuando era prior general de los agustinos, participó en el 40º aniversario del Estudio Teológico de Valladolid. En 2010, visitó el colegio San Agustín en Madrid. Y en un hecho que hoy parece premonitorio, celebró misa en Ávila en septiembre de 2024, dejando su firma en el libro de visitas de la Basílica de Santa Teresa apenas medio año antes de su elección.

“Estuvo en Salamanca, paseó por nuestras calles, compartió oración y mesa”, recuerda Jesús Torres, prior agustino. “Lo conocimos cercano, afable, con una sonrisa siempre presente. Ya entonces se intuía algo distinto en él: una humildad que habla más fuerte que las palabras”.

La senda del servidor

Prevost ingresó en la orden de San Agustín en 1977 tras licenciarse en matemáticas. Estudió teología, se doctoró en derecho canónico en Roma y pronto pidió destino misionero. Su camino lo llevó a Perú, donde durante décadas sirvió en Chiclayo, una diócesis marcada por la pobreza y el olvido institucional. Allí no fue un obispo de despacho: fue un pastor de barro, como diría Francisco, que caminó con su gente, compartió el arroz y el polvo, y aprendió que la autoridad solo se gana desde la compasión.

El Papa Francisco, que lo conocía bien, lo llamó a Roma para ponerlo al frente del Dicasterio para los Obispos, un puesto clave donde se forja el presente y el futuro de la Iglesia. También lo nombró presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, reconociendo su profundo conocimiento del continente.

Un Papa multilingüe, múltiple y de todos

Habla inglés, español, italiano, francés y portugués. Sabe de ciencia y de mística. Sabe enseñar álgebra y escuchar confesiones. Sabe callar cuando hay que observar, y hablar cuando hace falta consolar. Así lo recuerdan quienes lo conocieron en su juventud: "Era piadoso sin ser ostentoso. No plegaba las manos por cansancio cuando rezábamos. Era como si supiera que lo esperaban grandes cosas, pero sin buscar protagonismo", confiesa Marianne Angarola, antigua compañera.

El Papa que cruzó la plaza desde los márgenes

Su elección como Papa León XIV fue un giro inesperado. El cardenal Parolin, favorito en las apuestas, dominaba la tercera votación, pero cedió paso al ver la creciente ola de apoyo hacia Prevost. No fue una victoria política, sino una corriente de confianza que creció desde los sectores más diversos del colegio cardenalicio. León XIV es un continuador de Francisco, pero con un estilo más reservado, quizás menos mediático, pero no menos firme.

Su primera homilía, breve y en dos lenguas, habló de unidad, ternura, y paz como vocación de la Iglesia. Y su elección del nombre no pasó desapercibida: León, como León XIII, el gran Papa de la doctrina social, que defendió a los trabajadores en tiempos de revolución.

¿Volverá a España?

La pregunta ahora es si ese hombre que caminó por Valladolid, León, Salamanca y Ávila volverá como Pastor Supremo. En la Conferencia Episcopal Española, la elección de Prevost ha sido recibida con esperanza. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, ha subrayado que “hemos recibido la llamada a construir la paz” y ha recordado con afecto sus visitas a las comunidades agustinianas del país.

La parroquia donde Robert Prevost dio sus primeros pasos espirituales, St. Mary of the Assumption, permanece hoy vacía tras un intento fallido de fusión con otra comunidad. Y sin embargo, como dijo una antigua feligresa:

“Tal vez ahora sí, será un santuario. Porque uno de los nuestros ha sido llamado a Roma. Y desde allí, nos mira como lo hacía desde el altar: con bondad, con paz, y con esa fe tranquila que solo tienen los verdaderos pastores.”

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