Un contrato millonario bajo sospecha

Todos lo sabían, todos callaron: así se gestó el escándalo Chivite-Cerdán

Funcionarios advirtieron de «falseamiento del procedimiento» y «arbitrariedad» en la adjudicación del túnel de Belate, pero el Gobierno de Chivite ignoró las alertas y premió a la constructora vinculada a Santos Cerdán.

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La presidenta socialista de Navarra, María Chivite, se encuentra en el ojo del huracán tras adjudicar 76 millones de euros a una UTE en la que participa Servinabar 2000 SL, empresa en la que la UCO ha situado como accionista a Santos Cerdán. Todo ello pese a las graves advertencias de varios miembros de la mesa de contratación.

El funcionario que se negó a callar

Lorenzo Serena, secretario de la mesa, dejó constancia en actas y misivas internas de que varios empleados conocían de antemano el resultado del concurso. Denunció un «falseamiento del procedimiento» y alertó que las puntuaciones se decidieron «contra toda lógica técnica».

Silencio oficial y blindaje político

La propia Chivite negó este miércoles conocer vínculos societarios de Cerdán con la constructora. Sin embargo, en el informe interno, queda constancia de que solo los miembros sin dependencia jerárquica votaron en contra. Los demás, callaron.

Los «elogios» al proyecto

Pese a las alertas de los técnicos jurídicos, el Gobierno foral otorgó a la UTE de Cerdán valoraciones como «excelente análisis» o «muy buena descripción de las actividades complejas», desechando propuestas de gigantes como Dragados o Ferrovial.

El proyecto de duplicación del túnel de Belate debía subsanar incumplimientos con la normativa europea. Hoy, la adjudicación es símbolo de arbitrariedad, favoritismo y opacidad institucional.

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