medios de comunicación

La imagen de la vergüenza del periodismo

El reciente acto de periodistas exigiendo la expulsión de Vito Quiles y Bertrand Ndongo, por hacer preguntas críticas al gobierno, se convierte en un simbólico retrato de la decadencia de la libertad de prensa en España
Varios periodistas en el Congreso de los Diputados. / X
Varios periodistas en el Congreso de los Diputados. / X

En una escena que muchos considerarían surrealista en un país que valora la libertad de expresión, un grupo de periodistas se congregó frente al Congreso de España no para buscar la verdad o fiscalizar al poder, sino para pedir la expulsión de Vito Quiles y Bertrand Ndongo. Quiles, conocido por su enfoque incisivo y sin concesiones, se enfrentó al ostracismo de sus propios colegas por cumplir con la esencia del periodismo: cuestionar al poder.

La fotografía de este grupo, sosteniendo carteles en un acto que parecía más propio de un régimen autoritario que de una democracia, ha sido tildada por muchos como “la imagen de la vergüenza del periodismo”. Esta imagen ha circulado ampliamente, provocando una oleada de críticas y un profundo debate sobre el estado actual del periodismo en España.

Miguel H Otero, en un comentario incisivo en la red social X, describió el evento como algo “verdaderamente increíble”, comparando irónicamente la situación con prácticas represivas de países no democráticos. Este paralelo ha resonado dolorosamente en un sector que se ve cada vez más polarizado y menos dedicado a su misión fundamental.

María Jamardo, otra periodista y crítica acérrima del manejo de este incidente, ha manifestado su descontento. “Señalar no es periodismo,” comentó, enfatizando la ironía de periodistas que, mientras sostienen carteles, están efectivamente señalando a uno de los suyos por simplemente hacer su trabajo. Esto, según Jamardo, refleja no solo un fallo ético sino también un grave peligro para el periodismo que debe ser el pilar de una sociedad libre y justa.

Por otra parte, Carlos Elme ha señalado cómo los periodistas progresistas, en lugar de apoyar la libertad de interrogar al poder, han optado por una postura que socava los principios básicos del periodismo. La acción de estos periodistas ha sido interpretada como un intento de silenciar las voces disidentes, lo cual es antitético al propio espíritu del periodismo que pretende defender.

Este preocupante incidente en el Congreso no solo cuestiona la integridad de quienes deberían ser los guardianes de la democracia, sino que también pone de manifiesto la urgente necesidad de reflexionar sobre el papel del periodismo en la sociedad contemporánea. La imagen capturada ese día debe servir como un recordatorio constante de que la verdadera función del periodismo es desafiar el status quo, no reforzarlo. Queda claro que, sin un cambio significativo, la credibilidad del periodismo español continuará en juego.

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