política

Visados a cambio de pateras: la nueva estrategia de presión de Argelia contra España

La llegada de inmigrantes irregulares crece un 120% en lo que va de año, mientras el Gobierno argelino bloquea la entrada a españoles de origen marroquí y mantiene tensiones con Madrid por el Sáhara

Decenas de migrantes embarcan para salir hacia la península. / Antonio Sempere
Decenas de migrantes embarcan para salir hacia la península. / Antonio Sempere

La ruta migratoria que une Argelia con Baleares se ha disparado un 120% en lo que va de 2025, con más de 4.500 inmigrantes llegados en patera. Según fuentes diplomáticas consultadas por THE OBJECTIVE, detrás de este repunte no hay solo la acción de las mafias, sino también una estrategia calculada de presión política del Gobierno argelino, que estaría relajando los controles en su litoral para obligar a España a acelerar la concesión de visados a sus ciudadanos.

La presión es ya evidente: solo entre el 10 y el 14 de agosto, más de 500 personas arribaron a las islas en una veintena de embarcaciones. La presidenta balear, Marga Prohens (PP), ha denunciado la situación con contundencia:

“Lo reconozca o no el Gobierno, Baleares es hoy el epicentro de la inmigración irregular en España. Nos sentimos ignorados e insultados por el Ejecutivo y por el PSOE”, declaró la dirigente autonómica, que ha reclamado la intervención de Frontex en las islas.

Visados: el origen del pulso diplomático

El conflicto tiene su raíz en la lentitud de los consulados españoles en Argel y Orán, donde miles de ciudadanos argelinos esperan meses para conseguir una cita de visado laboral o turístico. A diferencia de Marruecos, no existe visado en frontera, por lo que cualquier viajero que llegue a Madrid o Argel sin documentación es devuelto de inmediato.

Argelia acusa a España de “estrangular” la concesión de visados, mientras que Madrid denuncia que Argel veta de manera sistemática la entrada de españoles de origen marroquí, a quienes considera “potenciales espías” al servicio de Rabat. Este veto recíproco ha derivado en una vía de presión alternativa: la inmigración irregular.

Contexto: del Sáhara al comercio

La tensión actual se enmarca en la crisis diplomática abierta tras el giro de Pedro Sánchez en 2022 sobre el Sáhara, alineándose con Marruecos y rompiendo la histórica neutralidad española. La decisión provocó que Argelia suspendiera durante dos años las relaciones comerciales con España, causando pérdidas superiores a 3.200 millones de euros en exportaciones para las empresas nacionales.

Aunque en noviembre de 2024 se levantó el bloqueo comercial, la cooperación en materia migratoria nunca se restableció. Argelia ha dejado de aceptar devoluciones de irregulares y, según el Real Instituto Elcano, esta falta de colaboración ha abierto “una espita para un crecimiento descontrolado de la migración” y podría derivar en una reconfiguración de las rutas subsaharianas, que ahora atraviesan el sur argelino antes de entrar en Marruecos.

Baleares, en primera línea

La presión demográfica se percibe con especial intensidad en Baleares, donde la infraestructura de acogida está al límite. En términos relativos, la llegada de inmigrantes irregulares a las islas ha crecido un 77% en comparación con 2024.

El Gobierno balear denuncia que el Ejecutivo central “minimiza deliberadamente la magnitud del problema”, mientras que la oposición exige un plan nacional de contingencia para redistribuir a los recién llegados.

Una presión con varias lecturas

El trasfondo de esta maniobra argelina es doble:

  • Presionar a España para que aumente y agilice el número de visados para ciudadanos argelinos.

  • Marcar distancias con Marruecos, en un contexto de rivalidad histórica y de creciente alineamiento entre Rabat y Madrid.

España, por su parte, se enfrenta a un delicado equilibrio diplomático: mantener la nueva alianza estratégica con Marruecos sin dinamitar definitivamente la relación con Argel, de la que depende el suministro de gas y la estabilidad migratoria en el Mediterráneo occidental.

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