06.10.2022 |
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MUSEO MARÍTIMO

Cuarentena en un tanque para desconfinarse en el mar

Dos ejemplares de rayas procedentes del Oceonografic de Valencia que aguardan en los tanques del Museo Marítimo del Cantábrico. Cuarentena o desconfinamiento son palabras que casi han llegado a la calle con la covid, pero para los animales en cautividad es algo común, como ocurre en el caso de la treintena de rayas "valencianas" que aguardan en los tanques del Museo Marítimo del Cantábrico para, algunas de ellas, ser liberadas y que por fin conozcan su hábitat natural. EFE/Pedro Puente Hoyos
Dos ejemplares de rayas procedentes del Oceonografic de Valencia que aguardan en los tanques del Museo Marítimo del Cantábrico. EFE/Pedro Puente Hoyos
Cuarentena en un tanque para desconfinarse en el mar
Cuarentena o desconfinamiento son palabras que casi han llegado a la calle con la covid, pero para los animales en cautividad es algo común, como ocurre en el caso de la treintena de rayas "valencianas" que aguardan en los tanques del Museo Marítimo del Cantábrico para, algunas de ellas, ser liberadas y que por fin conozcan su hábitat natural.

Estas rayas son de tipo onduladas, y proceden del Ocenanografic de Valencia, que tenía mucho 'stock' y propuso este proyecto a varios centros como el museo cántabro (MMC), que cuenta con la ventaja de que estos ejemplares descienden de otros del Cantábrico, lo que hace presagiar que las crías no tendrán problema en adaptarse.

Las rayas han crecido satisfactoriamente en las instalaciones del Oceanográfic y registran pesos entre 400 gramos y dos kilos, con una longitud de disco que va de 40 a 60 centímetros, como explica a Efe el director del museo, Gerardo García-Castrillo.

De momento están repartidas en tanques por todo el Museo Marítimo del Cantábrico, con el objetivo de que se estresen lo posible para su debut en el mar.

García-Castrillo cuenta que este proyecto se debe al perfil proteccionista del Oceanografic de Valencia y el centro que dirige, en el que quedarán una quincena de esas rayas para estudiarlas y exponerlas en el gran tanque del Museo del Cantábrico, donde hay tres ejemplares, una de ellas una hembra que pone huevos con asiduidad, pero que no son fecundados.

Destaca el gran trabajo de los técnicos del Oceanografic para llevar hasta Santander a las rayas en una furgoneta perfectamente adaptada, porque "llegaron fenomenal, sin ninguna baja ni ningún problema".

Las rayas no probaron bocado durante sus primeros días de estancia en Santander, pero tras un par de semanas se puede decir que están "perfectamente" y "ya comen todo".

En Valencia se les hizo una preaclimatación con los parámetros ambientales que iban a tener en la capital cántabra, porque ahora estas rayas nadan en las aguas del Cantábrico que entran directamente a los tanques del Museo Marítimo desde la Bahía de Santander, junto a la que está ubicado este centro.

El responsable del MMC estima que para Semana Santa pueda producirse la suelta de los animales. "Estamos tranquilos porque genéticamente es la misma estructura, la preocupación que puede haber es de la aclimatación a la captura natural porque estos animales son depredadores y tienen que buscar alimento, mientras que en el acuario lo tienen a disponibilidad", reconoce.

Pero para eso también tiene pruebas, porque estos días las rayas tendrán que enfrentarse a cazar alimento vivo en el museo para ver cómo tienen el hábito de depredación.

Cuando se proceda a la suelta, se va a intentar integrarlas en una zona en la que haya una reglamentación pesquera que las proteja, aunque después ellas se distribuirán por donde crean conveniente. "Pero por lo menos darles un poco de amparo en los primeros días de su nueva vida", incide García-Castrillo.

Desde Valencia y Santander van a continuar con este programa de cría de raya ondulada o mosaico, ya que varios de los ejemplares trasladados desde el Oceanografic se quedarán en Santander para estudiarlos y vivir en el gran tanque del museo cántabro para que los ciudadanos se conciencien y ayuden a proteger el medio natural y, en concreto, a las rayas.

Según indica García-Castrillo, "hay que cuidar" la población de esta especie en el Cantábrico, porque tienen unas tasas de reproducción muy bajas y cualquier incidencia o sobrepesca influye mucho. "Las rayas en general no están en peligro de extinción absoluto, pero sí que tienen un problema de mantenimiento", afirma.

LABORATORIO DE CRÍA

En el Museo Marítimo del Cantábrico siguen buscando iniciativas para protección a la fauna marina, que muestran y conservan, y, por ello, es una buena noticia que desde la Consejería de Cultura -de la que depende el centro- se haya aceptado su propuesta de impulsar un laboratorio de cría de animales marinos.

García-Castrillo anuncia a Efe que ese laboratorio se pondrá en funcionamiento este año.

El objetivo es mantener especies como las musolas, tras el "éxito" que han tenido iniciativas similares con otros tiburones como los pintarrojas o los alitanes.

"Es nuestra obligación ayudar a la conservación del medio del Cantábrico", concluye el director del Museo Marítimo del Cantábrico en defensa del objetivo de este centro. 

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