fraude electoral

Una testigo desvela el fraude electoral: "Fue en la sede del PSOE”

Lo hizo “por la pandemia”, aunque las elecciones fueron en 2019, meses antes de que estallara la crisis sanitaria
Un cliente es atendiendo en la Oficina de Correos de Cibeles, en Madrid. / Alberto Ortega
Un cliente es atendiendo en la Oficina de Correos de Cibeles, en Madrid. / Alberto Ortega

El caso de Albaida del Aljarafe, ese pequeño municipio sevillano convertido en epicentro judicial de un presunto fraude electoral masivo que ha desvelado The Objective en exclusiva, ha dado un nuevo giro. Una testigo ha declarado ante el Juzgado de Instrucción nº 3 de Sanlúcar la Mayor que rellenó su solicitud de voto por correo en la sede local del PSOE, asistida por una "chica" del partido. Más aún, según recoge The Objective, afirmó que lo hizo “por la pandemia del covid”, en unas elecciones celebradas en mayo de 2019 —diez meses antes de que la emergencia sanitaria estallara en España.

Un voto en la “casa del PSOE”

La mujer compareció como testigo y no como imputada, lo que obliga legalmente a decir la verdad bajo pena de delito. Al ser preguntada por la juez sobre cómo gestionó su voto por correo, reconoció que fue su primera vez y que recibió ayuda directa del partido para completarlo. Sus palabras fueron claras: “fue en la casa del PSOE”, donde le ofrecieron el formulario y ella lo rellenó con la orientación de una persona del entorno socialista. No recordaba su nombre.

El problema no es solo el escenario en el que se produjo la gestión del voto, impropio e irregular según la Ley Electoral, sino también la confusión temporal y el contexto en que la testigo justificó su decisión: alegó razones de salud pública, mencionando la pandemia, cuando ni la covid existía aún como fenómeno en España. Esa contradicción temporal ha generado perplejidad entre los investigadores y, probablemente, restará credibilidad al testimonio, aunque lo más relevante es lo que confirma: el uso de una sede partidista como centro de tramitación del voto.

Una cruz bajo la firma: patrón sospechoso

Durante la comparecencia, la juez le mostró una copia del formulario de solicitud de voto por correo que supuestamente firmó. Lo que llamó la atención no fue tanto su rúbrica, sino un símbolo de cruz dibujado justo debajo de la firma. La testigo no supo explicar su presencia y simplemente dijo que lo hizo para “indicar el lugar donde había que firmar”.

Pero lo que para ella puede haber sido un simple garabato, para los investigadores forma parte de un patrón recurrente: al menos 55 solicitudes con el mismo símbolo han sido halladas por la Guardia Civil (UCO). ¿Casualidad? Los agentes lo dudan. Sospechan que la cruz fue utilizada por organizadores del fraude para marcar las solicitudes gestionadas por ellos mismos, suplantando la voluntad del votante real.

Un modus operandi que se extiende

El caso de Albaida no es aislado. La UCO ya ha detectado un patrón similar en Melilla, Almería, Murcia, Ciudad Real y otros puntos. Personas vulnerables, en muchos casos sin posibilidad de desplazarse, fueron captadas, engañadas o presionadas para ceder su voto. A cambio, se les prometían empleos públicos, contratos temporales o simplemente ayuda económica. En todos los casos, el denominador común es la implicación directa de responsables políticos o estructuras locales del PSOE.

La Loreg exige que la solicitud del voto por correo sea personal, presencial y con exhibición del DNI. Nada de esto se cumplió, según los testimonios recogidos por la Guardia Civil. En varios casos, las personas se enteraron de que habían votado cuando fueron llamadas a declarar.

Silencio en Correos, inquietud en el PSOE

Correos, cuya oficina de Albaida del Aljarafe figura en el epicentro de esta posible manipulación, no se ha personado en la causa y declina tomar medidas internas, a pesar de que algunos de sus trabajadores están ya investigados. Mientras tanto, el PSOE guarda silencio, sin desmentir ni colaborar activamente más allá de los requerimientos judiciales formales.

¿Y ahora?

La juez instructora sigue avanzando en la instrucción. La causa se amplía, el número de testigos crece y el relato del fraude parece cada vez más sistemático. Una sede del partido utilizada como oficina electoral, firmas dudosas, símbolos comunes en decenas de solicitudes, y votos emitidos por personas que no sabían que habían votado. Todo ello, en nombre de un partido que gobierna el país.

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