La UCO desmonta la versión de la exasesora de Moncloa sobre la filtración del caso Ayuso
Los mensajes de Lobato y los hallazgos de la UCO ponen en entredicho su testimonio y la acercan a una posible imputación
La declaración de Pilar Sánchez Acera, exasesora de Moncloa, ante el Tribunal Supremo ha generado más dudas que certezas. Su testimonio, lejos de despejar incógnitas sobre la filtración del correo confidencial del abogado del novio de Isabel Díaz Ayuso, ha contradicho las pruebas aportadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y los mensajes del exlíder del PSOE de Madrid, Juan Lobato.
Fuentes cercanas al caso, consultadas por El Debate, sostienen que su declaración podría conducir a una futura imputación, ya que la versión cronológica que ofreció no encaja con las evidencias recogidas hasta ahora en la investigación por la guerra sucia contra la presidenta de la Comunidad de Madrid.
La principal contradicción radica en la procedencia del pantallazo del correo que Sánchez Acera envió a Lobato. Mientras que ella asegura "no recordar" quién le proporcionó la imagen, los mensajes hallados en el móvil del exlíder socialista indican lo contrario.
La UCO desmonta la versión de Sánchez Acera
Los agentes de la UCO detectaron en el móvil de Juan Lobato un mensaje clave, fechado el 13 de marzo de 2024, un día antes de que el correo confidencial se filtrara a los medios. En él, Sánchez Acera advertía a Lobato sobre la información relacionada con el empresario Alberto González Amador (pareja de Ayuso):
"Dice Francesc Vallés que estés en guardia permanente porque va a ir esto a más".
Este mensaje contradice directamente su declaración en sede judicial, donde insistió en que no recuerda quién le envió la imagen del correo, y que su única actuación fue reenviarlo a Lobato sin que mediara "orden alguna" desde Moncloa.
Además, Francesc Vallés, entonces secretario de Comunicación de Pedro Sánchez, declaró ante el juez que desconocía la existencia del mail y que se enteró por la prensa. Sin embargo, un mensaje incautado por la UCO en el móvil de Lobato apunta a lo contrario:
"Quiere que yo saque el 'mail' de la Fiscalía. Que no ha salido, pero que lo saque yo", escribió David del Campo, director de gabinete del Grupo Parlamentario Socialista en Madrid, en un chat de cuatro personas.
Este intercambio sugiere que hubo una estrategia coordinada para difundir la información confidencial sobre el novio de Ayuso, algo que Sánchez Acera negó rotundamente en su testimonio.
Cambio de móvil y borrado de mensajes: un patrón repetido
Otro de los elementos que refuerzan las sospechas contra la exasesora de Moncloa es su borrado masivo de mensajes.
Sánchez Acera admitió ante el juez que cambió de móvil y eliminó todos sus WhatsApp y SMS, supuestamente con la ayuda de un técnico del Ministerio de Transformación Digital, después de que su antiguo jefe, Óscar López, asumiera la cartera ministerial.
Este proceder ya ha sido detectado en otros implicados en la trama, en lo que parece un modus operandi recurrente entre los investigados por la filtración de información protegida.
A pesar de ello, la exasesora insiste en que su única actuación fue reenviar la imagen del mail a Lobato, sin que existiera ninguna orden desde Moncloa ni ninguna "operación de Estado" para atacar a la presidenta madrileña.
¿Un caso de filtración orquestada?
El Tribunal Supremo, en un auto previo, ya apuntó a una posible conexión entre la Fiscalía General del Estado y Moncloa en la filtración del correo del novio de Ayuso.
El propio juez instructor, Ángel Hurtado, ha destacado en resoluciones anteriores que la investigación sugiere que la filtración del documento fue coordinada desde el Ministerio Público y dirigida hacia el Gobierno.
Sin embargo, Sánchez Acera intentó exonerar a la Fiscalía asegurando que no tiene ninguna relación con Álvaro García Ortiz (fiscal general del Estado) ni con ningún otro miembro del Ministerio Público.
Pero las pruebas acumuladas hasta ahora dibujan un escenario muy distinto, en el que su papel como enlace entre Moncloa y Lobato cobra cada vez más relevancia.
Posibles nuevas imputaciones
Dado que la declaración de Pilar Sánchez Acera no ha servido para esclarecer cómo llegó el correo a su poder ni quién se lo proporcionó, las acusaciones personadas en el caso podrían solicitar nuevas diligencias.
Estas podrían incluir la imputación formal de la exasesora de Moncloa, así como la citación de nuevos testigos o implicados que puedan arrojar luz sobre el recorrido del correo entre la Fiscalía y el Gobierno.
Mientras tanto, las sospechas sobre un uso partidista de la información confidencial y un posible delito de revelación de secretos siguen planeando sobre el caso, con un foco cada vez más centrado en la cúpula de Moncloa y la Fiscalía General del Estado.