La SEPI impuso a Correos un contrato millonario con Globalia tras su rescate público
Documentos internos revelan que Hacienda y Montero forzaron la adjudicación a dedo del proyecto Correos Cargo a la filial de Globalia apenas meses después del rescate millonario
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) forzó a la empresa pública Correos y Telégrafos a contratar a Iberojet, filial de Ávoris (entonces participada por Globalia), para lanzar Correos Cargo, su división de transporte aéreo de paquetería. Así lo acreditan fuentes institucionales y un documento oficial al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE.
Según las fuentes consultadas, la decisión fue impuesta desde el Ministerio de Hacienda, dirigido por María Jesús Montero, del que depende la SEPI, con el objetivo de “dar carga de trabajo” a Globalia tras recibir 475 millones de euros del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE) en noviembre de 2020.
Una adjudicación directa
El 15 de diciembre de ese mismo año, el Consejo de Administración de SEPI envió una comunicación oficial al presidente de Correos, Juan Manuel Serrano, en la que autorizaba el acuerdo comercial con Evelop Airlines S.L., perteneciente a Ávoris. El documento, firmado por el director jurídico Javier Morales Abad, validaba el desarrollo del plan de negocio en el transporte aéreo bajo los términos «propuestos» por Correos, aunque las fuentes insisten en que fue una decisión impuesta por Hacienda.
Este proceso no contó con licitación pública. Correos lo justificó como un “acuerdo comercial” exento de concurso, basado en la necesidad urgente de aumentar su capacidad logística ante el auge del comercio electrónico.
Dos empresas rescatadas
El contrato con Ávoris se produjo apenas cuatro meses después del rescate a Globalia y nueve meses antes de que el Gobierno aprobara también el rescate de Ávoris por 320 millones de euros en marzo de 2021. Es decir, dos compañías rescatadas por el Estado acabaron obteniendo nuevos contratos públicos, cerrando así un círculo de ayudas y adjudicaciones bajo supervisión ministerial.
Un negocio ruinoso
La operativa comenzó a principios de 2022 con la reconversión de dos aviones Airbus A330 de pasajeros en cargueros. El primero fue bautizado Milana Bonita, pero el proyecto se mostró económicamente inviable. Según datos publicados por diversos medios, generó pérdidas superiores a los 25 millones de euros, lo que motivó que Globalia abandonara Ávoris vendiendo su participación al grupo Barceló por tan solo un euro.
El plan incluía rutas a destinos internacionales como Hong Kong, República Dominicana, México o Cuba, muchas de ellas poco justificadas desde un punto de vista logístico para una empresa postal pública.
Conexiones con la trama Koldo
La investigación de la UCO vincula esta operación al caso Ábalos y la trama Koldo. Víctor de Aldama, consejero de Globalia, presionó al entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, para impulsar el rescate, como revela el último informe policial. En los dispositivos incautados a Koldo García aparece un mensaje sobre una villa de lujo en Marbella donde Ábalos veraneó en 2020 sin pagar: «Esto sale gratis por los servicios prestados», escribió Koldo.
Más contratos sospechosos
Correos también adjudicó 2 millones de euros a Sortis Telecomunicaciones, empresa dirigida por Israel Pilar, otro de los investigados en la trama. El contrato, destinado al fallido proyecto Correos Telecom, nunca llegó a ejecutarse.
Según fuentes de la investigación, Sortis y otros intermediarios formaban parte de un “grupo acelerador” de contratos públicos para el PSOE. Se les acusa de cobrar hasta un 20% de comisión a cambio de facilitar adjudicaciones, actuando como enlace entre empresas y altos cargos públicos. Entre ellos, figuran Koldo, Cerdán, Aldama, Pilar y Pepe Ruz, este último señalado como el principal “recaudador” del entramado.
Un nuevo escándalo de gestión pública
Este caso se suma a otros episodios recientes de uso político de empresas públicas y adjudicaciones sin concurrencia, en el marco de la trama de corrupción que salpica a antiguos altos cargos del PSOE. La implicación de Correos y de la SEPI, ambas dependientes del Estado, acentúa las sospechas de que el rescate a Globalia pudo tener contraprestaciones encubiertas, a costa de fondos públicos y con resultados económicamente desastrosos.