¿Supervisora, testigo o ajena? El enigma sobre el papel de Begoña Gómez en los negocios de su padre
La figura de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vuelve a situarse en el centro de la polémica tras nuevas revelaciones sobre su vinculación directa con la contabilidad de una red de prostíbulos gestionada por su padre, Sabiniano Gómez. Según testimonios recabados por El Debate, la actual esposa del jefe del Ejecutivo participó activamente en el recuento del dinero en efectivo obtenido en estos establecimientos, algunos de ellos investigados por la Policía por la instalación de cámaras ocultas.
Una red de saunas con fachada legal pero actividad sexual encubierta
Según publica El Debate tras su investigación, durante más de dos décadas, Sabiniano Gómez coordinó una red de locales operando bajo la apariencia de saunas en varias provincias de España —Madrid, Toledo, Segovia, Lugo y Zaragoza— que, según distintas fuentes, ejercían realmente como burdeles. La recaudación de los ingresos se iniciaba diariamente a las cinco de la madrugada, momento en que el padre de Begoña Gómez era recogido en su domicilio de Majadahonda por un chófer a bordo de un Jaguar oficial.
El recorrido incluía puntos fijos en Madrid, como el club de alterne Castellana 180, el local de la calle Pensamiento, el de Orense, y las conocidas saunas Princesa y Azul. Estas dos últimas fueron objeto de denuncias en 2009 y 2010 por parte de la Policía Municipal, al detectarse la presencia de cámaras ocultas en su interior. Sin embargo, la investigación de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) fue archivada sin inspección, cuando al frente del organismo se encontraba el socialista Artemi Rallo, quien poco después fue recompensado con un escaño en el Congreso y más tarde en el Senado bajo el liderazgo de Sánchez.
Máquinas para contar billetes y una caja fuerte escondida
La ruta culminaba en la sauna Adán, situada en la calle San Bernardo de Madrid. En el primer piso de ese inmueble, Sabiniano Gómez y su hermano, Francisco Enrique Gómez (tío de Begoña), operaban un despacho privado en el que se concentraban los ingresos diarios de todos los locales. Allí, varios testigos aseguran haber visto a Begoña Gómez en los años noventa, colaborando en la supervisión de las cuentas y en tareas de contabilidad diaria.
«Lo primero que hacían era contar los billetes. Usaban una máquina automática para ello y lo repetían varias veces», detalla un antiguo empleado. «Después, los fajos eran introducidos en una caja fuerte camuflada detrás de un cuadro en el despacho de Sabiniano», añade.
El mismo testigo insiste: «Nunca he visto tanto dinero junto». Estas operaciones, según la investigación, formaban parte de una rutina consolidada por quienes dirigían la recaudación de los prostíbulos.
Un tema que ya ha llegado al Congreso de los Diputados
El caso ha ganado relevancia política en los últimos meses. En una intervención reciente en el Congreso, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, lanzó una pregunta directa al presidente:
«¿Va usted a decir que se ha beneficiado del título lucrativo del negocio de la prostitución?».
Estas palabras provocaron una oleada de reacciones en medios, redes y círculos institucionales. Desde entonces, la atención sobre las actividades del entorno familiar de Sánchez ha ido en aumento, siendo las revelaciones de El Debate las que más impacto público han generado.
Villarejo, espionaje político y estrategias internas en el PSOE
El reportaje también confirma que, en 2016, el actual ministro Óscar López, por entonces enfrentado a Pedro Sánchez, se reunió con el comisario José Manuel Villarejo. El objetivo: obtener información comprometedora sobre los negocios de Sabiniano Gómez, y así filtrarla a los medios para frenar la ascensión interna de Sánchez al liderazgo del PSOE. Aunque la operación fracasó, el episodio revela cómo estos negocios han sido un factor de tensión política incluso dentro del partido.