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Santos Cerdán compromete a Pepe Blanco en los nombramientos de cargos vinculados a la trama de obras públicas

El exnúmero dos del PSOE confirmó ante el juez la mediación del exministro de Zapatero en la designación de perfiles estratégicos para facilitar adjudicaciones

El exsecretario de Organización del PSOE y diputado, Santos Cerdán, durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados. / Jesús Hellín
El exsecretario de Organización del PSOE y diputado, Santos Cerdán, durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados. / Jesús Hellín

Santos Cerdán, hasta hace poco uno de los hombres más poderosos del aparato socialista, ha dado un paso que puede resultar decisivo para desmontar el relato oficial del PSOE sobre el caso Koldo y sus ramificaciones. Según ha desvelado una información publicada por Libertad Digital, en su declaración judicial previa al ingreso en prisión, Cerdán confirmó expresamente la participación de José Blanco —exministro de Fomento y figura clave del zapaterismo— en el proceso de nombramientos de cargos en ministerios y entidades públicas implicadas en supuestos amaños de obras públicas.

“Pepe Blanco pasaba nombres”

En palabras textuales recogidas por el sumario, Cerdán declaró que en los gobiernos «se montan los equipos» con personas de confianza política y que el Gobierno forma parte del proceso de selección de perfiles técnicos y políticos. Hasta ahí, un reconocimiento relativamente genérico. Pero a continuación añadió que se “revisaban perfiles” y que José Blanco “pasó nombres” tanto a Ábalos como al propio Cerdán, quienes a su vez los hacían llegar a los ministerios «para que pudieran elegir».

Es decir, las designaciones no eran libres, sino filtradas previamente por los cuadros políticos del PSOE, con el exministro Blanco actuando como intermediario con “permiso” directo de Pedro Sánchez, según revelaron fuentes próximas al caso. Cerdán justificó estas maniobras al señalar que se necesitaba «gente comprometida con el proyecto político» para “agilizar la Administración”.

Una estructura paralela de poder

Las palabras de Cerdán consolidan la hipótesis de la Unidad Central Operativa (UCO), que ya maneja desde hace meses la posibilidad de que existiera no una, sino varias tramas coordinadas desde distintos círculos del partido. Cada una habría colocado a sus afines en organismos públicos estratégicos, como el Ministerio de Transportes o Adif, con el objetivo de facilitar adjudicaciones a empresas concretas.

En una de las conversaciones interceptadas, el propio Koldo García —mano derecha de Ábalos y también imputado— se queja del “volumen” de intromisiones que ejercía Pepe Blanco al intentar introducir empresas en los contratos de obras públicas. La tensión entre “ganaderías” internas del PSOE era tal que varias compañías aludían en clave a los distintos padrinos políticos que defendían sus intereses, algo que complicó la coordinación entre las subtramas.

68 millones bajo sospecha

La magnitud económica del caso sigue creciendo. Según los investigadores, al menos 68 millones de euros en ampliaciones de contratos de Adif están siendo examinados por posibles irregularidades técnicas en la fase de adjudicación. Un patrón se repite: dos empresas con escasa trayectoria recibían puntuaciones técnicas mucho más altas que el resto, incluidas grandes compañías del sector. La sospecha es que los elementos evaluables subjetivamente habrían sido manipulados para beneficiar a adjudicatarios previamente pactados.

Uno de los casos más evidentes es el que involucra a Víctor de Aldama, empresario que denunció que se quedó fuera de una obra después de que Santos Cerdán impusiera a su propia empresa patrocinada, recibiendo por ello 15.000 euros de “consolación”.

El poder de Blanco y el silencio de Ferraz

Que el nombre de José Blanco reaparezca con fuerza en el epicentro de esta trama no es menor. Blanco fue el operador político más importante del segundo mandato de Rodríguez Zapatero, y mantuvo influencia dentro del PSOE incluso tras su retirada formal. Su rol como nexo entre los antiguos cuadros del partido y el sanchismo ha sido una constante en los últimos años, aunque no reconocida oficialmente.

Que Cerdán le involucre ante el juez con una frase calculadamente ambigua pero reveladora —«pasó nombres»— es indicativo de un posible giro en la estrategia de defensa del exsecretario de Organización: comenzar a tirar de la manta para aislar responsabilidades, a cambio de una hipotética rebaja de condena.

¿El principio del fin para el relato del PSOE?

Hasta ahora, la estrategia de Pedro Sánchez y la dirección del PSOE ha sido limitar el escándalo a un “trío tóxico” formado por Ábalos, Cerdán y Koldo, con la esperanza de contener la expansión del caso a otros nombres del partido. Sin embargo, con la confirmación judicial de la mediación de Blanco, esa narrativa parece desmoronarse.

La UCO ya investiga si otras personas del entorno de Sánchez participaron directamente en la selección de empresas beneficiarias o recibieron algún tipo de compensación económica. El temor en Moncloa es que el sumario judicial acabe apuntando a una estructura político-empresarial establecida, con ramificaciones en múltiples niveles de la Administración central.

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